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miércoles, 12 de octubre de 2016

Tres cosas que debes saber sobre el 12 de octubre


El 12 de octubre de 1492, Colón y la tripulación de la Pinta, la Niña y la Santa María llegaban a la costa de Guanahani, creyendo el almirante que se encontraba en el actual Japón. A partir de entonces comienza un episodio de la historia de la humanidad en el que la realidad, el mito y la manipulación se entremezclan para dar lugar a un sinfín de posturas que se acaban resumiendo en dos: Los partidarios de que el 12 de octubre de cada año no es el aniversario de algo digno de ser celebrado, y los orgullosos de sentirse españoles especialmente el 12 de octubre.

No me voy a extender demasiado en el apartado histórico, porque las estadísticas, las transcripciones paleográficas, la documentación al respecto y en resumen cualquier información que sea necesario saber está ahí para quien quiera consultarla. Sin embargo, hay tres cosas que me han parecido especialmente remarcables, tres errores que a veces convierten este día en la pesadilla de un historiador.
                                                         
Ahí van:

1- El descubrimiento de América no es un avance, sino un hito histórico. De hecho, dada la mentalidad occidental es comprensible que se hable de descubrimiento, pero cualquier historiador que se precie hablaría antes de llegada y colonización que de descubrimiento, por aquello de que solo es esto último desde el punto de vista europeo. Cualquiera que conozca cualquier documento o monumento histórico prehispánico (desde la concepción de dichos conceptos de Erwin Panofsky) sabe que de descubrimiento nada.
Es más, hay varios motivos por los que se considera 1492 como una de las posibles fronteras entre el final de la Edad Media y el comienzo de la Edad Moderna: el acontecimiento histórico que supone la llegada a un continente “desconocido”; la toma de Granada como una de las primeras batallas modernas de la historia de la humanidad; las capitulaciones de Santa Fe, donde se ponía la primera piedra de lo que luego se conocería como Imperio Español con Colón precisamente como protagonista al trazarse el proyecto del viaje a América y sus condiciones… Ni siquiera es la única fecha, porque también consta 1453 por ser el año de la caída de Constantinopla, y la consecuente desintegración del Imperio Romano de Oriente; es decir, la desaparición definitiva de cualquier estructura viviente relacionada con la Antigüedad. Y es más, este es el verdadero hito primigenio para que ni siquiera llegase a existir a día de hoy el 12 de octubre como festividad en este país.
La caída de Constantinopla dificultó el comercio con las Indias, lo que empezó a requerir la planificación de rutas alternativas, y entonces aparece Cristobal Colón, como un conocedor de postulados como el de Eratóstenes, quien llegó a hacer un cálculo aproximado de la circunferencia de la tierra en el siglo III a.C. (aunque todo el progreso y prosperidad filosófica que aportó la Iglesia atrasó un pelín estas investigaciones). Colón, en algunas conversaciones de taberna con otros marinos, comenzó a ver planos que hablaban de rutas hacia Cipango (actual Japón, donde tal vez pensaba que podría hacerse una especie de escala antes de proseguir hacia las Indias), y a unir esos destinos a los informes de Toscanelli, matemático florentino que postulaba la posibilidad de llegar a dicho destino por el Oeste. A partir de todo esto, Colón hizo sus propios cálculos espaciales, que resultaron ser erróneos.
El mérito de Colón, por más que mucha gente se empeñe en lo contrario, no es el de ser un pionero, ni un genio, sino el de aprovechar conocimientos existentes, e inspirar un progresivo aumento de este tipo de expediciones. Ni siquiera era de destacar el atrevimiento de Isabel de Castilla, dado que el proceder habitual hacer capitulaciones ante una eventual expedición a territorios sin conquistar, con el objetivo de ampliar el territorio por parte de la corona, y de medrar en lo económico y lo social por parte de los particulares con posibles que se involucraban. Este es el germen, concretamente en el caso de la conquista de Canarias, de las capitulaciones de Santa Fe, donde se acordaba el patronazgo del proyecto de Colón y otorgarle privilegios sobre el territorio conquistado. Decisión que, por cierto, se pospuso hasta el 17 de abril, tras un constante rechazo al proyecto de Colón por estar centrados en la conquista de Granada.
Incluso se sigue barajando la posibilidad de que Colón no fuese el primer visitante de América, pero eso en principio va más allá de las pruebas documentales.

