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Mostrando las entradas etiquetadas como KARL VON FRISCH

Los membrillos robados.

Recuerdo los membrillos robados en una huerta alta que había junto a las escuelas de Filiberto Villalobos, eran enormes y amarillos, y dejaban la boca rabiosa y la lengua gorda. Yo me sentaba a mirar cómo se oxidaba la mordida en aquella carne entre blanca y crema, justo hasta que tomaba un color marrón oscuro. Eran días chiquillos de baterías a pedradas y luchas intestinas que no llevaban más que a la gravedad de una pitera o a las rodillas magulladas. De aquellos días me quedan recuerdos como tesoros que suelo abrir en las tardes de calor y soledad para enredarme en ellos… los días don Sabino de capón y reglazos, las interminables tardes de taba y escondite, las mañanas de fútbol con pelota de goma en El Solano, las horas minicares y las de indios de plástico, los fines de semana en El Regajo con medio colón de pan y una libra de chocolate Suchard, las primeras novietas subiendo a El Castañar cargando el comediscos y el álbum de los singles con temas de los HH, de Nino Bravo, de los ...

Aquellas crías de fascista...

Durante los veranos del primer quinquenio de los setenta hacíamos excursión andando hasta Candelario para pasar allí las tardes con un bocata y cruzar miradas con los veraneantes, que entonces [casi como ahora] provenían de Madrid y Extremadura y pertenecían a esa clase franquista de funcionarios del Movimiento Nacional [nacional]. El pueblo estaba entonces tomado por la OJE [Organización Juvenil Española], que tenía/mantenía ‘cuartel’ y campamento estables. Cualquier propuesta de subida a Candelario venía siempre dada por la siguiente frase de cualquiera de los colegas de mi pandilla: “¿Subimos a ver a las crías de fascista?”. Los niños OJE eran todos de un rubio oxigenado, con el pelo liso en su mayoría y siempre iban repeinados al uso alemán, con la nuca afeitada y la raya marcadísima a la izquierda de sus cocorotas [paradojas de la vida, con la raya a la izquierda]. Siempre sonrientes, con su impecable uniforme lleno de signos bordados e insignias, echaban larguísimos partidos de f...