Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como JESSICA

Deliciosos Delinqüentes [disco dedicado para Antonio G. Turrión, Lorena Pajares y Alberto Hernández]

••• "... te digo que no, yo no puedo quedarme aquí, si tú quieres, quédate tú, esta vida no es para mí. Yo quiero vivir... Busco libertad, amigo mío, tengo que volar Tengo que volar, tengo que volar..." ••• Por fin me desaté y dejé que mi cabello volase con el viento de la noche, mientras unas breves gotitas de lluvia me ponían justito en las ganas precisas. Los Delinqüentes me arrancaron de bien adentro el optimismo y las ganas, y salté, y bailé, y me pensé sin problemas y sin cuitas, mientras Guillermo me decía agotadito: “¿cuántas canciones quedan, papá?”. Béjar y su comarca han estado en la calle como nunca, disfrutando… y yo casi me lo pierdo. Hoy, para rematar, comeré con mi amigacho Paquito Ortega [que me ha invitado] y luego asistiré a su concierto con el alma abiertita de par en par para quedarme con ese ‘más’ que me dará energía para unos meses. Y a primera hora, pues que me llamó Albertito (Halarberito) desde Xi’an, donde se encuentra ahora para asistir a la reunió...

Volvió Paco Ortega.

Ayer se cumplieron cuatro años del espanto en los ojos y me canté yo solo una saeta incendiaria… y luego puse bien alto la canción que escribí para Jesús Márquez dedicada a las víctimas, y sentí cómo unas lágrimas breves me hacían sentir humano. boomp3.com ••• A pesar de lo que piense mañana la fiera fritanguera afrancesada –y de lo que diga pasado mañana–, me llamó a primera hora Paquito Ortega para decirme que estaría en Béjar hoy y que le apetecía un montón que nos viéramos… y nos vimos, y nos abrazamos, y nos reímos al trintrán, como solo se saben reír los colegas. Yo, por supuesto –me adelanto al comentario de rijosa ‘dama’–, no pregunté a qué había venido, para que nadie pueda acusarme de otra cosa que no sea la de recibir a mi amigo del alma como se merece. Quitando un solysombra de tristeza en los ojos pícaros orteguitas [la muerte se ha cruzado dos veces cabronas en su vida durante los últimos meses], el niño de Úbeda sigue vivaracho y dulzón, gozoso en sus puntaítas de boquil...

Sin sueño... eran las cuatro.

Otro día de palo con cabeza, de mantones bordados de oro y plata, de carísimas coronas sin espinas visibles, de gentío enredando en su doble moral, de misa con campanas sonando a mesa puesta, de luz como aturdida, de mirador y salve, de pijos entre andas y alzacuellos, de curas rebozados en esa orfebrería que hace exotérico el engaño más prosaico que es como el oficio más antiguo del mundo, de turistas risueños, de bejaragüis rimando en mamoneo y gasto, de vinorro y toritos, de agotar… Y yo escondido hasta que pase el temporal de gente y su calor artificial. Mi fiesta personal es la que está en mis amigos, y rediez que la tengo [la estoy teniendo]. Ayer llegaron a primera hora de la tarde Laura Granados y Jesús Vázquez con su santa de porcelana [yo estaba ya charlando con Albertito Hernández]. Tomamos un café destartalado por mi prisa y los noté seguros, metidos en lo suyo hasta las cejas y hasta la muerte. Charlamos muy poquito y los dejé atusarse para cumplir mi cita con Ramón y Anto...