2- La colonización de América y su contexto son engañosos. Existen dos posturas generales para contemplar la historia, el etnocentrismo y el relativismo. Historiadores y antropólogos se han posicionado más cerca de uno o de otro concepto para defender su forma de acercarse a los hechos: el primero de esos conceptos se basa en el análisis que no excluye el punto de vista propio, y el segundo en la imposibilidad de analizar algo sin dejar de lado dicho punto de vista. En conclusión, se trata de un debate entre ver la historia o la cultura a través del prisma de la actualidad y tratar de evitarlo en la medida de lo posible.
¿Cuáles son los fríos hechos que se suceden a partir de 1492 en América, y durante los siglos sucesivos? En primer lugar, uno involuntario como es la transmisión de enfermedades para las que la población indígena no estaba preparada. A nivel voluntario, la actividad colonizadora de las órdenes mendicantes sobre todo (franciscanos, agustinos y dominicos), que tuvieron que construir conventos con estructuras propias de fortalezas ante la existencia de ataques (luego hablaré de esto); la utilización de mano de obra indígena, la deformación del territorio mediante una amplia actividad urbanística y de explotación de recursos; la imposición de un sistema de trabajos forzados en las zonas de minería llamado “mita”, entre otros casos; la toma de miembros de la población indígena en una primera instancia como botín de conquista; la exclusión a la que se sometió a la población indígena de núcleos reestructurados a nivel urbanístico tras la conquista, como sucedió en Tenochtitlán, donde los colonizadores ocuparon los lugares antes habitados por los aztecas y enviaron a estos a las zonas periféricas; la desaparición de pueblos completos, por ejemplo en las llamadas Antillas; la conquista militar de territorios ya habitados, con la consecuente matanza y sometimiento de enemigos… Son datos que se pueden buscar en cualquier biblioteca, y que animo a buscar a quien se sienta interesado (añadiré algo de bibliografía al respecto en un comentario). Esto es una simple enumeración de acontecimientos, sobre los cuales se puede tener una interpretación u otra.
¿Qué sucede en este contexto? Que a lo largo de la Edad Moderna fueron surgiendo otras potencias, que colonizaron otros territorios, como en el caso del Imperio Británico, de una forma más cruenta y salvaje; la mentalidad de la época, teniendo en cuenta, por ejemplo, que en la propia Europa existían unas condiciones sociales terriblemente duras que estaban normalizadas, y donde de hecho España era tal vez la potencia del momento más benevolente con el territorio conquistado; la existencia de civilizaciones autóctonas como el Imperio Azteca, donde se practicaban usos y rituales de varios tipos que eran bastante más violentos y crueles que los de los colonizadores; que también se dieron batallas de carácter hegemónico entre las distintas potencias, lo cual también tuvo su efecto sobre la población autóctona; que también hubo cierta convivencia en ciertos contextos y momentos; y otra tanda más de datos que también se pueden consultar (aunque no con tanta facilidad, por algún motivo, en España el estudio de este momento de la historia es más benevolente con respecto a otras potencias, como Gran Bretaña).
Adonde yo quiero ir a parar es a que si analizamos todo desde una postura etnocentrista lógicamente nos escandalizaremos, pero desde el relativismo cultural no tendremos ningún impedimento para verlo como algo normal en su momento. No obstante, ese no es el problema, lo cual a su vez es el motivo de que exista el punto tres.

