Un paseo tranquilo por la humedad del campo me ha traído una paz de dicotiledóneas y ganitas de arreglarme la barba, que últimamente crece espesa y valiente cercándome la boca. Salí con mi Bonier a buscar agracejos, peonias, ababol, amarantas, ruibarbos, hortigas, filodelfos, droseras, euforbias, escrófulos… pero me quedé en un par de cigarros sentado en la humedad de una piedra y mirando el paisaje troquelado sobre un cielo plomizo en movimiento. Hoy todo es verde húmedo en la zona de Béjar y el cuerpo se me quería tirar entre los tréboles mojados sin pensar en ese después rojo de cistitis y riñones rampantes con garras de dolor de medio tono. No me gusta tanto el paisaje de horizonte, pero me vuelve loco el de metro cuadrado, el que encierra en el campo de enfoque de mi Nikon, con su macro montado, una flora diversa con su fauna latiendo en un tam-tam… y la lluvia cayó, y yo callé aturdido por la belleza entera dibujada en la luz pobre del día. Con ella, con la lluvia, me perdí en un...
Bitácora de Luis Felipe Comendador