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Mostrando las entradas etiquetadas como JESÚS PORTAL

Jaime Gil de Biedma

(imagen del colega Victorino G.... gracias, hermano). Calidez y buen rollito es lo que he encontrado en mis dos actividades salmantinas, la presentación del libro de Mamen Somar y la conferencia entre comillas para el equipo de investigación de la Universidad de Salamanca que coordinan Germán Labrador y Fabio R. de la Flor... Buen rollo de verdad y un ratito delicioso con Abraham Gragera –mi niño maestro–, con el impecable Raúl Vacas, con el espíritu más perdulario y hermoso de Fernando R. de la Flor, con Victorino –la imagen viva del entusiasmo y la rabia–, con Jesús Portal y sus gloriosos espacios vacíos, con Amelia Gamoneda y consorte –unos cielos–, con Germán y Fabio –potentes siempre en la expersión y delicadísimos en las formas–... y tantos otros colegas que me hacen importante por su mirada y su afecto... Os quiero a todos, coño... os quiero.

Kaoru

Turismo cultural a todo trapo, reencuentro con colegas entrañables, estómago revuelto, hartura de coche y gasolina, razón para dormir y unos cigarros. El jueves viajé a Segovia gracias a Juanito, pues mi Tacuma anda en trance de muerte por un no sé qué de su árbol de levas. Viaje de los de antes, charlando, imaginando proyectos tan cuerdos como locos, subiéndonos los grados de moral al lugar que se debe. Segovia es deliciosa, un lujo que me llevo perdiendo desde hace la friolera de 36 años, que es justo el tiempo que hacía que no viajaba allí. Una ciudad de lumbre para respirar y transportarse, bien trazada y bien guardada en general –mejor que la Salamanca del zoquete Lanzarote–, respetando hasta las panzas de las viejas casas sometidas a la cirujía de lo nuevo. Allí estaba Ignacio Sanz, con su cara de siempre, con su afecto de siempre, con esa voz hermosa y embrujatrice que podría llevar a la mujer más difícil hasta el catre más fiero –qué envidia de voz, Ignacio–. Estaba en su talle...