3- Pese a ser redundante, lo anterior no es el problema. La fiesta nacional del 12 de octubre fue decretada en 1987, pero se celebra desde muchos años atrás. Es a partir de 1926 cuando se conoce como Día de la Hispanidad, sustituyéndose el anterior Día de la Raza Española. Tras la Guerra Civil, esta fecha tomó una simbología especial para el régimen, y en el mismo 1939 se vuelve a celebrar como Día de la Raza, para acabar manteniendo también ese otro nombre, propuesto por Ramiro de Maetzu. Por sí sola no es más que una de las festividades basadas en acontecimientos históricos que existen en todo el mundo, o al menos desde mi punto de vista no debería tener más importancia, obviando el interés intencionado del franquismo en dicha fecha.
No obstante, ha acabado por adquirir una serie de significados: en primer lugar, para la izquierda, como un día que debería ser considerado de vergüenza nacional por la connotación de dichos acontecimientos; y en segundo lugar para la derecha, como una reivindicación aún mayor de los símbolos nacionales ante la postura de la izquierda (me parece curioso que se les meta en la cabeza que para ser patriota hay que adorar la bandera, el himno, los símbolos y demás; pero luego se la suden las políticas sociales, las condiciones de las clases bajas de su propio país, la emigración ante la falta de oportunidades de muchos tipos y tantas otras cosas por las que debería preocuparse un buen patriota… pero qué se yo, solo soy un antiespañol más). Cuanto más enconada se vuelve esta rivalidad, más se pierde la perspectiva, y al final unos acaban cayendo en el etnocentrismo más salvaje y otros acaban llegando a vanagloriarse de los aspectos más negros de la historia (por poner un simple ejemplo sin sentimientos al respecto, es como la diferencia entre condenar el atraso que supuso la Edad Media con respecto a la Antigüedad Clásica en bastantes niveles y enorgullecerse de que sucediera esto).
En ambos casos al final se obvia la historia para acabar juzgando el pasado con los ojos del siglo XXI, lo cual da ganas de cortarse las venas a cualquier historiador. Los que se enorgullecen del Día de la Raza y acaban celebrando en tono de burla hechos históricos tales como masacres, epidemias, explotación, robos, invasiones y demás se retratan a sí mismos en muchos sentidos (al fin y al cabo no deja de ser rencor hacia los defensores de la otra postura); y los que se ciñen a “nada que celebrar” muchas veces acaban cayendo en un maniqueísmo que no les hace ningún favor.

Pero sí es cierto que no hay nada que celebrar, y no es por hitos de hace más de quinientos años, sino por su significado en la historia: por dar alas a Occidente para convertirse en los administradores del mundo, por ser la avanzadilla de una serie de acciones colonizadoras que se saldaron con múltiples barbaridades y que establecieron la idea de que hay ciertos lugares del mundo que simplemente les pertenecen, porque desde entonces no ha parado la explotación de dichos lugares, antes abiertamente y ahora desde las sombras, con el beneplácito del cuarto poder y los mercados.

Y, sobre todo, porque hay gente enorgulleciéndose de la idea de propiedad sobre lugares y personas que deberían ser libres.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Lavados de cara


El otro día hice algo que llevaba pensando hacer bastante tiempo.

Todo empezó hace ya siete años, cuando yo; un yo más joven, uno que pensaba que estudiar Derecho sería genial para poder entender el sistema y cambiarlo (es curioso, pero abunda la gente más o menos del rollo que quiere ser jurista), y cosas así; empezaba mi primera semana, no solo como estudiante universitario, sino también como alumno de Derecho, justo lo que quería. Fue una hostia limpia, sin atenuantes.

Creo que nunca he tardado menos en desilusionarme por algo y dedicarme a pintar el pupitre pensando en mis mierdas.

