Hay una libertad disparatada que se entiende por sus usuarios como meta conseguida, cuando la libertad siempre fue el camino, como Ítaca, y no una situación estática. En esa libertad disparatada se asientan los tipos de la comunicación global, del capitalismo feroz o del poder político… Su idea ‘liberal’ de la cosa supone que para conservarla y defenderla es preciso normalizar ciertas situaciones ‘menores’ [según ellos] de sometimiento forzado y forzoso que propicien el bienestar artificial de muchos en detrimento de unos pocos. Su mundo libre es de valor consumista y de contrastes tintados de sonora injusticia, su acto más libre es la competencia [ganar, vencer, derrotar…] y su pasión más ardorosa es convencer a la masa de que se siente cómoda en esa situación y que no luche ni se subleve por conseguir la verdadera libertad, esa que va unida sin medias tintas a la justicia. Salir de su trampa es prácticamente imposible desde los actuales parámetros sociales, y debe ser labor de los in...
Bitácora de Luis Felipe Comendador