Cuando conocí a Jon Finch, yo calzaba chirucas y él unos Sebago negros, yo lucía una barba menuda y rubia y él iba perfectamente afeitado, yo bebía manchada y él se ponía tibio a coñac de marca. Fue en Salamanca durante el año 1976. John protagonizaba una película de José María Forqué [“El hombre de la cruz verde”] y yo hacía de figurante con tres papeles de paso [soldado, picapedrero y mendigo]. Los actores, entre los que figuraba Fernando Rey, ponían una rígida distancia con los mindundis de a mil pelas el día [las 24 horas], pero yo me las arreglé para comer junto a Jon un par de aquellos sanjacobos que ponían los del remolque de cocina. El hombre ya andaba bastante metido en alcohol a aquella hora y se rebajó a chapurrear conmigo en un castellano que yo no entedía y en un inglés que entendía bastante menos. No nos caímos mal y continuamos la comida hasta el final en una de aquellas mesitas provisionales manteniendo un diálogo de sordos a viva voz y una conversación de gestos y cont...
Bitácora de Luis Felipe Comendador