Llegué de Mérida algo jodido, para qué negarlo. Purito asunto de falta de respeto y dignidad por parte municipal. La poca sensibilidad política del gobierno emeritense y su afán por lo mediático sobre todas las cosas, tuvo ayer triste ejemplo que sentí en mi persona como una afrenta hecha de ninguneo y luz de gas. Había sido invitado por el ayuntamiento de Mérida para presentar mi nuevo poemario en la Feria del Libro de Mérida, para lo que se me enviaron invitaciones, programas lujosos y un extraño folleto de biografías en el que aperecía con foto y un somero currículo. Acepté en su día sin poner problemas, pues consideraba que haber sido galardonado con el premio de poesía ciudad de Mérida me obligaba a ello –circunstancia que no figuraba en las bases del mismo–. Por pura educación no se me ocurrió preguntar si se me pagaría el coste de mi viaje y si tendría derecho a comida y cena –si lo hubiera preguntado, habría sabido con certeza que todo correría por mi cuenta. Craso error–. Hast...
Bitácora de Luis Felipe Comendador