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Mostrando las entradas etiquetadas como G. ALONSO BARTOL

Mi mesa se queja.

La caja “RAPID” de liar cigarrillos me mira desde el servilletero robado como pidiéndome uso, pero mi mesa es un desastre desde hace meses y no me apetece sacarla de su espacio de olvido. Haré una lista de las cosas que contiene para ver si me animo a colocar un poco: • Un CD del Ministerio de Presidencia con el Expediente nº 1.112 que contiene todo el proceso del asesinato de mi abuelo Felipe. • La tarjeta del tapicero decorador Joaquín Peromingo. • El disco de Diego F. Magdaleno, “La Soledad sonora”. • Una nota escrita a lápiz en la que pone: “Gonzal Escarpa buscar gmail / Cereijo / Julia / Gabriel / Deportes / 630 / 030 / 4 / 6 / 364” [nunca entiendo mis notas urgentes y quedan sobre la mesa como esperando a ver qué sucede]. • Una servilleta con la dirección de Tomás Salvador González. • El distintivo de estacionamiento ORA con validez hasta 2008. • Una carta con notas en su envés: “ 1-2 agosto / 6BANDAS / otros espacios / logos Pieldetoro 150x60 / Elliottplaza / (¿) / 7 fot...

Una de Aníbal...

Hermoso el viaje a la biliosa Helmántica para presentar los ‘Cartapacios’ de Aníbal Núñez. Hermoso porque pude abrazar de nuevo a Gonzalo Alonso Bartol y a Yolanda Izard, porque disfruté como un enano de la mimosa minusvalía de Fabio R. De la Flor y de la mirada a sus chicas guay, porque besé a Ana, a Amelia Gamoneda, a Nona y a Marina, porque sonreí junto a Paco Novelty, porque volví a admirarme escuchando a Fernando R. De la Flor y a Germán Labrador, porque charlé un ratito con el radiólogo de mi Mª Ángeles [me encantó cómo sentía el tipo y me llenó de orgullo que recordase como recordaba], porque una moza hermosísima me habló de Abraham Gragera con mucho cariño, porque me colgué del hombro de Marino González para reír juntos, porque volví a encontrarme en un ‘deprisa’ con Manolo el de Morille [qué tipo], porque me descojoné de ese Cid Lanzarote con cruz y espada… porque paseé –en fin– Salamanca a solas durante una hora mientras recordaba a Juanito Montero, a Iche, a Manolo Díaz Luis...

Madrid y su millón de muertos.

Madrid es una ciudad de chulos por cojones que no se pueden ver entre la mixtura de gente interesante que deambula por sus calles… como Salamanca es una ciudad de tratantes de ganado que se ven por todas las esquinas helmánticas mirando lo culos extasiantes de norteamericanas becadas y rubísimas. Y Madrid es para ir con gafas de sol oscuras que filtren con sabiduría las infinitas emociones que se meten por los ojos cada jodido segundo capitalino [Salamanca es mema en eso, pues en vez de unas gafas de sol debes ponerte una venda tupida y apretada]. Estuve en Madrid, sí, y pude volver indemne a pesar de los túneles chulescos con olor a mazmorra moderna y las promesas de soltar la teta al aire de la procoima bizca Esperanza Aguirre [miedo me daba encontrarme con esa pezonería al doblar cualquier esquina]… El caso es que me presenté en Rivas a los postres para ver a mi eterno Morante [antes me había metido entre pecho y espalda un bocata de atún con queso caliente entre pan de aceitunas en...