La verdad es que, siendo justo, todo me parecía bastante curioso: Había personajes de todos los tipos, un poco de gente maja, mecheros del PP, tacones de aguja resonando en la biblioteca, un montón de clasismo, peña del Opus… El caso es que empecé a escribir una especie de diario en el que, básicamente, me dedicaba a detallar las cosas más raras que me pasaban cada día. Llevaba un ritmo rápido, y un mes después ya tenía un texto de unas cien páginas de Word repleto de chorradas. Pero lo dejé. Se me quitaron las ganas de seguir con eso, y al cabo de más tiempo se me quitaron las ganas de todo. No soportaba a la mitad de la gente de por allí, y a la mayoría de la otra mitad ni siquiera la conocía, pero lo que veía no me gustaba una mierda. Pronto empecé a tener pesadillas sobre pasar el resto de mi existencia encerrado en un cubículo gris, tramitando a saber qué día tras día hasta que desapareciese cualquier deseo de vivir.

Parece mentira que haya pasado tan poco tiempo, la verdad.

Lo que importa es que no tardé en cambiar de carrera y conseguir que me volviera un poco la camisa al cuerpo, tanto que, cuando por 2010 encontré el enorme archivo con el diario de mi primer mes en Derecho, no me deprimí pensando en la mierda que me parecía todo por entonces, sino que me reí. Me gustó tanto que decidí aprovecharlo para escribir sobre una persona aparentemente normal, pero bastante jodida por dentro. Un estudiante de derecho. Uno que trabajase en algo que a mí siempre me hubiera gustado tener, como una tienda de discos, y que pareciera poseer las sencillas cosas que tal vez hubiesen hecho feliz a cualquier otro, pero no a él.

Así nació Diario de un dependiente, la novela y el blog. Me gustaba el personaje, y la música más todavía, así que decidí jugar a creérmelo un poco, y por eso monté este espacio.

Desde entonces hasta el otro día, esto se ha mantenido así, con un montón de placenteras divagaciones sobre gilipolleces que no tenían que ver con nada, pero también con música, mucha y de muchos tipos (y muy música). Vídeos, análisis de conciertos, videoclips, géneros… Incluso una estética relacionada con discos, y un logotipo bien chulo para estar hecho con el Paint. Me gustaba, pero llevaba tiempo pensando en cambiarlo por un motivo principal (aparte de porque me daba la gana): este sitio ya no es así. Ya no es solo eso. No es una pequeña ventana abierta al interior de un personaje inventado, ni un simple sitio en el que hablar de música en plan random y nada más. Este lugar tiene que contemplar muchas más cosas que Diario de un dependiente, y espero que yo también.

Además, es que me daba la gana, joder.

Por lo pronto, ya tengo una nueva novela terminada y corregida, a la espera de unos últimos detalles para su publicación. Con el paso del tiempo os iréis enterando de más cosas al respecto; pero de momento quiero regalaros algo.

Hasta nuevo aviso, en el enlace que pondré al final de esta entrada se podrá descargar de forma totalmente gratuita la versión revisada de mi novela Diario de un dependiente, en formato pdf, con nueva cubierta incluida.

Además, iré recordando periódicamente el enlace tanto en Twitter (hipervínculo con enlace a mi cuenta) como en Facebook (hipervínculo a la página de mi blog).

Por último, le he dado igual más bombo del que tiene, porque es un simple cambio de imagen y leve cambio de nombre (¿Por qué Diario de Mr. Rig? Pues porque es mi nombre de usuario, y ya está), así que quiero aclarar que no va a haber un cambio drástico en mis publicaciones. Yo sigo siendo quien escribe, así que el resultado poco va a variar, digo…

Por último, muchas gracias a todas las personas que me habéis acompañado desde 2011 en este blog, y espero que sigáis pululando por aquí. A quienes lleguéis de nuevas, tenéis mi más sincera bienvenida. Espero que disfrutéis tanto leyendo como yo escribiendo, por lo menos.

Y a quien no le guste…

domingo, 8 de febrero de 2015

Adiós al Old School


Hola, soy lo que Noam Chomsky llamaría... un imbécil (y con razón).

