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Mostrando las entradas etiquetadas como RAYMOND CHANDLER

Todo es el Tetragrámaton... que es nada.

A veces pienso que resulta más importante y decisivo, en el proceso creativo, familiarizarse con los propios procesos irracionales y ser consciente de las emociones sentidas que actuar con cierto nivel intelectual en base de razón… pues tendemos a considerar como extraño, despreciándolo, lo que es más inherente a nosotros, que son las respuestas no programadas por la racionalidad… yo soy más efectivo si me dejo llevar por mi instinto y no me detengo en el análisis de cada una de mis decisiones para explorar sus consecuencias… y de ahí llegan las sorpresas, que a veces son fruto de la escritura automática y a veces son delicias venidas de la enumeración caótica… en ese campo están la deconstrucción o la descontextualización como la escherichia coli del universo creativo. Del dejarse llevar surgen las ideas más locas y absurdas, pero a veces también las más certeras y originales. ••• Andamios amarillos cuando en ti veo muerte [‘cuandoen’ ti veo muerte… luctuosa sinalefa de mis ojos]… and...

Luis Alberto de Cuenca

Mis pensamientos, mis actos y mis sentimientos crean el tiempo en el que suceden, y jamás al contrario. Está claro, por tanto, que el tiempo –mi tiempo– lo creo y lo destruyo continuamente, constantemente... y no es él quien me marca su paso, sino que soy yo quien lo va anotando y tachando. Por tanto, el tiempo ni se gasta ni se usa... sólo se crea. Esta nueva percepción de potencialidad me hace más fuerte, me empeña más en hacer, en crear, en pensar, en sentir. Si vives intensamente, está claro que vives más tiempo, porque el volumen de tiempo creado es mayor que el que emana del hombre anodino, y por tanto el tiempo vivido es también mayor. No es cuestión de años, meses o días... es cuestión de tensión e intensidad, de tal forma que alguien con treinta años cumplidos puede haber vivido mucho más tiempo que otro ser con cien años contados. [Trabajar más en esta idea]. (12:55 horas) Entre la bella aforística de Jonathan Swift, hay un apartado dedicado a la religión que no tiene desperd...