Sabes que los que no tienen imaginación son tiranos, pero los toleras y sonríes ante sus absurdas palabras. Sabes que hay casadas repugnantes a las que sus maridos no soportan, aunque perseveran en estar ahí, y no haces nada. Sabes que todos, absolutamente todos, somos esclavos de las convenciones perpetradas por otros, y parece que te gusta. Sabes que se puede pagar con desprecio, pero aún guardas esa jodida moneda en tu bolsillo. Sabes que su cuerpo está tendido en el valle, junto a los lírios, y no aprovechas el incendio de su cuerpo. Sabes que el que pinta para vender hace exactamente dinero de su espíritu, pero tú abres la boca como una cebra y te deshaces en elogios. Sabes que no hay límites posibles, pero cada minuto marcas tus fronteras orinando en cada esquina de tu casa, en la calle, en el bar. Sabes que parasitar mata el talento, pero lames el pezón sin desprenderte de él. Sabes que las sábanas no conocen la humedad desde hace años, pero manchas tus manos hasta quedarte desn...
Bitácora de Luis Felipe Comendador