Kant, que era un cachondo con patas, odiaba la música porque hubo de vivir y escribir durante muchos años bajo los molestos cánticos de los presos que habitaban, por obligación, una carcel aneja a su casa prusiana. Tal circunstancia le llevó a instalar la música dentro de un apartado al que calificó como de entretenimiento y falta de urbanidad. ¡¡¡Kant!!!, Alberto, el tipo que desarrolló la idea de «estética» que está vigente hasta nuestros días, esa idea pronunciada por Baumgarten a mediados del siglo dieciocho y tan finamente puesta en papel en la «Crítica del juicio» kantiana. ¡Hostia!... decir que la música no es arte porque me molesta [y luego argumentar el asunto con esa dialéctica filosófica tan brillante del perico] es como para quemar todos sus libros... pero no, Alberto, que el arte está en el juego de convencer al otro de lo que tiene calidad estética... toda una guerra librándose a diario entre hombres que pelean, fundamentalmente, por singularizarse como élite de pensamien...
Bitácora de Luis Felipe Comendador