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Mostrando las entradas etiquetadas como JOAN MARGARIT

Cuando sabes lo que necesitas....

Cuando, de pronto, descubres un día que sabes exactamente lo que necesitas, entras en barrena, porque a la vez percibes que en ese conocimiento hay contenida una tragedia inconmesurable que radica en la sensación [casi siempre realidad] de habitar en el punto de no retorno. Cuando eso sucede, cuando sabes lo que necesitas, percibes a la vez que no habrá correspondencia de los seres y de las cosas hacia tu certeza y, por tanto, sabrás a la vez que no serás capaz de alcanzar satisfacción para tu necesidad. Es la historia del hombre… un camino de dones no apreciados y un monton de trochas abyacentes llenas de falta e insatisfacción. Quizás mi tristeza inagotable radique en que ya sé lo que necesito, sé dónde está y cómo llegar hasta ello… y sé también que circunstancialmente es imposible hacerlo. En mi camino he ido tomando elecciones y decidiendo descartes, he aprendido a estar en el medio que me he creado y a gestionarlo con respuestas acomodadas y cómodas… pero también he ido acumuland...

De 19 a 49.

Con 19 años todo era atractivo a la mirada, el mundo estaba poblado de caminos abiertos por hollar y la vida se presentaba franca y dispuesta para tomarla y vivirla… Ya con 49 años, todo ha tomado la pátina de la decepción y sólo el estado de búsqueda puede hacerme permanecer fresco y atado a una vida que aún puede guardarme un puntito de luz y sorpresa si me empeño en ello. Mientras que con 19 años no importaban las palabras como ‘valor’ tangible de lo vivido y de lo por vivir, con 49 años se han hecho herramienta imprescindible para intentar engañarme en el asunto de que mi vida es pura supervivencia. Ahora no importa tanto lo que quiero decir [antes era siempre lo fundamental: gritar aunque no supiera cómo hacerlo] como de qué forma decirlo [ahí tienes preclaro el personal asunto deconstructivo traído de Derrida al que me refería hace unos días, amigo anónimo que no entendías]. Necesito que mis palabras acoten, se cierren lo más ajustadamente posible al concepto que quiero expresar…...

Cuando llega septiembre [vintage naked]

* [Foto robada por Concha durante el Festival de Blues... ¡brujilla!] ••• Cuando llega septiembre me entra una euforia chiquitita que se lleva de pronto, como el simún, el placer de las chanclas, el sudor sobaquero y la estival estética de llevar las camisas por fuera del pantalón. Mi cuerpo empieza a pedir el jerselino y mis pies demandan calcetines… junto a ese vestuario viene también la gana de escribir y el rumor de cistitis se va haciendo más cierto. Ya no sirven las sábanas como ayuda nocturna contra los relentes para tapar el cuerpo desnudo… ahora empieza el ciclo del pijama [primero el de tela de algodón y luego el antilujuria esquijama –que lo mismo viene de ‘pijama de esquimal’– de rizo], el rito de las mantas [en octubre con una y en noviembre con dos], que no soy tipo de edredones modernos. En cuanto a las posiciones, pasaré del estiramiento pleno veraniego a la posición fetal de oso en invierno, ésa en la que me recojo para sujetar el calor corporal y sentirme carne apreta...

Joan Margarit evoca a José Agustín Goytisolo.

El mundo es un pañuelo, y no siempre para enjugar las lágrimas ni las verdes mucosas que producen los tipos que nos producen alergia. Me ha llegado desde Cambrils, de la mano del inefable Ramón García Mateos, el libro de actas del III Congreso Internacional “Cambrils ‘05”, que estuvo dedicado a José Agustín Goytisolo de forma monográfica. Me pongo a echarle un vistazo a sus páginas, y felizmente me encuentro a Joan Margarit haciendo una hermosa lectura [subjetiva, claro, cómo no iba a ser así] sobre la obra de José Agustín. Califica Joan a Goytisolo como el mejor poeta de los cincuenta [yo estoy de acuerdo, aunque le voy a sumar a Ángel González, y eso que no hay nadie mejor ni peor, sino –y quizás– todo lo contrario], asegurando que los mejores poemas de J.A. van a durar más que los mejores poemas del resto de sus compañeros de generación [También puede ser posible, igual que los de Ángel González]. De los apuntes de esta lectura, anoto algunas frases de valor que me apetece dejar: • ...

