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Mostrando las entradas etiquetadas como PEPE HONTIVEROS

La ciudad concisa.

Hoy, el viento hace de Béjar una ciudad concisa para el paseante, que se mueve a escondidas o a tirones sorteando las ráfagas mientras busca el refugio siguiente. Acechan las tejas como francotiradores y la enorme banderola de la Hospedería Real me lleva a un tiempo de lepantos... Béjar es así todos los días, aunque no sople el viento con esa avaricia de llevárselo todo, y hay que vivirla a escondidas y a tirones, sorteando las ráfagas de insanía mientras buscas el refugio siguiente. Cada bejarano es un francotirador esperando a su víctima... y hay una calma chicha infinita que ha dejado los velámenes como sexos ancianos. Y del parte de guerra diario... hoy queda el vómito que me hizo saltar a media noche de la cama con un ardor de estómago insoportable –con la edad, las resacas se hacen largas de cojones–, los dolores comunes –soportables–, las calles desabridas conteniendo esta crisis que aquí ya es infinita... y un olor a que nada es fiable ni contiene futuro [lo decía siempre don A...

Anda la Parca golosa e impertinente.

12 de diciembre de 2008 Dos nuevos caídos de bien cerquita: el compañero de Nuria y la abuela Juanita. Y todo sobrevenido sin esperarlo, que a la Parca golosa e impertinente le encanta dar sorpresas y ponernos a prueba el asunto moral y el físico. Y yo ya no sé qué decir ni qué hacer en estas circunstancias, cómo comportarme y en qué parámetros empujarme a seguir en el tono que me pide el cuerpo cuando estoy bien. Solo un acercamiento filosófico al hecho y al concepto de la muerte me resulta paliativo en estos momentos, tanto la mirada al cesar de la vida latente, como al concepto de materia viva en transformación. Mientras que en el cese vital se incluye la memoria como continuación de la existencia [la existencia en el otro], en la transformación tan solo se precisa un cambio de situación en la comunidad cercana a quien desaparece, de tal forma que, con una mezcla de tiempo y compañía, la falta termina siendo acomodada en el normal devenir del conjunto humano. Ambas posturas filosófi...

Este otoño es un pequeño invierno

Este otoño es un pequeño invierno, precoz y vacilante… y sobre mí descienden los últimos rebaños desde las tierras altas con su acopio de hierba mientras las piñas estallan en la hoguera. Me siento recogido en mis paredes, que han sido franqueadas por un aliento dulce y femenino que me deja dispuesto y esparcido. Mientras las velas juegan con las sombras, me recuerdo nadando junto a un cuerpo divino y sin peaje, tocando la ocarina en el justo perfil de una mañana o mordiendo el azúcar de una carne latiendo. Sestean ya los mirtos en los caminos mojados. Te encanta regodearte en tu leyenda, viejo F, pasar la mano sobre tus retratos y luego llevarla hasta el centro que conjuga los muslos… te encanta verte como una carpa dorada nadando entre los muelles de aquel colchón gastado de la pensión antigua en la que pasaste tus años de estudiante… y saber que es cada vez más tarde y tus ojos aún no pierden su brillo ni sus lanzas. Oscurece, viejo, pero tú persistes en la antorcha como buscando un...

Restos de otros naufragios...

Terrible el día con el colega Pepe pegado a la chepa desde primera hora [un castigo divino que no puede imaginarse si no se ha vivido]. Corretivas a la de ya, urgencias, vengavengas, vamosyás… y el trabajo tomando ese cariz cabrón de lentitud rijosa e insoportable. Definitivamente no sé trabajar bajo presión a pesar de que procuro sonreír y la boca se me llena de palabras gruesas contra todo. Respiré a las ocho, cuando logré dejar el arte final en manos del transportista, que estaba de los nervios, pues le hice retrasasrse más de un cuarto de hora en su salida. Respiré, pero me tocó hacer de taxista con Antonio, de cuidaperros en casa de Julia y de padre [dulce tarea] con mi Guillermo delicioso y blandito. Los días para tirar a la basura, como éste, me hacen sentirme imbécil, y más cuando aún no he cobrado el mes y ya se está pasando el plazo [cuánto me acuerdo de Carlitos, panza arriba en la playa y sin haber dejado rematadas las facturas para cobro… para matarlo]. A dos putas velas a...

Dios no sabría ser Subdelegado del Gobierno en Salamanca.

Me arregló el día por todo lo alto el colega Jesús Málaga [te quiero a rabiar, tío], un tipo absolutamente humano y merecedor de todos los elogios que puedan salir por mi boca. «Sacúdete el temor porque el humanismo es cosa de hombres» [va por ti este aforismo. Va por ti, amigo]. Y el resto del día lo pasé sonriente, faltón de puro simpático, tomado por una ironía de corte optimista que me ha arreglado hasta el dolor de riñones. Durante el café le dije a Cubino padre en voz alta que era de derechas en un juego verbal de alta prosapia [sé que en el fondo le jode que se lo digan y yo me regodeo en la suerte] y me salió un Hontiveros desde el envés de una columna pieltorera [andaba el jodío comiendo –otra vez– a mesa puesta]... «Oí gritar un ‘eres de derechas´ y dije: ‘aquí está Felipe’... te deben estar picando los oídos, porque estábamos hablando de ti... ven, que te voy a presentar a un amigo...», y me presentó a un directivo de Dragados y Construcciones de barba cuidada y swing saxero...