Y hoy no tengo una gran resaca, aunque anoche alcancé cotas épicas (acabé bebiendo whisky y copas de coñac, y eso que no me gusta ni lo uno ni lo otro). Es más, hay cosas que recuerdo más bien a flashes, pero aun así no estoy molido.

Bueno, por dentro un poco.

Y por fuera también.

Ayer fue la última noche del Old School, uno de los pocos bares de mi ciudad que seguía manteniendo el rollo que existía cuando empecé a salir, y no es que quisiera rendir tributo a mis tímidas cogorzas adolescentes, sino que también parte de mí ni había cambiado ni estaba preparada para hacerlo.

Era un local pequeño, con tres alturas distintas desde la puerta hasta unos baños llenos de mierda, una máquina de dardos que no he visto utilizar a nadie en mi vida, un futbolín que había vivido tiempos mucho mejores y agonizaba al lado de una máquina de tabaco en la que casi hacía falta una escalera para pillar un paquete de Camel, y un camarero que siempre sacaba un hueco para hablar un poco de fútbol, por petado que estuviera el bar (lo cual era meritorio para todos, porque allí con veinte personas mantenerse en pie ya era una batalla constante).

Joder, me encantaba ese sitio.

En su última noche, el camarero empezó con una barrilada, buscando atraer a una buena masa de esponjas humanas, y acabó recurriendo a la socorrida técnica de acabar con todo lo bebible que existiera en el local, procedimiento al que nos unimos, como ya comenté, de bastante buen grado. Hicimos un pequeño revival de las peticiones musicales que le habíamos hecho a lo largo de estos años, que casi se reducían a No hay tregua, de Barricada, y a cualquier cosa que se nos ocurriera en ese momento (que bastantes veces tenía que ver con Motörhead).

Y bebimos mucho, claro.

Pero se acabó. Esa parte de mi de la que no me quería despedir terminó marchando por su cuenta a potar a algún sitio íntimo, y yo me quedé delante del camarero, sin saber cómo despedirme pero consciente de que una parte del universo que comprenden mis fines de semana etílicos estaba cambiando para siempre. Y me daba un poco de pena.

No obstante, hay que seguir, ¿no?

Por eso mismo he decidido que esta entrada, que en principio iba a ser muda, va a llevar consigo un lento, agónico y llamativamente melódico One more fucking time, del disco We Are Motörhead del 2000, por todas las canciones de este grupo que ya no tengo dónde pedir, aunque supongo que madurar también consiste en ser tu propio pincha...

martes, 3 de febrero de 2015

Hoy va de cumpleaños


Y además por partida doble.

En primer lugar un gran amigo que nunca lee mi blog, así que ni se va a enterar. Cada vez que llega un día de estos me doy cuenta de lo viejos que nos vamos a hacer, aunque tú vayas en cabeza. Pero también se me ocurre que no nos haremos mucho más viejos si seguimos privando tanto... o qué coño, todavía somos jóvenes (tú ya no tanto).

En segundo lugar la enemiga del patriarcado, la que tiene su cafetal y tú ya no tienes nada, la chica con las articulaciones hechas puré de patata, la que vive en nuestra facultad aunque sea de otra, pero viene y nos canta canciones para alegrarnos el día (o no, según entone) porque sí, porque ella es así. 

Y ya sabéis mi querencia por los seudónimos, así que... Feliz cumpleaños a Erich Honecker (no era músico, pero bueno...) y Bob Dylan de joven (aunque con más pelo).

Os deseo lo mejor con este himno inmortal de los cumpleaños:

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Y ya van doscientas



Hoy hay pocas facetas en las que pueda ser optimista, pero la perseverancia se encuentra entre ellas. De hecho, siempre la considero una pequeña y solitaria victoria que nadie más puede valorar.

