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Mostrando las entradas etiquetadas como CARITA BORONSKA

Carita Boronska.

Llegué a lo de Carita Boronska con el cuerpo machacado y la cabeza loca por esa gilipollez que se llama Historia [y] del Arte [en el IES Ramón Olleros debieran llamarlo ‘Histeria (y) del Arte’]… cuando quienes las imparten juegan a ser terribles gárgolas de catedral o esfinges tebanas que despeñan implacablemente a los viajeros [alumnos] más confusos por su abismo de rigor pacato. Carita se apareció bellísima, dulce, angelical… mágica en su traje negro y rojo de emocionada preñez. Cantó como una diosa sobre el decorado musical de tres instrumentistas geniales y dejó cierto sabor Céline Dion, un puntito afrutado del mejor ‘Tapestry’ de Carole King y una cosita Peyroux mezclada con ese ‘chassss’ rap-jazz tan sugerente en su versión divina del tema Beatles “don’t together”. Disfruté como un crío con ese directo y, a los postres, la besé entre bambalinas mientras me quedaba alucinado ante sus misteriosos ojos azules. Será grande Carita Boronska… porque ya lo es. PRECARITA Los prolegómenos ...

Un Nescuí frío a las doce.

Las cuadrículas de los astrados cuadernos de Felipe, el poder de los necios, la absurda decisión [e incomprensible] de hacer Ministro de Cultura a César Antonio Molina [pesetero y narciso como pocos… y además va de poeta], el poder de la banca, las rosas desnatadas del parque de mi pueblo, el imbécil de turno cruzándose a mi paso, la esbelta limpiadora del emporio PdT, un Nescuí frío a las doce [pe] [eme], las cosas Sánchez Paso que me cuenta Paquito, el dormido pasar de mis hijos en verano, la empecinada occidentalización de Malick [valiente cabezorro], el preambiente de fiesta, un viento de noviembre que amanece y luego se hace agosto, la risa de Mondrian, un cuadro de Albertito que me tiene jodido, el cura de la plaza con su moto a remolque, el aire de vendetta que portan unos ojos [esa cosa calabresa del oeste de España], el PP con recambios por dentro y voceos por fuera, la cara más enorme que ha pintado Pajares, llamadas de M. Ambrosio, el destino a su bola, un atasco en Las Arma...

Te esconderé...

Sentir dolor no es una debilidad, pero sufrirlo sí…Y es que no acabo de entender al hombre como ser extraordinario que tuvo la pericia de salirse del orden natural por no sé qué azar. No acabo de entender que a cada circunstancia física le acompañe otra mental que lo complica y lo enreda todo. Sentir dolor pertenece a la categoría del ‘hecho’, mientras que sufrirlo es particularidad del ‘valor’. No tenemos suficiente con la sensación física y nos ponemos un marco mental [siempre más amplio] que hace todo más intenso y, también, más difícil… hasta tal punto de que hemos conseguido llegar al estado mental de sufrimiento sin que medie un suceso de carácter físico que lo propicie… ¡La rehostia! Hay personas que ordenan su vida en parámetros de sufrimiento, de tal forma que son capaces de pillar ese estado a partir de cualquier nadería [una tortilla mal hecha, un suelo mal barrido, un olvido insignificante, una manchita en la camisa…] y crear así un continuo en el vivir (?) con el ceño frun...

He vuelto a saber del gris otra vez esta mañana.

Me sorprendió el día con su cosita nubosa, su ratinín de goterones y su vientecillo fresco. Siempre hay un oasis en los veranos de este tiempo cambioclimático mediático, un oasis en el que pillar unas bocanas de aire y salir al mundo como en otoño, y mirar de nuevo el carmín y los volúmenes, las curvas y el erizado correr hasta un refugio cercano. Simplemente feliz me está dejando este día extraño, entre otras cosas, porque he vuelto a ponerme calcetines [ya me habían hecho un principio de heridita en el interdedo las sandalias nuevas], porque he vuelto a saber del gris en medio de la luz y a poder abrir los ojos como platos, porque he vuelto a mirar con buen enfoque las prisas y las pausas y porque me he animado a escribir igual que me animo en los más fríos días del invierno bejarano. ••• Es curioso cómo las mujeres presentan en su vida –por lo general– dos actitudes muy diferenciadas y distintas sobre la poesía. Cuando son jóvenes, la anudan para sí y se muestran sensibles recibiénd...