Un día sin hacer nada, ¡hum!. Levantarme de la cama justo cuando me apetezca y salir al mundo sin peinar, un baño caliente con aromas escuchando el ‘Viatge a Ítaca’ de Lluis Llach y media hora para mirarme el cuerpo ante el espejo y sentir cómo la piel va recogiendo sus meandros, una hora desayunando en albornoz sintiendo el cuerpo desnudo por dentro [leche fresquita con Nestquik y unas magdalenas de aceite de oliva]… Y luego vestirme despacio con mis calzoncillos de Lucky Luke, con mi camiseta blanca de tirantes [justito realismo italiano de los cincuenta con cierto revenimiento 2000], con mis calcetines montañeros, con los pantalones negros de pana vieja, con la camisa verde seco, con la chaqueta grandona gris marengo… y limpiar con grasa de caballo mis botas de andar antes de calzármelas. Un jodido día sin hacer nada… solo quiero uno. Un día para ver tres veces ‘2046’, de Wong Kar Wai, y buscarle el latido al comienzo de mis muslos, para sentir en silencio cómo se me blanquea el cab...
Bitácora de Luis Felipe Comendador