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Mostrando las entradas etiquetadas como MAMEN SOMAR

Kaoru

Turismo cultural a todo trapo, reencuentro con colegas entrañables, estómago revuelto, hartura de coche y gasolina, razón para dormir y unos cigarros. El jueves viajé a Segovia gracias a Juanito, pues mi Tacuma anda en trance de muerte por un no sé qué de su árbol de levas. Viaje de los de antes, charlando, imaginando proyectos tan cuerdos como locos, subiéndonos los grados de moral al lugar que se debe. Segovia es deliciosa, un lujo que me llevo perdiendo desde hace la friolera de 36 años, que es justo el tiempo que hacía que no viajaba allí. Una ciudad de lumbre para respirar y transportarse, bien trazada y bien guardada en general –mejor que la Salamanca del zoquete Lanzarote–, respetando hasta las panzas de las viejas casas sometidas a la cirujía de lo nuevo. Allí estaba Ignacio Sanz, con su cara de siempre, con su afecto de siempre, con esa voz hermosa y embrujatrice que podría llevar a la mujer más difícil hasta el catre más fiero –qué envidia de voz, Ignacio–. Estaba en su talle...

Kensai

Esta mañana la he dedicado a la lectura de «De la esencia y valor de la democracia», de Hans Kelsen, y he de decir que comencé la lectura sin muchas ganas, como con la intención de mirar cuatro páginas y dejarlo, pero me he enganchado de tal forma que he rematado el libro de un hermoso tirón. Y lo primero que quiero decir es que cualquier político que tenga en su cabeza ser un servidor digno y honesto con la sociedad a la que representa, no debiera hurtarse de tener este libro en la cabecera de su cama. Hans Kelsen hace una bella defensa del parlamentarismo democrático por comparación y por razonamiento serio, y analiza con lucidez aspectos tan interesantes como el transfuguismo, la autonomía, el populismo o el el obstruccionismo parlamentario. Propugna, además, una hermosa lógica del principio mayoritario poniéndo en valor la importancia de las minorías como opoción futura de gobierno. Todo lo que cuento puede parecer un peñazo, pero juro que no lo es. Hans presenta en uno de sus capí...

Ransetsu

Llegan a mis manos nuevos libros por el arte de magia del correo, y me quiero detener en uno de ellos especialmente, el libro de un solitario de Antequera con las ideas fijas y poco prácticas que yo también tengo algunos días. Agustín Porras se llama el mozo, enconado en la edición de ruina siempre, amante fiel de la literatura buena –no de la literatura práctica– y nombre con apellidos de aquel estupendo proyecto llamado «Poesía, por ejemplo» o del más cercano –y muerto– papel de redenciones «Primera piedra». Agustín Porras, el coleguita al que no veo hace siglos, me ha enviado su libro, su primer libro, después de un millón de años... y me alegro tanto, que le guardo un abrazo fuertote, uno de esos de celebración a lo grande. El libro –«Ojalá» se titula– es de Huerga y Fierro editores y da fino en el tono de un poeta bien entrenado que por fin soñó que se entregaba a la muerte, que perjura silencios y se queja de retórica o que bellamente susurra que «no hay mejor poema que haberos c...