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Mostrando las entradas etiquetadas como PROPERCIO

Horaciana.

Cuando la voluntad de acabar algo se patentiza, no se debe luchar por lo contrario. Hay que saber terminar y vencer así a la voluntad humana de posesión, esa voluntad que termina haciéndonos infelices por empecinamiento. Y junto a lo que finaliza siempre asoma la lumbre de lo que nacerá. Y es que me estoy haciendo ya más horaciano [mi venita Propercio murió hace mil años y el tono Catulo anda medio expirando]… “Después de tantos días, oh, Venus, otra vez soplas el fuego de tus duras porfías; no más, por Dios, no más por Dios, te ruego, que no soy cual solía, cuando la hermosa Cínara servía. No trates más en vano –¡oh de amor dulce cruda engendradora!– rendirme, que estoy cano y duro para amar; vete en buena hora, revuelve allá tu llama sobre la gente moza, que te llama. Si un corazón procuras, cual debes, abrasar, y si emplearte debidamente curas, con Máximo podrás aposentarte; has allí tu manida, que de nadie serás tan bien servida… // … A mí ya no me agrada ni mozo ni mujer, ni aqu...

Sobre el placer y el dolor [respuesta a comentario del día 2 de junio]

Dos conceptos que vibran en la misma cuerda son, por fuerza mayor, unidad inseparable, independientemente de que cada uno de los conceptos ocupe un extremo distinto y, por tanto, se consideren opuestos por valoración. Yo no puedo igualar categóricamente mi máquina de encuadernar en estado de reposo con el amor que siento hacia la mujer que quiero, aunque adore a mi encuadernadora porque cumple una función que me propicia estabilidad, pero sí que sé considerar con valor de verdad que la disminución del dolor es placentera, tanto como que la pérdidad del placer es dolorosa. Es un juego muy similar al de la temperatura [frío/calor], en el que la variable en grados hacia arriba o hacia abajo nos propicia una sensación distinta y enfrentada, arbitrando reacciones absolutamente opuestas… pero no deja de ser temperatura. Convocados el placer y el dolor en la misma línea de vibración, el juego consistiría básicamente en buscar un equilibrio en el que no fuera posible el exceso [ni el de placer...