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Mostrando las entradas etiquetadas como DE POESÍA

De Poesía... o el estudio de mi sombra.

La poesía consiste en construir lugares que de otra forma serían inexpresables... si nombro ‘pluma’ a mi pluma, la estoy enunciando en su calidad de objeto físico, y ese nombrar no es poesía, es mera comunicación con quien me escucha... si la pongo en relación con otras cosas nombradas [como papel, tinta, mano...], estoy aumentando la dosis de comunicación con el que está enfrente y me estoy haciendo entender hasta llegar a expresar usos y funciones [la pluma con tinta escribe en el papel y va de mi mano... la pluma sin tinta, aunque vaya de mi mano, no escribe en el papel], y ese relacionar lo nombrado no es poesía... puedo incluso hasta jugar con las palabras que representan esos objetos para, sin llevarlas a efectos físicos, buscarles las distintas posibilidades reales [con la pluma y la mano me puedo rascar la cabeza... con la tinta puedo manchar mi mano y cambiar su color... con mi mano puedo arrugar el papel y lanzarlo...], y ese trabajo mental sobre la posibilidad tampoco es poe...

La retórica de la poesía burguesa.

5 de enero de 2009 El amaneramiento sin sentido, el no hablar desde el hombre y hacia el hombre con temporalidad y con fiebre humanista, el pensar que la poesía tiene sentido en sí misma y que no debe salir a la calle para exponerse al gentío, el subjetivismo como todo y la jodida deshumanización del arte... es la retórica absurda de la poesía burguesa que se enquista en los centros de poder literario y maneja las pautas oficiales para acceder a los dorados dineros públicos... y algo peor que eso [pues hasta aquí hablo de una estética definida y no compartida]: los poetas de base social que han hecho de ella ‘utilidad’, a los que someto al título de “poetas sociales burgueses”, que, amparados en la altisonancia mediática, utilizan el tono de denuncia en su poesía [siempre respondiendo a un modelo aceptado que funciona y procura un estado personal y una posición absolutamente contrarios a lo que se denuncia en sus propuestas poéticas –no proéticas–. Ellos son los peores, poetas burguese...

Cromatografía de la luz.

28 de diciembre de 2008 Después de 14 días trabajando sobre una lámina irregular de cartulina verjurada crema de 69 x 24,5 centímetros [aprox.] y dos bolis “STABILO point 88 fine 0,4” vacíos, con las muñecas agotadas de tanto trazo y con la cabeza medio limpia de los mil malos rollos pequeños que me acucian, he terminado por fin mi “Cromatografía de la luz”, una representación de nueve mujeres desnudas sobre un jodido fondo de escritura [es lo que más me cuesta rematar, ese tipo de fondos realizados con grafías pequeñas y mezcladas] de las que una está dando a luz una lámpara de filamento incandescente. He vuelto a mis dibujos de línea marcada [ya empecé con ellos en mi nuevo diario gráfico hace unas semanas bajo el título de “Busca mi olor”, del que llevo rematadas 19 páginas], entre otras cosas, porque quiero retrotraerme a esos años en los que intentaba cierta poesía social y en los que siempre hacía este tipo de dibujos, empezando por dibujar mujeres en posiciones lascivas y termin...

Poesía y presentimiento.

Me molesta de la poesía el corsé de tener que representarla con palabras, porque siempre resultan imprecisas con respecto al sentimiento poético… y demasiadas veces resultan el mal menor en el juego de representarlo. Esa imprecisión hace a la poesía humana y al idioma un río lleno de remolinos en el que puedes ahogarte. Sin embargo, es tanta la fuerza del sentimiento poético, que se hace necesaria su representación a pesar de saber con certeza que siempre es imperfecta y demasiadas veces resulta errada. Así las cosas, solo me queda dotar a las palabras imperfectas de un ‘presentimiento’ para que se combinen estableciendo un poema. Y que ese presentimiento tenga la capacidad de ser percibido al leerlas, y que sea un presentimiento lleno de intensidad, un presentimiento capaz de ser el principio de una experiencia sensible o intelectual [a ese presentimiento lo he llamado siempre “indicio del poema” sin saber si esa acotación en palabras es correcta y puede llegar a ser definitiva]. Ento...

