Impresiona en Perú el valor que el peruano le da a lo étnico, cómo defiende su cultura y cómo se siente orgulloso de sus ancestros [no hay mayor enfado que el que se produce después de pronunciar la palabra “indio”, término que los españoles llevamos siempre como marbete venido de nuestra educación… más de una vez, cuando he pronunciado la palabra “indita” refiriéndome a alguna mujer que vendía en la calle y estaba ataviada con ropas que entran en esa definición que nosotros tenemos del “indio”, me han llamado la atención con el gesto serio para decirme que son “caseras” o “caseritas”… también he podido notar el resquemor del peruano contra todo lo español, un resquemor que lo paga fundamentalmente la imagen de Pizarro [en Lima se ha trasladado una enorme estatua ecuestre del extremeño de una plaza importante a estar oculta entre árboles en un parquecito aledaño al río] y, cómo no, el turista hispano que va con la predisposición de gozar de un país maravilloso y lo hace con esa superio...
Bitácora de Luis Felipe Comendador