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lunes, 5 de diciembre de 2016

Breve reflexión sobre el feminismo en redes sociales, por @TheDeadMad

Esta entrada no es mía. Su autoría pertenece a The dead, a cuya cuenta de Twitter podéis acceder haciendo click en el nombre:

“Hoy en día la situación del ‘feminismo’ en twitter es solo la defensa absoluta de mujeres cis blancas y neuronormativas también sin diversidad funcional. En cuanto se habla de otra cosa que no sea lo suyo se lía pardísima, parecen los tíos cuando les marcamos x actitud machista, pero como les marcamos cosas que no les interesa porque no lo sufren, lo tachan de opresiones de segunda y cosas parecidas.

Solo pueden hablar cuatro personas que están ultraidealizadas y a la mínima que no les sigas a ciegas te sueltan el ejército de followers.

Y es que hacen puro femicismo blanco. ¿Eso a quien representa? Porque a mí como trans no me representa en absoluto.

Y es algo de lo que muchas compas now estamos quejando y no mola un pelo está situación.
Vemos mucha gente que va con una superioridad brutal y que provoca que mucha gente tenga ansiedad y problemas, porque tienes suerte si no te hacen captura, te suben y ale, las notificaciones llenas de menciones y ataques de su séquito. 

Si no lo veis así habladme por MD (mensaje directo).

Pero si esto sigue así yo soy la primera que se pira de esto, de verdad.”

domingo, 4 de diciembre de 2016

Patriarcado; origen y conceptos básicos. Por @vforvic_

La entrada de hoy es obra de Arabesque, a cuyo Twitter podéis acceder haciendo click sobre el nombre:

"Voy a basar este hilo en la definición y explicación de lo que es el patriarcado según Nuria Varela en "Feminismo para principiantes”.

Anteriormente a la teoría feminista el patriarcado se definía como "gobierno de patriarcas que obtenían su autoridad de la sabiduría". A partir del siglo XIX esta definición cambia, y el término comienza a ser usado por las feministas radicales a partir de los 70.

Dolores Reguant ofrece esta definición:

"Forma de organización política, económica, religiosa y social basada en la idea de autoridad y liderazgo del varón, en la que se da el predominio de los hombres sobre las mujeres”

“El patriarcado surge de una toma de poder histórico por parte de los hombres, que se apropiaron de la sexualidad y reproducción de las mujeres creando un orden simbólico (…)"

Según Varela, una gran parte de la riqueza y fuerza que obtuvo el feminismo fue consecuencia de analizar el patriarcado. Al darnos cuenta de él y de cómo se extendía a otros ámbitos de nuestra vida se popularizó la idea de que "lo personal es político". Se crean grupos de autoconciencia, y las mujeres vieron que su calidad de vida no era solo mala suerte, sino fruto de un sistema opresor.

A pesar de ser un término pilar para el feminismo, no todas las teóricas feministas lo usan. Algunas prefieren "sistema de género-sexo" y para Celia Amorós son expresiones sinónimas, ya que, según ella un sistema igualitario no haría distinción de género.
Aun así, el patriarcado varía según el país. En España usa instrumentos como los medios de comunicación para mantener los roles de género y los estereotipos sexuales, así como perpetuar la discriminación laboral y económica y la violencia de género.
A pesar de todo, la forma de percibir el patriarcado no es la misma para todas las mujeres (posición social, raza, país de origen, etc.).

Varela finaliza su discurso sobre el patriarcado exponiendo que el objetivo fundamental del feminismo es acabar con este sistema social."

Bibliografía:


VARELA, Nuria. Feminismo para principiantes, 2005.

martes, 15 de noviembre de 2016

La chica del pelo rosa


Hoy vuelvo a hablar de otra persona de la que prácticamente no sé nada, a lo Inda. Creo que se llama Rosa, a juzgar por su usuario de Twitter. Sin embargo, en YouTube, que es por donde supe de ella por primera vez, la encontraréis en Save Our World2x2.

Esta entrada, al igual que la de Barbijaputa, no es para ella, sino para nosotros. Y recalco lo de NOSOTROS. No obstante, también intentaré hacérsela llegar, no para que sepa que no está sola (porque eso ya lo sabe sin que yo exista siquiera), pero sí como muestra de apoyo y absoluto agradecimiento.

