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Mostrando las entradas etiquetadas como MICHEL HOUELLEBECQ

"Formol con Havana 7" (12)

A Michel Houellebecq le encantaba escribir en los tanatorios. Tomaba su máquina de escribir a primera hora de la mañana y se recorría todos los tanatorios de París buscando al muerto más llorado; cuando lo encontraba, sacaba unos folios de su vieja carpeta, se sentaba en cualquier rinconcito y comenzaba el rito de la escritura con su tac-tac-tac constante y molesto. El viernes pasado, mientras asistía al velatorio de mi amigo Pierre Robignac, escuché entre los llantos de la madre y las hermanas de mi amigo un nítido teclear. Busqué con la mirada. Era Michel escribiendo. Me acerqué hasta él y le pregunté por ese gusto tan extraño. Me contestó: «por lo general, al hombre no le gusta su cuerpo, lo odia, lo aborrece. Eso a mí también me ocurre, y por ello necesito la cercanía de la desaparición para escribir. La muerte deja todo lo imperfecto depositado en un ataúd como si de heces mundanas se tratara, y el contacto con las heces me inspira... De todas formas, amigo, si quiere que le diga ...

Ce n'est pas cela...

18 de diciembre de 2008 “ Ce n'est pas cela. J'essaie de conserver mon corps en bon état. Je suis peut-être mort, je ne sais pas. Il y a quelque chose qu'il faudrait faire, que je ne fais pas. On ne m'a pas appris. Cette année, j'ai beaucoup vieilli. J'ai fumé huit mille cigarettes. Souvent j'ai eu mal à la tête. Il doit pourtant y avoir une façon de vivre ; quelque chose que je ne trouve pas dans les livres. Il y a des êtres humains, il y a des personnages ; mais d'une année sur l'autre c'est à peine si je reconnais leurs visages. Je ne respecte pas l'homme ; cependant, je l'envie. ” [Michel Houellebecq] [No es eso. Trato de conservar mi cuerpo en buen estado. Quizás esté muerto, no lo sé. Hay algo que habría que hacer y que no hago. No me lo han enseñado. Este año he envejecido mucho. He fumado ocho mil cigarrillos. Me ha dolido, a menudo, la cabeza. No obstante debe haber una manera de vivir; algo que no se encuentra en los libros. Hay...

Ahora que las alas van torciéndose ...

Ahora que las alas van torciéndose con los primeros amagos reumáticos y ya no hay ilusión por el bourbon o las herederas de los fabricantes textiles que intentan mantenerse a flote de su escurrida soltería, y van con el culo tirado, como dejando un rastro de ardor no satisfecho por los bares de Ribera de Duero y música de ambiente… ahora, que es la realidad [nunca antes ni después], y las bodas se tornan funerales con chistes a media noche en la postura incómoda del tanatorio más Houellebecq que pueda visitarse con los hombros caídos, y se ha incrustado un no saber volver a empezar en los talones… ahora que el primer hijo se despierta fuera de casa y sonríe y bosteza sin que yo pueda verlo al cantar de ese despertador barato que siempre se retrasa, que la incomodidad es algo práctico porque en ella no pasa nada, y llueve sin estrépito en la fuente como regando el agua, y miras los higos secos que quedaron olvidados en las últimas fiestas como si fueran lo que habrás de ser… Ahora es ju...

Una paz de dicotiledóneas y ganitas.

Un paseo tranquilo por la humedad del campo me ha traído una paz de dicotiledóneas y ganitas de arreglarme la barba, que últimamente crece espesa y valiente cercándome la boca. Salí con mi Bonier a buscar agracejos, peonias, ababol, amarantas, ruibarbos, hortigas, filodelfos, droseras, euforbias, escrófulos… pero me quedé en un par de cigarros sentado en la humedad de una piedra y mirando el paisaje troquelado sobre un cielo plomizo en movimiento. Hoy todo es verde húmedo en la zona de Béjar y el cuerpo se me quería tirar entre los tréboles mojados sin pensar en ese después rojo de cistitis y riñones rampantes con garras de dolor de medio tono. No me gusta tanto el paisaje de horizonte, pero me vuelve loco el de metro cuadrado, el que encierra en el campo de enfoque de mi Nikon, con su macro montado, una flora diversa con su fauna latiendo en un tam-tam… y la lluvia cayó, y yo callé aturdido por la belleza entera dibujada en la luz pobre del día. Con ella, con la lluvia, me perdí en un...