Con Antonio Orihuela en el Ateneo de Logroño, justo después de recibir el Premio Aintzinako Bihotz y luciendo la casaca del ejército del Tibet que lo acredita. Una pasada [mil gracias a quienes me han confiado esta hermosa responsabilidad]. El viaje hasta Logroño fue tranquilo y rápido, con Mar al volante comiendo gusanitos y sin hacer parada alguna que me diera la oportunidad de fumarme un cigarrito, pero eso hizo que llegásemos a tiempo para cenar estupendamente en el Café Moderno de la Plaza Zaporta logroñesa. La conversación fue también tranquila, pues es el tono mágico que comparten Antonio Orihuela y Eladio Orta el que le quita tensión a todo y pone un relax molón. Ya en Logroño nos encontramos enseguida con el cielote de Begoña Abad, que nos recibió con esa simpatía y esas ganas constantes de agradar que siempre lleva puestas. El detallazo fue que me llevó unas torrijas caseras hechas por ella para mi postre de la cena [mmm… deliciosas]. Y todo se presentía ya especial e int...
Bitácora de Luis Felipe Comendador