Dejo a Michael Johnson y a su esposa, Sarah Ford, en su librería/papelería de Lichfield, ambos sobrenadados en su sensación de ‘lúgubre desdicha’, y los dejo como con pena, pues el texto de Boswell envenena y casi obliga. Los dejo para mirar a mi hijo Guillermo sin dos dientes ya y con sus nuevas gafas negras de ‘Adolfo Domínguez’. Está pletórico, vital, precioso… crece en todo cada día y me roba sonrisas constantemente con sus multiplicaciones de tres cifras y ese contar con los dedos a hurtadillas mientras mira al cielo raso del salón de casa como buscando mágicos resultados. La noche electoral, cuando llegué a casa de celebrar en la Agrupación Socialista Bejarana el tan esperado triunfo, me había dejado un folio sobre la banqueta del recibidor con el dibujo de un coche en el que se podía leer claramente: “PSOE CAMPEÓN˝. Le encanta sorprenderme con dibujos referentes a cosas que me agradan, y lo hace constantemente. La vida es para apreciar estas pequeñas cosas e irlas amontonando ju...
Bitácora de Luis Felipe Comendador