Es realmente fantástico que un poeta diga de sí mismo que es un francotirador [hoy lo he leído en una poética escrita por Manuel Rico], y es fantástico porque es una afirmación neta de lo que debe ser la poesía: cosa de francotiradores. El problema particular es que Manuel Rico también es crítico [y de ‘Babeblia’, nada menos], y me resulta muy difícil poder conjugar en estas circunstancias el verbo ‘francotirar’ si no va unido al inescrutable verbo ‘francorrecoger’. Hace demasiado tiempo que no trabajo sobre la figura del crítico, y mucho más del crítico metido a ser juez mediático y parte francotiradora. En este caso se da la circunstancia de que el crítico me gusta [con sus altibajos] y el poeta no me disgusta… ¿qué hacer, entonces?, ¿qué decir? Ya está: que Manuel Rico me interesa como poeta y me interesa como lector que comparte sus lecturas. Lo que más me molesta de todo esto es cómo noto en mi cuerpo y en mi cabeza que algo está cambiando, que he perdido acidez [y, por tanto, fre...
Bitácora de Luis Felipe Comendador