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Mostrando las entradas etiquetadas como ISIDORE DUCASSE

Agradecería un masajito ahora...

Aún con las palabras frescas de José Antonio Sáinz metiditas en las cuencas de los ojos, sus consideraciones sobre la poesía latinoamericana [esas cosas del ‘serme’ y tal], su afirmado gusto por JG de Biedma, su postura ante los peces depredadores de todo en su invasión de ecosistemas [creo era la jodida perca del Nilo –Lates niloticus–, que nos la querían colocar por mero en el restaurante subterráneo donde comimos], sus constantes ironías a lo ‘siempre incendiado y siempre fiel’, a las infraestructuras montañeras de tartera con tortilla de patata, a las fiestas patronales a las cuatro con bocata urgente, a lo de ‘hacerse un triste’ calle abajo, a la ‘poesía violenta’ con sus consiguientes ‘no sé… no sé’, y a la sonrisa siempre puesta en su cara como una corbatita hermosa con cierto fondo delirante… me encantó el colega, y mira que fue solo un ratito, y me llegó cierto olor a valor poético importante en su figura de tono cándido y soltero [me da que debe ser un excelente compañero de ...

Isidore Ducasse.

Isidore Ducasse, que era un delicioso cabrón con pintas, escribió: “Mi poesía consistirá en atacar al hombre, esa bestia salvaje, y al Creador, que no hubiese debido engendrar esa carroña.”. ¿Decadente? Ni Hablar, pero sí un visionario con la capacidad de desnudar a la naturaleza humana en “Los cantos de Maldoror”, dejando al hombre al fresco entre sus más bajos instintos… y todo sin buscar otra gloria que no fuese la de la satisfacción de escribir para sí mismo. Pues bien, yo adoro esa voluntad poética y la aplaudo, porque es locura a la vez que la más sensata de las corduras [la lucidez está en el justo punto en el que los extremos se tocan]. Y sé que para juzgar al hombre no se puede ajustar uno a los términos medios, a esa cosa tan ‘vanguardista’ que se ha venido a denominar ‘el centro’ [una vasija infecta que contiene a las almas imprecisas y a las gentes sin criterio… como contiene los sentimientos mediocres y adocenados por el temor o cualquier otra salida del tono de valle que ...