Me encanta la forma que tiene Carlos Sahagún de definir la poesía comprometida: “Como si hubiera muerto un niño”. Hace años andaba yo en rebelión constate [ya no] contra esa poesía poco vitaminada de contenido que tan solo hacía despliegue de expresiones verbales de uso raro y más de una cabriola culturalista con datos jodidos de encontrar hasta en los libros... lo veía todo extremadamente literario y asquerosamente decadente. Esa búsqueda atontadita de lo bello, y solo de lo bello, me ponía canalla y cabroncito... oye, que veía yo más a esos tipos que se autodenominaban poetas con más ganas de entrar en la historia del Arte que en la historia de la Literatura. Me jodía que no hubiera compromiso en aquella poesía, que no se jugase a decir las verdades del barquero, tan necesarias después de que el postfranquismo empezase a dejarnos abrir un poco la boca. Yo, tontito y jovencín, abogaba en cualquier foro por una decidida apuesta social en la poesía, hasta llegar a escribir un manifiesto...
Bitácora de Luis Felipe Comendador