Quitando que Guille no duerme por las noches, que mi banco me envía cartas de amor encendido y que el fascista Aznar vende más libros que yo, todo va bien… las diversas generaciones van envejeciendo y hasta es posible que algunos de sus componentes desaparezcan para dejarnos asomar un poquito la cabeza a los que perseveramos desde hace el nisesabe [cuando digo ‘asomar’ estoy hablando de ‘vidilla’, esa cosa que consiste en pillar algún extra fruto del turismito cultural tirado en ponencias, lecturas y mesas redondas]. También es cierto que me he abandonado demasiado en los últimos tiempos y eso hace que no esté referenciado en las listas de tipos con voz y dietas… tampoco debo estar ya en la de poetas, y eso, la verdad, no me desagrada del todo, pues mi tono es otro y mi camino es muy otro que el de la poesía oficial de estos días [no digo que mejor, pero sí digo que otro]. La verdad es que ya voy necesitando salir un poco de esta prisión autoimpuesta para abrazar a mis amigos, para cha...
Bitácora de Luis Felipe Comendador