Anoche, después de la debacle del Barça [qué cabreo], me subí con mis chicos a Llano Alto para disfrutar del eclipse de luna. Íbamos cargados con la cámara de fotos y unos prismáticos del abuelo. Durante el corto viaje, Felipe iba dando la barrila con sus historias de miedo para aterrorizar a Guillermo, que lloriqueaba con sus “papá, dile a Felipe que se calle…”. Y yo con esos “me cago en la puta, no vuelvo a llevaros a ningún sitio, coño”. El ambiente se calmó cuando tuvimos que detenernos en la subida de El Castañar porque la poli andaba intentando pillar costo entre los coches de los jovencitos que subían a ver el evento natural [a los que se quedaban abajo porque el espectáculo les tocaba los cojones, en el Regajo, nadie les quitaba las jodidas litronas… la vida]. Llegamos al paraje y todo estaba negro como boca de lobo. Muchos coches aparcados y un par de grupos mirando con telescopios [saludé en alto, pero nadie contestó… se están acabando las maneras]. La luna estaba en ese mome...
Bitácora de Luis Felipe Comendador