Estar en la vorágine del mundo cultural no es demasiado bueno para un creador, pues ocupar espacios devora y pone en el mundo prosaico a quien por definición debe estar fuera de él. Ayer me animaban Donce, Guadalupe y Sinda a hacer algo para buscar una salida al mercado de lo que hago, pero ya hace tiempo que pasé por esa fase y puedo jurar que es cabrona y destructiva, por lo que tengo muy claro que debo hacer lo que me pida el cuerpo y el espíritu y dejarlo ahí por si alguien quiere consumirlo, pero sin robarle un solo minuto a mi tiempo creativo para gestionarle beneficios superficiales a mi obra. Lo que hago es fundamentalmente para que me sirva a mí y a quien quiera acercarse a ello, pero no para servirme de ello y hacerme un statu como proyecto principal de vida. El objetivo real es la creación y el crecimiento interior, no el éxito o el dinero o el estar en ciertos círculos que queman [que no está mal si llegan sin buscarlos a base de favores, medranzas o humillaciones]. Ya soy ...
Bitácora de Luis Felipe Comendador