Llegué a lo de Carita Boronska con el cuerpo machacado y la cabeza loca por esa gilipollez que se llama Historia [y] del Arte [en el IES Ramón Olleros debieran llamarlo ‘Histeria (y) del Arte’]… cuando quienes las imparten juegan a ser terribles gárgolas de catedral o esfinges tebanas que despeñan implacablemente a los viajeros [alumnos] más confusos por su abismo de rigor pacato. Carita se apareció bellísima, dulce, angelical… mágica en su traje negro y rojo de emocionada preñez. Cantó como una diosa sobre el decorado musical de tres instrumentistas geniales y dejó cierto sabor Céline Dion, un puntito afrutado del mejor ‘Tapestry’ de Carole King y una cosita Peyroux mezclada con ese ‘chassss’ rap-jazz tan sugerente en su versión divina del tema Beatles “don’t together”. Disfruté como un crío con ese directo y, a los postres, la besé entre bambalinas mientras me quedaba alucinado ante sus misteriosos ojos azules. Será grande Carita Boronska… porque ya lo es. PRECARITA Los prolegómenos ...
Bitácora de Luis Felipe Comendador