Otro cumpleaños de Magdalena y no sé qué decir de tanto tiempo prestado y del jodido sentimiento contradictorio. Es duro tener a un anciano constantemente en boxes sin posibilidad de colocarle piezas nuevas. A ello se suman dificultades “a propósito” y sin enmienda, así como actitudes infantiles que disponen dolor y distancia. No sé cómo decir lo que debo decir en este duro asunto, aunque quizás me quede en el resumen de un “lo estamos haciendo todo mal”. En fin… miel sobre hojuelas. Sí me sale lo que no quiero para mí, me sale claramente, y me gustaría que mis hijos tomaran nota de lo aquí escrito hasta llevarlo, si se tercia, a sus últimas consecuencias: 1. Quiero morir directo y por derecho, con la mente preclara y al dictado natural, sin apoyo médico [sólo admito específicos contra el dolor] y sin hospital por medio. 2. Si perdiera la razón, pido eutanasia al día siguiente librando de cualquier responsabilidad a quien me apoye. 3. Si resultase una pequeña carga, ruego que se me ind...
Bitácora de Luis Felipe Comendador