Deriva a cualquier parte, como un barco sin velas o un asunto que va de boca en boca... piérdete sin querer en un caos de escaleras y que no se te ocurra volver a guardar tiempo en la alcancía, porque vas a perderlo... llama a gritos a alguien o detente a tocar las cartas viejas con las manos sudadas... mira y quédate todo lo mirado en la retina, y haz un archivo grande de imágenes que jueguen a mezclarse como la leche fría y el azúcar tostado... Somos de contrapesos nítidos y también de pesas falsas, tortugas con su casa y con sus cosas siempre a cuestas... y también a veces un horno de miradas donde hacer dulces o pan reciente... entonces te llaman de un medio donde van a entrevistarte en unos días y sientes que su miedo es visceral, que te temen sin siquiera haber visto tus ojos una vez... y quieren saber todo lo que vas a decir, quieren saber tus luegos para ese control bobo de un absurdo directo que pasará de largo por miles de oídos sin atención ni ganas... ‘qué debo decir’ debie...
Bitácora de Luis Felipe Comendador