Un deconstructivo día Derrida

Leo mis últimos poemas en fase rem [los poemas, claro, no yo] y les aplico, como siempre, esa estragia deconstructiva que aprendí hace unos años de la lectura de Jacques Derrida, buscando las diferencias que existen entre el significado de las palabras que he utilizado y lo que en la realidad representan. Es un trabajo que me encanta y con el que disfruto mucho, pues descubro en mi proceso expresivo un montón de situaciones metafóricas que yo había anotado en primera instancia como justa realidad. De la deconstrucción obtengo riqueza de significados y suelo encontrarme con gratísimas sorpresas. En este proceso es donde empiezo a tomar consciencia del valor de mis poemas y, sobre todo, de la dosis de indicio y de potencialidad que contienen. Muchos parecen radicalmente distintos a mi mirada después de haber pasado el cedazo deconstructivo, ello a pesar de que apenas hago cambios sobre la idea inicial. Es ahí donde aparecen las lecturas estratificadas de un poema que a primera vista trat...

Derrotado y cautivo...

Es realmente fantástico que un poeta diga de sí mismo que es un francotirador [hoy lo he leído en una poética escrita por Manuel Rico], y es fantástico porque es una afirmación neta de lo que debe ser la poesía: cosa de francotiradores. El problema particular es que Manuel Rico también es crítico [y de ‘Babeblia’, nada menos], y me resulta muy difícil poder conjugar en estas circunstancias el verbo ‘francotirar’ si no va unido al inescrutable verbo ‘francorrecoger’. Hace demasiado tiempo que no trabajo sobre la figura del crítico, y mucho más del crítico metido a ser juez mediático y parte francotiradora. En este caso se da la circunstancia de que el crítico me gusta [con sus altibajos] y el poeta no me disgusta… ¿qué hacer, entonces?, ¿qué decir? Ya está: que Manuel Rico me interesa como poeta y me interesa como lector que comparte sus lecturas. Lo que más me molesta de todo esto es cómo noto en mi cuerpo y en mi cabeza que algo está cambiando, que he perdido acidez [y, por tanto, fre...

Maite no conoce la poesía de Hank.

La ‘Confesión’ de Bukowski “Esperando la muerte / como un gato / que va a saltar sobre / la cama // me da tanta pena / mi mujer / ella verá este / cuerpo / blanco / rígido / lo zarandeará una vez y luego / quizás / otra: // ‘!Hank!’ // Hank no / responderá. // No es mi muerte lo que / me preocupa, es mi mujer / que se quedará con este / montón de / nada. // Quiero que / sepa / sin embargo / que todas las noches / que he dormido a su lado / incluso las discusiones / más inútiles / siempre fueron / algo espléndido / y esas difíciles / palabras / que siempre temí / decir / pueden decirse / ahora: // Te amo.”. Para Maite esta tapita con mis mejores deseos. NOTA: Como la moza maneja el inglés, copio la versión original, para que no se pierda nada CONFESSION waiting for death like a cat that will jump on the bed I am so very sorry for my wife she will see this stiff white body shake it once, then maybe again "Hank!" Hank won't answer. it's not my death that worries ...

Notas de experiencia.

Una cosa es el talento [mucho o poco] y otra es la utilización que se haga de él. El éxito está siempre en la mano de la segunda opción y difícilmente se sostiene en la primera. Por ende, ha de tenerse consciencia de que al éxito siempre le acompaña cierta turbiedad. Utilidad y turbiedad, dos conceptos inseparables del éxito que llevan a un buen escritor a sobreestimar su talento y a sobrevalorar su habilidad para vestir las máscaras. ••• Sólo se puede alcanzar la coherencia en la escritura cuando se ha completado la vida. Ya muerto quien escribió, su obra toma empaste y cobra sentido, nunca antes… Nunca antes. ••• Un escritor racial nunca puede ser un educado caballero, pues su talento le dicta que los buenos modales solo sirven para obtener buenas respuestas [farsa en ambas direcciones]. La calidad de díscolo va irremediablemente asociada a la de magnífico escritor. ••• La poesía pertenece siempre a la sociedad en la que crece el poeta, jamás al jodido poeta [siempre seremos testimon...

