Ni soy lingüista, ni se me ocurriría serlo en otras vidas [siempre me pareció que complicar la facilidad lógica de un idioma pertenece al asunto de la filosofía más que al de la comunicación real], pero ayer me amagaron amablemente –como en un tic– dos hermosos profesionales de la lengua a los que quiero un montón [Nuria Benito y Fernando R. de la Flor] –hay que explicar que me amagaron porque yo puse corrección en una forma verbal, también como en un tic–... se arrancó Lucía, la hija pequeña de Nuria y Manolillo Ambrosio, a contarme un chiste de juego de palabras ... “Felipe, ¿qué le dice un jardinero a otro?”... yo hice el silencio cómplice de espera y Lucía continuó... “seremos felices mientras podamos”... y yo, como un resorte, respondí “mientras podemos”... y Fernando y Nuria, como dos resortes, me apabullaron... “¡mientras podamos!” [hay que decir, en su beneficio, que, a los cinco minutos, Nuria aceptó el ‘podemos’, ya que ‘podamos’ sería subjuntivo del verbo poder o presente de...
Bitácora de Luis Felipe Comendador