Y no se me ocurre nadie mejor a quien dedicársela que la persona por la que empecé a escribir. Que llegases a mi vida ha sido lo más importante que me ha pasado. Perderte para siempre es lo más importante que he hecho desde entonces.

A veces llegan días negros y solo les sustituyen los grises. A veces cualquier satisfacción, por enorme que sea, se convierte en cenizas al tocar tu boca. A veces esperas que una risa infantil te despierte pero lo único que se mete en tu cama es el frío que se cuela por la ventana para darte patadas bajo las sábanas.

Y me deshago recordando cuando te podía abrazar y consolar mientras le susurraba a mi propia mente que jamás dejaría que nada malo te pasara porque me hervía la sangre solo de imaginarlo.

Ahora todo eso es humo en mi cabeza, formando figuras al azar cada vez que bajo la guardia. Como dijo Walt Whitman, me ha tragado un océano de dolor, pero ya no sé si cabe más de eso en esta nota. Y solo me gustaría poder verte una vez más, y hablarte; o encontrar a alguien a quien poder gritar por todo lo que no he gritado hasta hoy, porque antes solo quería hacerte reír y ahora soy adicto a echarte de menos.

Pero a la mierda, siempre quise hacer algo bonito para ti.

Y ojalá esto lo fuera.

Por eso hoy te dedico cada pensamiento, porque contigo se fue la mejor parte de mí, porque conmigo se quedó la mejor parte de ti, y porque a veces no puedo deshacerme del peor trozo de memoria. Y sobre todo porque por muchas veces que te diga “adiós” nunca bastarán para despedirme del todo.

Y porque si hay alguien por quien quiero seguir en pie, esa persona eres tú.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Hoy es el cumpleaños de Ozzy


Y no es una excusa para salir.

Hoy, 3 de Diciembre de 2014, "The Madman" cumple 66 años, que si tuviera un 6 más en su carnet ya sería perfecto para él.

Ozzy salió de una infancia pobre en Birmingham al estrellato que catapultó a Black Sabbath al dar con el heavy metal con una vuelta de tuerca a la que no llegaron otros pioneros. El hombre que el día que fue expulsado de su grupo le dijo al ya fallecido Ronnie James Dio que más le valía llevar un chaleco antibalas si se le ocurría cantar una de sus canciones, actualmente es uno de los pesos pesados de la escena y todo un "Tío Gilito", ayudando todavía a algún que otro grupo a plantar una pica en el panorama musical del metal.

Sinceramente, no soy muy fan del Ozzy en el que se ha convertido Ozzy, pero mentiría si dijera que no flipé cuando escuché por primera vez el Paranoid y el Master of Reality, así que creo que es justo rendirle un pequeño homenaje.

Y además, aprovechar para recordar a Randy Rhoads, uno de los mejores guitarristas que han pasado por el mundo de la música, con una de las canciones más conocidas de Ozzy Osbourne: Crazy Train. De hecho, es una versión en directo en la que destaca más el fraseo de Rhoads que la voz del cantante (de hecho no sale muy bien parada), pero parte del encanto de Ozzy radica en que no es un buen cantante, sino un tipo carismático que se come el escenario (y alguna que otra cosa, recordando su famosa anécdota).

Por mi parte, que cumplas muchos más.

jueves, 14 de julio de 2011

Cumpleaños: la frontera que separa un regalo de un castigo


Hoy, queridos usuarios, cumplo 21 años. 

En un principio, pensé que no iba a poder actualizar, pero, entre el barullo de llamadas y mensajes típico de este día, he encontrado tiempo para sentarme frente al ordenador y vomitar estas líneas bajo la atenta mirada de Gizmo. Al fin y al cabo, ¿qué mejor ejemplo de regalos que más valdría no recibir jamás que una de estas criaturas?