Entomología.

Ya he aislado el problema, mi problema con la escritura, y lo he aislado después de muchos meses de buscar en vano la razón de mi sequía. Después de “Esa intensa luz que no se ve”, un poemario en el que me sentí vivo y atinado, tome hacia la palabra cierta actitud entomológica [aquí está el término clave que me ha solucionado las dudas y seguro que me llevará a poner soluciones], de tal forma que tomaba [tomo] las palabras como maravillas coleccionables para clavar con sumo cuidado en la pared de mi estudio y deleitarme mirándolas. No caí en que las palabras, así usadas, están muertas, son carcasas incapaces de contener alma. Me pudo la estética por primera vez [que yo recuerde] y he ahogado en ella toda mi capacidad creativa. Me da rabia haber caído en la trampa de la entomología poética, y me siento vulnerable, porque siempre me afirmé en la poesía viva, en el indicio y en la claridad. Todavía hay esperaza, porque un problema deja de serlo cuando lo localizas. (21:56 horas) Entiendo ...

Czeslaw Milosz

Leo el poema ‘Encuentros’, de Czeslaw Milosz, y me quedo embobado: “Estuvimos paseando a través de los campos / en un vagón al amanecer. / Una herida rosa roja en la oscuridad. / Y de pronto una liebre atravesó la carretera. / Uno de nosotros la señaló con la mano. / Eso fue hace tiempo. // Hoy ninguno de ellos está vivo, / Ni la liebre, ni el hombre que hizo el ademán. / Oh, amor mío, ¿dónde están ellos, a dónde han ido? / El destello de una mano, la línea de un movimiento, / el susurro de los guijarros. / Pregunto no con tristeza, sino con asombro.”. Nunca estuve tan cerca de este poeta como ahora. Ya cuando lo leí hace cinco o seis años me impresionó vivamente [dejé nota encendida de aquella primera lectura de descubrimiento], pero no como ahora, pues yo siento que fui quien señaló con la mano a aquella liebre que fue el tiempo y es la perdida razón de lo real difuminada en el recuerdo. Así estoy y así siento, asombrado y sin tristeza, vencido y añorando constantemente otro lugar, o...

Las migajas de un plato frío alimentan más que la fotografía de un plato caliente.

La verdadera poesía pide distancia, que el poeta haya sabido distanciarse de la realidad que la empujó. Cuando esto sucede, el poema se carga de una ironía especial que nunca contiene el de bote pronto. Y es que la poesía más sólida está llena de ironía, porque la distancia valora el tiempo de la herida y lo acerca a un interesante punto de objetividad que no puede contener el poema de vivencia caliente. Sin el dolor latiendo, sin el sentimiento empujando en la cabeza, el poema se desenvuelve mejor, sin el exceso de lo trágico y con el justo láudano de lo que se puede valorar completamente porque ha pasado. Y el dolor no es tanto cuando ya sucedió, ni el amor, ni la euforia, ni la decepción, ni la risa. ...Pero me gustan tanto los poemas urgentes... ••• ••• RECREACIONES CON HURTOS DE PAPEL (6) (Va dedicado a mi amigo Ramón Hernández Garrido) Nadie sabe en qué fecha José María Aznar pactó con Saturno para tomar el espíritu de Pecksniff* y cambiarlo por el suyo –un espíritu anodino y pla...

El círculo se cierra sólo si tú lo decides.

Mañana chuli con regalón de mi sobrino Javier [el jodío me ha traído una máscara veneciana de la Venecia misma. Regalo carnavalero para imaginar. Gracias, tío]. La tarde, perdularia por azar: Café con Alberto tranquilo y segundo café con el mismo Alberto y con la salada suma de Vicente Manso y Mariano Cela [cuántos años sin echar un parlaíllo con esta gente]. Hablamos de los hijos, de la vida y del pasado [el barrio, las pandillas de Los Praos, el rascacielos y la plaza; de Javi Tapia y Angelito Bueno, del jodido perro Jano (encarnación fallecida del Diablo) y de otros asuntos tan baladiseros como entrañables. Pasé un buen ratillo. savonaroli a 1 [ortotipog rafía] (23:28 horas) Cuando el pocholo Baudelaire andaba a la greña simbolista metiéndole misterio a lo suyo, no sabía que un tal Moréas iba a definirlo como «Ennemie de l'enseignement, la déclamation, la fausse sensibilité, la description objective» en una suerte de manifiesto grandilocuente que poco tenía que ver con la justa ...

