A veces pienso que me gustaría ser como Salinger... vivir encerrado inventándome palabras, enloquecer en defensa de mi intimidad, escribir hasta perder la noción del tiempo y el espacio, beber mi propia orina y crear un universo paralelo, privado y loco... y también hablar hacia afuera desde la boca de alguno de mis personajes [Salinger lo hacía por boca de Holden Caulfield, el protagonista de ‘El guardián entre el centeno’]. Y me gustaría ser como Salinger porque comparto algunas circunstancias vitales con su alter ego... siempre he sido un tipo que no sabe lo que quiere y que nada me llena, me he sentido incomprendido en largas etapas de mi vida, he sido un alumno mediocre, he criticado con acidez el mundo hipócrita con algo de cinismo, he sido sarcástico y rebelde, he sentido profundamente deprimente mi vida cotidiana... y tengo una hermana muy madura y un hermano muerto [el mío murió justo al nacer]... lo malo de todo esto, lo peor, y quizás también lo mejor, es que ando corrigiend...
Bitácora de Luis Felipe Comendador