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Mostrando las entradas etiquetadas como PAVESE

Del oficio de vivir.

1. Ni existe la calle "Pie de Toro" ni el bar al que se refiere se llama así... cosas de Béjar. Las cosas y las personas deben llegarnos siempre sin buscarlas, pues del desprecio asoman siempre los mejores hallazgos... son enseñanzas de ese “El oficio de vivir” Pavese que es para mí biblia profana... je. Soy la hostia, pues el pasado verano le había prestado unos libros a José Luis Morante y me he pasado meses buscándolos en las estanterías de mi estudio con sensación de haberme convertido en un alzheimero de na... encima eran mis favoritos, coño, el mentado “Oficio” y los “Cuadernos” de Valéry... pero Antonio GT me los dejó ayer en casa [en su último viaje a Madrid, Morante se los había dado para que me los devolviese]... cuando los vi sobre mi cama salté de alegría [también venía la edición antológica de la poesía de García Montero, que se la presté a Morante porque, para mi gozo y su satisfacción, es quien hace el estudio preliminar a una edición que Cátedra va a sacar sob...

Mi mesa se queja.

La caja “RAPID” de liar cigarrillos me mira desde el servilletero robado como pidiéndome uso, pero mi mesa es un desastre desde hace meses y no me apetece sacarla de su espacio de olvido. Haré una lista de las cosas que contiene para ver si me animo a colocar un poco: • Un CD del Ministerio de Presidencia con el Expediente nº 1.112 que contiene todo el proceso del asesinato de mi abuelo Felipe. • La tarjeta del tapicero decorador Joaquín Peromingo. • El disco de Diego F. Magdaleno, “La Soledad sonora”. • Una nota escrita a lápiz en la que pone: “Gonzal Escarpa buscar gmail / Cereijo / Julia / Gabriel / Deportes / 630 / 030 / 4 / 6 / 364” [nunca entiendo mis notas urgentes y quedan sobre la mesa como esperando a ver qué sucede]. • Una servilleta con la dirección de Tomás Salvador González. • El distintivo de estacionamiento ORA con validez hasta 2008. • Una carta con notas en su envés: “ 1-2 agosto / 6BANDAS / otros espacios / logos Pieldetoro 150x60 / Elliottplaza / (¿) / 7 fot...

Tropiezo y recuerdo que aún no aprendí a caer…

Llegan días de caderas marcadas y piernas infinitas en las que reposar del tedio de los números, días de sudor y luz insoportable, de caliente humedad. Lo estival se avecina con su carga hermosísima de piel y de volúmenes… y para poner un velito de olvido en la piel arrugada y en los ojos llorosos. Yo confieso que me encanta volver a poder disfrutar de la mirada a los cuerpos femeninos despojados de pétalos y hojas, verlos casi en su ser, sugeridos al punto bajo telas vaporosas y transparentes. Y es que sé que de la vida queda el gusto de las formas moviéndose y la imaginación que las lleva al valor de humedad. No, aún no soy un viejo verde, pues tal gusto por lo femenino no es de hoy ni de ayer, que ya a mis doce años sentía las mismas emociones y mostraba los mismos procesos bioquímicos en mi cuerpo. Hay que gozar mientras se pueda, y gozar no pertenece solo al mundo del tacto, que los demás sentidos conjugados logran altos estadios de placer. ••• Acuso recibo de la lujosa edición de...

Paseo iniciático por la calle Alcalde Juan Belén Cela.

*[Trabajo dedicado a mis amigos Javier G. Riobó y Pedro Ojeda] Ayer, aprovechando una salida de trabajo, pillé mi cámara sin otra intención que la de que me acompañara [fue una intuición pillarla y meterla en la furgoneta]. Nuestro trabajo se demoró por falta de unas piezas que no estaban terminadas y ello me permitió dar un paseo por la calle Alcalde Juan Belén Cela. Toda una experiencia moral, cívica y casi política… La calle estaba desastrada y yo enseguida percibí la calidad del ‘homenaje’ que el Partido Popular le había hecho al primer alcalde democrático bejarano [aunque la verdad es que el homenaje diario se lo hemos hecho todos los bejarananos, día a día, destruyendo la placa con su nombre y llenando de porquería todo el lugar]. Aquello es una metáfora viva del ‘agradecimiento’, una metáfora que pide a gritos ser llevada a un poema largo sobre la capacidad humana de destruir. Sin embargo, entre toda la mierda que compone aquel paisaje, si miras con ojos lúcidos, puedes encontra...

Me jode lo que tengo, pero me encanta tenerlo.

¿Podré alguna vez trabajar desde la serenidad que pronuncia Pavese?, ¿podré escribir sin sufrir o alegrarme, huyendo de esa ‘parte inferior’ a la que alude el maestro suicida?, ¿podré hacer algo que no sea fin en sí mismo? Si consiguiese alguna vez rodar en esa noria, creo que me sentiría muy satisfecho. (20:44 horas) Cada día comprendo mejor a la gente que vive en el límite y corre riesgos para sobrevivir [no hablo de los vividores, sino de la gente con necesidades reales]. Ante uno solo de esos tipos me siento pequeño y miserable con mis jodidas y absurdas preocupaciones… que si me piden un aval para poder realizar un trabajo, que si no me ha pagado A y le debo a B, que si no tengo para comprarme este mes el ‘i-phone’ que tanto deseo, que si a ver cómo consigo pillar esa primera edición de ‘El cementerio marino’… aunténticas naderías de payaso del primer mundo si se comparan con esos ‘¿tendré algo para comer mañana?, ¿me detendrá la guardia civil y me devolverán a mi país?, ¿me pagar...

Un viaje iniciático.

El día amaneció luminoso y no pude resistirme a pillar mi Nikon, montarle el tele de 400 mm. y correr a robarle imágenes al otoño bejarano que va a morir definitivamente en unos días. El campo está mágico, casi de mentira, y mis ojos se emborrachan de su calidez. Hay quince días paisajísticos sublimes en el año bejarano y hoy es uno de ellos, uno de los que ofrecen mejor luz para que todo se sature en los ojos. Después de mi caza de imágenes, me senté sobre la hojarasca para pensar un ratito dejándome llevar, incluso llegué a tumbarme mirando al cielo entre las hojas amarillas de los álamos de La Fuente del Lobo… el cielo estaba surcado por sendas blancas muy nítidas cortando su azul… de pronto noté cómo una nueva senda iba dibujándose recta y segura. Pillé la cámara y fui captando cómo un avión hacía el camino, un camino que quizás a mí también me gustase compartir… lo imaginé atravesando un océano y llegando a otro continente, lo vi sobrevolando el Mato Grosso brasileño y dejándose c...