Cada hombre es un mundo por hacer que se va deshaciendo.

¿Cómo he llegado a ser profundamente ateo y gozosamente existencial? Sinceramente, negar la existencia de un dios es fácil y, además, los hombres de dios te ponen el camino diáfano. Otra cosa es demostrar y demostrarse que no hay un ente anterior y creador y, a la vez, posterior y destructor. ¿Cómo demostrar lo que no existe si no hay parámetros a los que atarse? En este caso sólo se puede argumentar en la demostración la idea que el hombre se ha hecho del concepto «dios», y desde ese punto también es relativamente fácil llegar a la conclusión deseada, la que se quiera, por supuesto, que es cuestión de retórica y no de «verdad». Ser ateo, en todo caso, es mucho más difícil que ser creyente, mucho más peligroso y mucho más incómodo. Mi ateísmo niega la existencia de un dios y se preocupa de forma individual por los negativos efectos de esa creencia en las personas de mi alrededor que, por ella, pueden inducir variables en mi existencia que no quiero. Es decir, dios no existe, pero su id...

Me encantan los finales regados de principios

Es curioso cómo la voluntad poética lleva siempre a buscar una existencia en lo trágico que se traduce por lo común en la insistencia en caminos que no responden a la realidad pacata en la que sobrevivimos. Al poeta le gustaría ser intenso en todo y, a la vez, ordenar su vida en monotemas: este año el amor, el año que viene el sufrimiento existencial, el siguiente la duda... y así gozar la itensidad de un sentimiento, de una forma de ser o estar... pero la vida no es así, la vida es caos y tono bajo como constante de paso. Es por ello que me encanta sentirme poeta, verme poeta; y es por ello también que escribo con más o menos suerte.

Corso

Hablo con mis amigos y todos andan enfrascados en nuevas ediciones, revistas, poemas... se agrupan y se desagrupan para formar otros grupos... y me hablan de los editores como del último partido de su equipo de fútbol... que si Chus Visor me dijo, que si he hablado con Sergio Gaspar, que si Munárriz me ha prometido... ¡¡¡Mierda!!! Sé que todo es mentira, hasta la misma mentira lo es, y que son unos desgraciados mendigando papel para sus poemas, que todo es absolutamente falso, y me río por dentro porque yo estoy fuera de juego –de su juego– desde hace un par de años. ¿Valgo para algo? Pues sí, valgo para ir enterrándome con tranquilidad y sin demasiada prisa.. ¿Y la poesía?, pues varada a la espera de que suba la marea. (23:00 horas) La mujer que dibujaba corazones en su ventana no buscaba pájaros ni puentes... buscaba un cuerpo en el que quedarse a vivir sin darse cuenta. (23:04 horas) Es cansado tener que seguir en esta historia si suena en mi cabeza el «Baby, let me followyou do...»...

Truman Capote

Escribió el mejor Roger Wolfe que «Tienes derecho a decir todo lo que te esté permitido decir», luego se hizo más oscuro, más deudor de su tiempo de calle, más derrotado en todo. Pero me seguía gustando. Más tarde se vino a hacer bastante parecido a mí, y ya no era un maldito, sino que se había convertido en un maldito poeta... y se hizo el triste que es hasta el día de hoy, un triste tan como yo que parece que ya no le queda oxígeno posible. Y me alegro de haberle publicado sus «Poemas desde un quinto sin ascensor», y que no merezcan reseña alguna en su bibliografía, porque fue un capricho mío con respuesta descatalogada. Quiero especialmente a este tipo, a lo que fue y a lo que es, a lo que era y a lo que ha venido a ser. Otros –casi todos– son bastante peores. Sí, tengo derecho a decir todo lo que me está permitido decir, pero además siento el irrefrenable deber de decir todo lo que no me está permitido decir. (21:44 horas) ¿Para qué tener problemas que te compliquen la vida cuando ...