La regla de oro de un cumpleaños, o de cualquier fiesta en la que sea habitual recibir algún obsequio, es que siempre vamos a recibir algo que:
A- Jamás necesitaremos.
B- Jamás utilizaríamos en nuestro sano juicio.
C- Ni nos hace falta ni lo querríamos llegado el caso.

En más de una ocasión, se trata de regalos hechos por gente que te conoce lo suficiente como para hacerte un regalo, pero no tanto como para saber qué regalarte. ¿Cuál es el resultado habitual? Un cenicero con un rastafari de arcilla y un problema menos para cuando llegue el momento en el que nos encontremos en la tesitura del emisor (no os engañéis: por mucho que intentéis evitarlo, ese momento llegará).

Sin embargo, y lo más raro de todo este asunto, es que la mayoría de las veces este tipo de regalos; como en la propia Gremlins, del popularizador del estilo "Burton-pre-Planeta-de-los-Simios/Raimi-pre-Spiderman/Jackson-pre-Criaturas-Celestiales" Joe Dante; provienen de alguien tan cercano que el propio hecho de haber recibido semejante lo-que-sea soprende más que el objeto en sí.

Pongo como ejemplo a mi primo, que puedo decir sin temor a equivocarme que conoce todo mi fondo de armario (que ni es tan extenso como el de Paris Hilton ni tan reducido como el de Barragán), e incluso que compartimos cierta afinidad al vestir. Pues va el tio (es decir, primo) y me regala unos pantalones de pitillo, prenda que no he utilizado en mi vida, ni siquiera en mi etapa "puro heavy metal".

La pregunta que os hacéis todos, y estáis esperando que yo mencione, es esta: ¿cómo reaccionar a semejante "zas, en toda la boca"? Pues solo hay dos opciones:
1- Asumir que entre tú y tu familiar/amistad/pareja hay la suficiente confianza como para que puedas ser tú mismo y decir sin miedo a represalias que el regalo no te gusta, pero que agradeces su intención, ya que en el fondo lo más importante es el detalle que ha tenido esa persona de, aunque solo sea por un efímero instante en su vida, hacer algo por tí con la única pretensión de hacerte feliz. Esta opción, sorpresas de la vida, está en desuso.

2- Poner la mejor cara que puedas y rezar para que el ticket esté en la bolsa. Logicamente, esta es la más utilizada, porque sí, tú te llevas un regalo de mierda, ¿pero te imaginas la cara de satisfacción que pondrás cuando le entregues a esa misma persona, por decir algo, un disco de los Pitufos?

martes, 28 de junio de 2011

¡100 º C!


Este título no tiene nada que ver con la exagerada ola de calor que tenemos encima, sino más bien con la ostentosa imagen de esta botella de cava de la que brotan serpentinas. Sin embargo, he de decir que, ya que la agobiante temperatura se ha hecho un hueco en nuestros hogares, no se me ha ocurrido mejor homenaje que dejar que figure en el título de una entrada tan importante.


¿Por qué? ¡Amigo lector, ante tus ojos tienes la entrada número 100 de "Diario de un dependiente"!

Hace ya un montón de tiempo desde aquel 24 de febrero en el que inauguré tímidamente este blog con una modesta entrada sobre lo jodido que es desvelarse y no poder volverse a dormir, acompañada de un vídeo de 50 memes en un minuto (nostálgico o despistado, aquí la tienes).

Y hoy no me puedo creer lo que ha crecido esto. En unos cuatro meses no he cumplido mi objetivo de alcanzar en público a "Orgasmatrix" (no descansaré hasta conseguirlo), pero estoy más que satisfecho por cómo va la cosa.

Y, como celebración de esta especie de centenario, tengo una sorpresa preparada: ¡un concurso de relatos!

El concurso, al que, a falta de otro nombre, llamaré "Debido a la Efeméride, Primer Encuentro Nacional de Demostración Impresionante de Escritura Narrativa... ¡Toma Eso!", o, lo que es lo mismo, "concurso de relatos D.E.P.E.N.D.I.E.N.T.E.".