Los motivos, al final de la entrada.

Bueno, entrando en materia, estoy suscrito a su canal de YouTube porque tiene vídeos geniales, aunque aún no los he visto todos. Por lo general sus vídeos consisten en salir a la calle y hablar con la gente de distintos temas (a veces tan concretos como en el caso que adjunto al final, y a veces más generales). Son vídeos cortos pero llenos de contenido, y a veces muy divertidos además de ilustrativos. Lo que es una constante es que en cada aportación siempre hay alguna reivindicación y un intento de concienciar sobre la misma. Aun así, lo que me fascinan son su Twitter y su Curious Cat (es una cosa en la que la gente pregunta cosas a alguien para que conteste... cosas. ¿A que no os lo esperabais?). ¿Por qué? Por cierta gente que contacta con ella.

Al principio pensaba que era un imán para perturbados, pero la realidad es bastante más triste. Fotos de pollas, insultos, agresiones verbales realmente jodidas, amenazas de violaciones... Parece que son para ella el pan de cada día. Simplemente por exponer sus ideas y defender sus derechos, es atacada con una violencia desproporcionada.

Y lo peor es que no son cuatro locos. Creer eso sería ceder a una ilusión. Lo peor es que somos así, unos machotes con derecho a vejar a alguien de un montón de maneras distintas como si no pasara nada, solo por sentir como una injusticia que se ataquen nuestros privilegios, o incluso que ese alguien está reclamando poder vivir su vida como le de la real gana, como si tuviera que reivindicarse por eso.

Me da auténtica vergüenza ver las cosas que comparte, percibir con tanta claridad cómo somos en realidad, debajo de nuestra máscara, como si destaparan ante mis ojos el retrato de Dorian Gray, y una chica con el pelo rosa me obligase a ver un rostro demasiado horrible, una abominación digna de Lovecraft.

Sí, otro puto espejo justo delante.

Y por eso quiero dejar constancia de mi apoyo a esa chica del pelo rosa: porque sé que no es la única, porque es tremendamente valiente, porque necesitamos que sus manos y las de cada mujer que también lo hace sujeten ese espejo en el que tanto asco nos da vernos reflejados, cuya realidad tanto nos afanamos en negar.

Y, sobre todo, porque me abruma pensar cuántas chicas serán la chica del pelo rosa cada día.

Gracias, aunque no lo hagáis por nosotros. Gracias por ser ejemplos de coraje.

viernes, 21 de octubre de 2016

Para Barbijaputa


Tengo que empezar diciendo que es poco lo que sé sobre Barbijaputa (aunque hay quien dice que es Ignacio Escolar, lo cual siempre me ha parecido, no sé por qué, una imagen graciosísima), pero considero que es más que suficiente para escribir esto. No sé si lo leerá, aunque voy a intentar hacérselo llegar, porque realmente me encantaría tener esta oportunidad para decirle cuatro cositas.

Aquí va la primera de ellas: Muchas gracias.

Empecé a leerla por un artículo que me gustó bastante, aunque no recuerdo muy bien sobre qué iba (son varios los que me han impactado y no sé cuál en concreto es el que me llevó a hacerlo; puede que una carta abierta a Pérez-Reverte, aunque no estoy seguro porque podría ser algo anterior). Desde entonces, hay un aspecto de mi vida en el que podría decirse que soy una persona muy distinta a la que empezó a seguir sus publicaciones.

Al principio leía sus textos desde un punto de vista más crítico que comprensivo, encontrando cosas que me rechinaban más o menos, y comentando al respecto en redes sociales. Incluso pensaba “se limita a escribir artículos” de una forma en cierto modo despectiva, en plan “no está luchando de verdad”. Durante los JJ.OO., cuando puso el foco sobre el machismo existente en el periodismo deportivo, encontré cosas que consideraba fuera de lugar; concretamente lo referente a las entrevistas a entrenadores, que al fin y al cabo son, después de las propias deportistas, lo más importante del proyecto deportivo, y a veces, como en el fútbol, lo más importante (ahora pienso que las quejas tal vez no eran porque se entrevistase al entrenador de Carolina Marín, sino porque se entrevistase ANTES al entrenador que a la propia deportista, o porque sus palabras fuesen un testimonio más importante para la prensa que las de una medallista olímpica que acababa de conquistar la gloria). Además acababa de morir Doris Benegas, uno de los estandartes de la lucha feminista, anticlasista, antifascista y antirracista de este país, como si su ejemplo en vida me legitimase a establecer diferencias entre unos y otros tipos de lucha contra un mismo frente.

