Fue mirar a Franz Moor y saber que el rostro encierra toda la ignominia del alma. Ya me lo había avisado Shiller una tarde de octubre en la que nos tomábamos unas tazas de ponche en The Punchbowl, una tabernita de la discreta calle Farm Street, en el barrio de Mayfair londinense: “te asustará conocerlo, Luis, pero es imprescindible que tengas esa experiencia para comprender al personaje orquestal que estoy creando para mi próxima obra, un tipo al que no trataré de forma alguna como un ser humano”. Recuerdo que aquella tarde tuve la impresión de no pisar la tierra firme mientras los ojos de Franz se enfrentaban a los míos. Llovía mansamente y los estorninos se refugiaban en los álamos. [LA INDIFERENCIA :: No implicarse en algo lleva a un estado cabrón desde el que se puede manipular a los demás con desprecio, cinismo e indiferencia, pues quienes no se implican, se autositúan fuera de cualquier escenario para manejar a los personajes que lo habitan. El tipo indiferente jamás tendrá senti...
Bitácora de Luis Felipe Comendador