A pesar de la chorrada del párrafo anterior, no es broma. Queda abierto el concurso de relato corto de "Diario de un dependiente". La participación es abierta, y las bases, fechas y formas de inscripción y de votación quedarán expuestas en el enlace que pondré al final de esta entrada. El premio será... trrrrrr (esto es un redoble, aunque no lo parezca)... ¡Mi novela!

Exacto, el ganador del concurso recibirá "Diario de un dependiente". No es un "Euromillones", pero menos da una piedra, ¿no?

En fin, estos cuatro meses con vosotros han sido una pasada, y espero seguir así por mucho tiempo. ¡Gracias a todos!

lunes, 9 de mayo de 2011

Las aventuras de Don Estúpido



Hoy, San Google nos recuerda el cumpleaños del autor e ilustrador de libros infantiles Roger Hargreaves.

Mentiría si dijese que estoy al tanto de la obra de este señor (conocida con el curioso nombre de "Los Señordones"), pero quiero destacar un personaje que me ha llamado la atención durante mi escueta búsqueda: Mr. Silly (Don Estúpido).

En fin, sacad vuestras propias conclusiones, pero yo, ahora que he descubierto la existencia de este personaje, no puedo dejar de presentar mis respetos a su fallecido creador. ¡Feliz cumpleaños, Roger Hargreaves!

lunes, 2 de mayo de 2011

¿Para cuando un premio a la estupidez?


(foto extraída de... ¿sabéis que os digo? Con hacer click sobre ella iréis a parar a su lugar de origen.)

Lo digo en serio: un premio con su entrega, con su bonificación en metálico (poca, que bastantes imbéciles mantienen ya nuestras carteras... ahora que lo pienso, a lo mejor sería más acertada una penalización en metálico) y su repercusión en los medios. Porque lo merecen. Porque lo buscan. ¡Y qué coño! Porque lo disfrutan.

¿Se os ocurre alguien a quien quisierais nominar a un premio así? ¡Pues no dudéis en dejar un comentario en esta entrada indicando vuestro candidato!

¡Amigo, ama a tu tonto... digo... a tu prójimo!

jueves, 24 de marzo de 2011

Cumplemés


No, no es una expresión catalana (al menos que yo sepa).

Una ley no escrita en las relaciones de índole sentimental dice que, a partir de un mes de noviazgo, es cuando una pareja se puede considerar una pareja. Esto, además de una excusa genial que utiliza la gente para poner cuernos (“¡pero cariño, antes del primer mes no son cuernos!”), es una especie de fin de ciclo.

Se acabó eso de quedar solo para ir de copas y liarse, se acabó eso de solo conocerse el uno al otro con las mejores galas y en los peores estados de embriaguez, se acabó la falta de compromiso… se acabaron muchas cosas.

Sin embargo, así como el fin de una etapa llega, comienza una nueva, en la que todo está por descubrir, y todo un abanico de posibilidades se abre ante la nueva y flamante pareja de novios. Ir al cine, quedar un día cualquiera para tomar un café, dar un paseo, comenzar a conocerse… ¡Ojo! Que no todo va a ser un camino de rosas. Llegará el día en el que haya que conocer a los suegros, las peleas, las amistades, y todos esos ceremoniales sociales para reproducir tontas dinámicas de poder... ¿Cómo saber si merece la pena? La única forma es paso a paso. Trabajando día a día por mejorar y eliminar cualquier atisbo de toxicidad.

¿Por qué os cuento todo esto? Porque hoy, hace exactamente treinta días, publicaba mi primera entrada en este blog. No había nadie aquí para verla, pero la hice con las mismas ganas con las que he hecho esta, y hoy, treinta días y treinta y una entradas después, estoy encantado con vosotros y la acogida que me habéis dado.

Sin duda hay que perderse para hallar destinos inalcanzables.”

Capitán Hector Barbossa (Piratas del Caribe).