Pero con el paso de los artículos descubrí la virtud más importante de Barbijaputa. Puede que a veces crea que se equivoca, independientemente del tema que trate, porque al fin y al cabo no hay dos personas con opiniones idénticas; puede que haya cosas del medio para el que escribe que tampoco me gusten; pero a día de hoy que una persona como ella, con todo lo que ella tiene que decir, pueda disponer de un espacio no solo para decirlo, sino para convertirlo también en un lugar para cada vez más mujeres, me parece vital. La mayoría de sus artículos son brillantes, didácticos y, sinceramente, me revuelven las entrañas. He aquí la virtud de la que hablaba antes. Para los hombres, la existencia de alguien como ella es algo que debería ser valorado como una oportunidad de oro para ponernos frente al espejo y analizarnos, para despojarnos de dilemas morales ególatras como los que acarrea ir por la vida en plan #NotAllMen, para darnos cuenta de lo que supone haber asimilado tan hondamente muchos de los conceptos e ideas que nos inculca esta sociedad de mierda. Y, sin embargo, lo que hacemos es ponernos las gafas de críticos, posicionarnos entre la búsqueda de resquicios para justificarnos como unos “yonosoydeesos” y el ataque más infantiloide posible desde la derecha (claro que sí, chavales, casi no se nos nota el dilema moral que arrastramos).

Pero, aunque personalice esta entrada en Barbijaputa, no se trata solo de ella, sino de todas las mujeres que han protagonizado y protagonizan una de las luchas antiautoritarias más denostadas e impopulares, precisamente porque la de género es una clase de autoridad que todos llevamos dentro en mayor o menor medida, y se nos vuelve incómodo pensar en ello (¿quién se sentiría cómodo al tener que hacerse cierta clase de preguntas como “alguna vez he abusado de otra persona”, “tengo privilegios por algo que no he elegido”, o “he contribuido a alimentar la mentalidad machista”? Lo sé, porque yo he tenido, tengo, que buscar en mi interior respuesta a esas preguntas). Así que no solo es ella, son todas, desde Barbijaputa hasta Mary Wollstonecraft, pasando por supuesto por Doris Benegas y tantas y tantas otras que han visibilizado su lucha de un modo u otro y de las que a veces tenemos la jeta de no aprender nada.

Muchas veces me juro a mí mismo no volver a hablar de feminismo, y me digo que no soy yo quien debe hacerlo. Sin embargo, la reveladora verdad (o mentira) de esta entrada es que, en cierto modo, estoy mintiendo, o haciendo clickbait; porque, aunque se titule “Para Barbijaputa”, esta entrada es para nosotros, para los hombres. Pero, como he dicho al principio, de verdad me gustaría que lo leyese para poder darle las gracias por prestarnos ese espejo, aunque probablemente no sea su intención (al menos estoy totalmente convencido de que no es su intención principal), porque por lo menos a mí me ha hecho mejor, más fuerte y más consciente de mí mismo y los errores que he cometido (que por suerte no son tantos, ha ayudado ver desde pequeño las condiciones de muchas mujeres de mi barrio, empezando por mi propia familia, para saber al menos que había algo que no funcionaba). Así que tengo una doble intención más allá de mi agradecimiento. Quiero que los demás hombres a los que lleguen estas palabras mediten sobre ello, que piensen que tienen una oportunidad delante para empezar a cambiar las cosas desde su interior, porque toda revolución empieza por uno mismo.

No sé qué humorista dijo que no había que admirar a gente viva, porque al estar vivos tenían la oportunidad de cagarla y dejarte en evidencia. Todo sea que a partir de mañana Barbijaputa fiche por OkDiario y se vuelva una versión femenina de Álvaro Ojeda (“España: Con dos ovarios”, ya lo estoy viendo), aunque me parece como poco improbable, así que esperaré lo que se espera de la gente a la que se admira, que no cambie.