Allen Ginsberg

Día de absurdas marcas superadas: entre Ríchar y yo nos hemos cepillado el mateado de doce enormes lunas de templado cristal con un vinilo de puta madre. El saldo, un dolor de riñones espectacular y una sensación hermosísima de obrero radical y pirindolo. (22:28 horas) «He visto a los mejores cerebros de mi generación...»... caer como aves con las alas rotas entre los juncos, ébrios por el dinero y locos por un ascenso en su miserable trabajo o destruidos por una mujer o por un hombre... Ah!, Ginsberg, las nuevas jodidas drogas los hacen aparecer humillados, vencidos hasta en su máscara, líquidos por dentro... y no los he visto aún morir y ya están muertos... Sería mejor verlos destruirse en alcohol y anfetaminas que encontrarlos así, esclavos de una producción que no pertenece a su mundo. Ellos también «atravesaron las universidades con radiantes ojos tranquilos», «se acurrucaban en ropa interior en habitaciones sin afeitar» o «hablaban sin interrupción durante setenta horas»... pero ...

Monique Ilboudo

Me gusta que las musas sean dispersas y tengan vida propia, que sufran y que gocen, que adopten sin quererlo una pose entre humana y vegetal –pues disfruto al regarlas con frecuencia o sacarlas al oreo de la madrugada–. No han de haber hecho nada especial para ser musas, pero deben sentirse como tales cuando lanzo mis dardos, es decir, conocer su hermosa calidad de musas y saber con certeza que son objeto poetizable y creativo. Para ellas guardo mis mejores metáforas, los arrebatos líricos, los deseos más últimos y un claro sentimiento de que sean felices. Si en mi mano hay materia con la que construirles una casa en la playa o un castillo de arena, pueden estar seguras de parcela y entorno... sus problemas son míos, su tristeza me amarga, su dolor causa heridas profundas en mi cuerpo y su risa contagia una risa extranjera en mi boca de plástico. Las quiero como son, nunca como quisieran ser, y voy creando un mundo donde vivir con ellas. Aunque soy polígamo de soledad, en mi serrallo p...

Javier Lostalé

Todo el día encerrado con la escritura, con la tinta china, con los pinceles y con la música... ¡Hay esperanza! Empecé a escribir a primera hora de la mañana y el chorro duró justo hasta la hora de comer... y era tan fácil... que he rematado cuatro poemas que andaban en el dique seco pidiendo árnica. Por la tarde, después de un cafetín con charleta, me agarré a la tinta china y he andado engolfado en un dibujo unas cuantas horas, ilusionado como hacía meses con una imagen deliciosa, hasta que llegó Richar de Zamora con mi nueva guitarra y, hala, a darle a las cuerdas y a buscar los sonidos que ya tenía medio olvidados... hasta me marqué un «Fuego en el agua» molón y castizo, eso después de recuperar el ritmo de «Sublime ilusión» y de apuntar un poquito las canciones que andaba currándome en el verano de un par de poemas que escribí para ser cantados. El aparato es extraordinario, ayuda y tapa defectos. Acabo de dejarla hace unos minutos apoyada en la pared después de intentar –gozando ...

Manuel Lara Cantizani

A primera hora llamo al colega Manuel Lara Cantizani para felicitarle por el galardón que ha recibido con su poemario «Piel del invernadero de nieve» en el XXXIII Concurso de Poesía Ciudad de Burgos. El tipo estaba absolutamente feliz y nos reímos los dos de encontrarnos por fin en la misma colección editorial (DVD ediciones). Espero que lo disfrute. Curiosamente, me llama Morante –siempre atento– para darme noticia del premio de Lara, y al rato lo hace vía Internet Josep María Rodríguez, con el que hacía mucho tiempo que no cruzaba palabras. Ambos llenos de cariño, lo que me da energía para un ratito. (12:25 horas) Leo bastante últimamente –eso es síntoma de que no me llega la escritura–, y no sé si lo hago para buscar, para aprender o para ayudar a pasar el tiempo. Lo que sí sé es que no disfruto con mis lecturas, que las fuerzo en exceso y no sé dejarme llevar por ellas. A veces me creo en estados de ánimos que no corresponden a mi realidad, pero por creerme en ellos se hacen reales...