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Mostrando las entradas etiquetadas como ISABEL HUETE

Todo marcha con normalidad.

Quitando que me compré la almohada ‘Viscolátex de Aloe Vera’ de fibra inteligente para ver si se me arregla un poquito este dolor de cuello persistente y continuo, y que me costó una pasta, y que no duermo desde el lunes pasado porque esa hija de la gran puta [la almohada, claro] ha tomado mi cama como suya y hace lo que le sale de sus ingles con mi cabeza, moviéndola y desacomodándola constantemente con ese sonido suyo tan cabrón: “fissssssshhhhhhh”… quitando que me bebí el jueves por la noche unas copitas del ron reserva especial que la hermosa Lucy me trajo desde la misma Habana y que el viernes me lo pasé vomitando y desmadejadito entero [adjunto imagen de la noche bebercia con Gerar y Joselín, que salió movida por las circunstancias que ya pueden imaginarse]… quitando que llego mi nuevo MacBook y no fui capaz de encontrar en todo el jodido día la conjunción de teclas para poner el “@” en la pantalla [era porque no había seleccionado el idioma “Español ISO”] y el internet móvil de ...

Estoy mojicón y gatinino.

A esta hora, son las 22:03, aún no tengo el parte del día del amigo Halarberito, y lo echo de menos. Puedo contar que el día fue peleón de trabajo, que sufrí una sanción administrativa que ha dejado mermada mi cuenta [es decir, en menos no sé cuánto], que falleció la madre de Mercedes y Mari Sol Colorado [suegra de mis amigos Juan Carlos y José Manuel] con lo que eso me trae de ‘tira, Felipe, que te pilla el toro’ [abrazos fuertes para ellos porque sé lo que suma una pérdida en el ardor y en las ganas], que vino a verme después de veintiséis largos años mi amigo de juventud Felipe Sánchez Sánchez [para todos Felipe Garute] para darme una lección de vitalismo y de humanidad completa [me hizo reír y llorar a la vez, y hasta se me puso la piel de gallinita al oír su relato de vida… y me sentí pequeño a su lado, muy pequeño]. Con estos mimbres puedo colegir [inferir, deducir] que soy feliz y que tengo lo más importante en mi mano: la percepción de que no me preocupa mi salud porque es acep...

“Maldita mosca… ¿de qué crees que viven?”

“Maldita mosca… ¿de qué crees que viven?” [de “La ofensiva de Tembleque”. Novela aleatoria de José Mayoral] Hay cierto azar de los cigarros usados en los ceniceros que me vuelve loco: ninguno igual y todos a medio incinerar, tal que los hombres, apilados sin orden como un contador de mi tiempo mucho más exacto que el reloj… y mejor, pues los cigarros convertidos en colillas resumen siempre tiempo real, tiempo vivido, tiempo fumado. No tengo tabaco, joder, y ya estoy poniéndome nervioso… bueno, sí, aún quedan las veintitrés colillas aparcadas en el cenicero. Una destaca sobre las demás [dos centímetros de blanco antes de la arruguita grisácea de apagado] y la pillo goloso para encenderla con mi Zippo del 76. ¡Hostia!, qué rica… hummm… a veces es extraordinario dejar un cigarrillo a medias para asegurarse un poquito el futuro. Y estaba nublado, pero no arrancaba a llover, y me desabroché los dos botones superiores de mi camisa negra y con la mano ensortijé el vello de mi pecho [quizás al...

Evocación de Ezra Pound.

Sabes que los que no tienen imaginación son tiranos, pero los toleras y sonríes ante sus absurdas palabras. Sabes que hay casadas repugnantes a las que sus maridos no soportan, aunque perseveran en estar ahí, y no haces nada. Sabes que todos, absolutamente todos, somos esclavos de las convenciones perpetradas por otros, y parece que te gusta. Sabes que se puede pagar con desprecio, pero aún guardas esa jodida moneda en tu bolsillo. Sabes que su cuerpo está tendido en el valle, junto a los lírios, y no aprovechas el incendio de su cuerpo. Sabes que el que pinta para vender hace exactamente dinero de su espíritu, pero tú abres la boca como una cebra y te deshaces en elogios. Sabes que no hay límites posibles, pero cada minuto marcas tus fronteras orinando en cada esquina de tu casa, en la calle, en el bar. Sabes que parasitar mata el talento, pero lames el pezón sin desprenderte de él. Sabes que las sábanas no conocen la humedad desde hace años, pero manchas tus manos hasta quedarte desn...

El afecto mata a la poesía...

