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Mostrando las entradas etiquetadas como VÍCTOR PRIETO

Unas fotos de Sonia Luz y esta nostalgia...

Recibo correo de la inefable Sonia Luz, desde Lima, con unas fotos en las que aparece junto a mi Gabo peruano, su esposo [al que le debo una estatuilla de Cervantes... no me he olvidado, amigo], y con Anita y Eduardo, esos dos hermosos vencidos que me hicieron hueco en su casa de Lima a la vez que me abrían los brazos con verdadero afecto. Muchos días me viene su recuerdo a la cabeza, sobre todo al amor de las constantes noticias negras que la Iglesia Católica arroja a la prensa diaria en los últimos meses... me viene su recuerdo para pensar siempre en que hay cristianos hermosos que viven su religión con verdad y con auténtico compromiso hacia quienes sienten dolor y necesidades... aún llevo en mi cabeza las palabras de Eduardo cuando le expresé que no era creyente... su respeto hacia mi opción y su tranquila determinación por el camino de un Dios de la justicia y de la igualdad entre los hombres... Anita y Eduardo, Ricardo Falla [Gabo] y Sonia Luz quedaron en mi corazón como tipos en...

Perú [18] :: El gato techero... Víctor Prieto ::

“Los gatos techeros son un verdadero problema si tienes en tu casa una gatita en celo, una gatita de pedigree… yo me he comprado con mi ahorritos una pistola de bolitas para asustarlos, pero ya se rompió y, además, a los gatos techeros les da igual lo de mi pistolita…”… Víctor es un auténtico maestro en el cuidado de gatos… tiene cinco o seis, que ya no recuerdo bien, y, durante mi estancia en Trujillo, su gata preferida ha parido una nueva camada en la casita de tela del patio chiquito de la casa… y Víctor hace labores constantes de padre gato, pero no de un padre gato cualquiera, sino de padre gato responsable y preocupado… hasta el punto de no querer comer –su afición favorita– para atender a su gatita y a su divina camada… “Luis, dígale a mi mamita que no los quite de la casa, que ella le hará caso a usted…”… y yo se lo dije a su mamita [que está de gatos hasta el nisesabe, la pobre… pero ve a su chico tan feliz, que no sabe qué hacer para darle gusto al chico y, a la vez, salvar ...