La belleza, con la edad, gana en matices lo que pierde en decorado.

Anoche, justo cuando salía de mi estudio, me asustó la cohetería del festejo organizado por el alcalde en funciones para inaugurar la Plaza Mayor, que no me esperaba yo a esas horas de la noche aquellos estallidos de… ¿júbilo?, un júbilo que según las informaciones que tengo ha alcanzado la cifra de 44.000 euros de las arcas bejaranas [parece ser que antes de las elecciones lo pagaba todo la Junta de Castilla y León, pero que ahora, con la ciudad perdida, ha caído todo sobre los hombros del dinerito local]. Y este gasto se hace ‘en funciones’ y a cuatro días de entregar los papeles que queden en el ayuntamiento, y para más inri, ha llegado a mis oídos que se pagó en mano, circunstancia que jamás se hace con las empresas locales que sirven mercaderías al ayuntamiento, aunque sientan el ahogo de la banca, la Seguridad Social y la oficina de la Hacienda Pública. Este morir gastando ante la imposibilidad de morir matando es muy significativo. En fin… que ya se acaba. (11:20 horas) Me hace ...

Arquitectura de un viaje a Lucena.

Con el viaje recién cumplido, vuelvo a tomar posesión de mi espacio como con avaricia, porque ya he aprendido que lo que más me gusta es ‘volver’. Salí tan temprano como se le antojó al despertador del Barça que los Reyes Magos le echaron a Guillermo este año, pues no quiso sonar a la hora prevista y el asunto me torció un poquito el orden de salida. No importó, porque siempre me gusta ir sobrado de tiempo a los sitios y logré despertarme y acicalarme a una hora que no implicaba un retraso importante. Muerto de sueño, arranqué mi coche a la vez que encendía el primer cigarro del viaje [fue un viaje de humo y soledad acompañado por el último disco de Sylvie Vartan repitiéndose durante 543 kilómetros]. Y amaneció en Sevilla con la jodida incertidumbre de si tenía que pillar la salida hacia Granada o la que indicaba dirección a Córdoba. Escogí bien [la de Granada], pero no estuve seguro hasta que me detuve en una gasolinera cercana a Estepa. Desde allí, camino franco hasta el hotel HUSA d...

El temor al viaje.

Salgo esta noche camino de Lucena y estoy absolutamente ilusionado por encontrarme con Manolo Lara Cantizani, con José Luis Morante y con Joan Margarit. La espera del viaje me pone cada día más nervioso. No me gusta salir de mi agujero para exponerme en la carretera a mis carencias de atención y a las burradas de los demás. La verdad es que no corro, no me gusta nada correr, pero en cada salida me encuentro en múltiples situaciones que me hacen pensar en mi familia y en mí mismo. Es por este miedo al viaje por lo que voy declinando cada salida literaria que me ofrecen, lo que hace que, también cada día, me aleje un poquito más de esos círculos literarios en los que se mueven la pasta y las influencias. Lo echo algo de menos, pero prefiero mi segura soledad bejarana. (15:32 horas) Si te acostumbras a trabajar en categorías simbólicas [me refiero al trabajo literario], llega un momento en el que no sabes diferenciar entre la realidad y el valor de los símbolos, hasta tal punto que tu cre...

Cuando sonrío parece que lloro. No sé engañar a mi máscara

Ya se anda trabajando en una nueva publicación periódica y gratuita para la zona de Béjar, y no niego que me come la curiosidad por conocer sus principios y sus fines. Nos llega de la zona de Madrid. Esperemos a ver qué sucede para sumarla a alguno de los roles ya establecidos o para nombrar alguno nuevo. Que sea para bien [toco madera y Dios nos coja confesados]. Ayer me llamó el colega Manuel Ambrosio [Manolo es alcalde de Morille] para contarme su cabreo con la gerencia de Premysa. El año pasado se partió el pecho buscando y consiguiendo todos los medios para hacer posible el taller de cantería de la fundación, poniendo su nombre como garantía a las personas y empresas que participaron en el proyecto y hoy, sin más, sin que nadie le informase oficialmente, se entera de que el grupo de canteros formados en ese taller se van a ir a restaurar la muralla de Monleón, cuando él trabajo e invirtió en este proyecto con el fin [lógico] de que Morille se viera beneficiado en el futuro con pro...