Todavía hay gente que te quiere, viejo F. Es asombroso. Ayer mismo me reñían por entender que te maltrato, pero tú sabes que no es así, que somos colegas de siempre y que los colegas de verdad nos hablamos así, con franqueza y con expresiones fuertes. Sabes, viejo… me da envidia que te quieran, coño. Lo que no sabes es que eso va en tu contra, porque te da apariencia y eso terminará consiguiendo que vuelvas a engañarte a ti mismo, que vuelvas a sentir los mocosos vapores de la esperanza… y estarás perdido. ¿No sabes que el afecto mata a la poesía igual que la mata el amor? Debes mantenerte al margen como si fueras un objeto, sentirte absoluto. ••• Y recibí el cariño de Isabel Huete, la tristeza de Maite Iglesias como un sonido dulcísimo de cello, el empujón Morante hacia lo que nos venga, la presencia leve e importante de Donce, el ‘venga’ de Belén y una llamada estupenda de José Enrique Martínez para hacerme saber que estaré en una importante antología de poesía española. Aún me falta...

Haber… debe… tener… pagar…

El haiku japonés de esta mañana se hizo una soleá como de invierno: llovía. Haber… debe… tener… pagar… Un nublado en los pies, una manzana bañada en caramelo rojo, Gomorra rediviva en mi entrepierna, la luz impenetrable de los ojos de Julia, el pan a la una y media, un deseo impotente de ser joven, la plástica sonrisa de Mercedes Comarq, el clavicordio viejo en esa estancia comida por el tiempo, un rufián en la esquina, dos deudas que pagar y sin dinero, la casa sin hacer, el polvo de la rubia que pasea un carrito, esos naipes marcados de la banca [hijos de la gran puta], el móvil apagado y mi desidia, un poco de hachís, tetas con desayuno cada día y una erección de nada por las tardes, Lorena haciendo cola en Ministerios, dos monjas en un Jeep, mis mangas regazadas y hace frío, Lucero, Guadalupe, Isabelita Huete, Belén, Beatriz [la de Dante, ¡pardiez!], tres gipilollas, una fotografia del revés con todos mis amigos en la sierra, ¿qué será de Isabel?, el ‘traigo viudas mozas…’ gongorin...

Jo con la Huete...

Sé que pareceré un payasín y un gilipollas, pero no puedo resistirme a copiar aquí las palabras que hoy me dedica mi Isabelita Huete [http://isabelhuete.blogspot.com/], que son sencillamente palabras de amor, un amor especial y totalmente correspondido, un amor sin feromonas ni hostias, de los de verdad, de los que tienen vocación de eternidad. Querer como ella quiere es todo un homenaje a la amistad verdadera y al humanismo más chulo… yo intento alcanzarla, pero no sé si lo consigo. Va: “L.F. Comendador, el "Comendatore" Después de varios días sin escribir porque he estado metida en la tarea de diseñar y maquetar un catálogo de pinturas de José Mayoral (http://diogenesbitacora.blogspot.com/) para enviarlo a México, retomo el blog para hablar de alguien a quien tengo un enorme cariño, vamos, que lo adoro: Luis Felipe Comendador. Conocí a Luisfe hace ya... como 10 u 11 años, quizá 12, que no es poco, en una reunión del Círculo de Bellas Artes convocada por Uberto Stabile (est...

Busco una unidad para medir el riesgo que me tomo cada hora.

Hoy me dijo Agustín Hernández, el padre de mi amigo Alberto, que el mundo es de los que corren riesgos y se la juegan a todo o nada, y me lo decía con cierta sonrisa pícara entrenada en los naipes jubilados que ponen paz donde arden los finales. Me fijé en que sus ojos y su mirada son exactamente iguales que los de Alberto, unos ojos y una mirada que encierran pasión por las cosas y una inteligencia fuera de toda duda. “De los que corren riesgos, Felipe… Todo lo que he conseguido en mi vida lo he hecho a base de arriesgar lo que tenía y lo que no tenía… y eso llena la vida…”. Le pregunté que qué quería tomar y me contestó: “Gracias, sólo he venido a jugarme el café, como todos los días”. Y, claro, es que la vida es un juego… Era un juego cuando salía del cine de los Salesianos con aquel síndrome Maciste, cuando me la jugaba a estudiar sólo cinco temas de los diez que entraban en el examen de ciencias, cuando ponía énfasis en los roces con la chica de flequillo Jane Birkin, cuando sólo ...

Envejecer es esperar cada día un poco menos.

Llamada de José Luis Morante con el proyecto de acercarnos a los encuentros de Punta Umbría en Abril [¡¡¡Guay!!!], respuesta hermosa de Ramón H. Garrido [mil gracias, colega], invitación chuli de Isabelita Huete para verla en el Ateneo de Madrid y cierre de la exposición que coordina Marcela Lieblich para el CESIC [«Ciencia y Literatura» en el Espacio Sins Entido, que está en la calle Válgame Dios, nº 6, justo al ladito de Chueca], en la que participo cono autor junto a colegas como Luis Alberto de Cuenca, Santos Jiménez o Lara Cantizani. El resto del día, para olvidar. La felicidad se acerca más a quien es eficaz en lo suyo, pero también al que busca el vacío quitándole importancia a lo que no sea imprescindible para sobrevivir [en el fondo, este tipo también es eficaz en lo suyo]. Yo ahora me siento feliz despreciando al que considero que merece desprecio y queriendo con intensidad al que considero digno de aprecio. También soy feliz, profundamente, cuando intento pintar o cuando me ...