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Mostrando las entradas etiquetadas como ARTE

Máximo Hernández Fernández

Envejecer es un proceso inexorable de humillación: humillación de lo potencial, humillación del pensamiento, humillación de la idea de libertad, humillación del cuerpo, humillación de la especie... La naturaleza también nos humilla cuando nos oxida, y lo hace, rebajando la atención y la tensión de cada uno de nuestros órganos, tanto de los receptores como de los fenectores. Un anciano, por tanto, es un tipo que ha sobrepasado los percentiles de vida, por lo que se ve castigado en un humillante y lento proceso de apagamiento que agota e invalida. El hombre, con sus afanes científicos, no es capaz de arbitrar medidas asociadas contra el envejecimiento que lo dignifiquen, de tal forma que mientras se avanza en el retraso de la muerte, no se producen apenas avances en el humillante proceso de degradación, lo que conforma sociedades con un índice cada vez mayor de personas no válidas para el disfrute de la vida ni para el progreso en un espacio natural. El fracaso se patentiza en la gran le...

Antonio Gómez

Día festivo sin salsa, soso de atar, aunque bonito como descanso para el curro calendariero. Lo salvó un poco una actividad de la Fundación Premysa a la que asistí con mis dos chavalotes, un partido de basket sobre ruedas protagonizado por el equipo Fundosa, de la Fundación ONCE, que tiene en su palmarés gran cantidad de éxitos nacionales e internacionales. Me llamó mucho la atención uno de sus bases, Jorge Iglesias, un tipo vivo, nervioso y muy mediático que me pareció el alma del equipo –le hice una foto junto a mi hijo Felipe–. Es impresionante ver cómo dominan la silla y la bola al mismo tiempo, sus estrategias de defensa –son duras– y sus armadas jugadas de ataque... y sobre todo la alegría, el buen rollo y las ganas de todos los integrantes del grupo, gente amable y dura a la vez, con la sonrisa siempre en la boca y con un afán de superación que para mí lo quisiera yo. Muy bien por Premysa en esta actividad, que va un poco por el camino que ya anoté en una densa reflexión de hace...

Ilkka Remes

[No hubo suerte para el colega Urceloy, y bien que lo siento. Los «Nacionales», amigo, siempre requirieron contar con cierto destino en lo universal, y nosotros no lo tenemos. Otra vez será –o no será–... pero, ¿qué importa?] Las argucias del arte trabajado en soledad son un mundo especial y delicioso. En él reinas sobre todas las cosas, reinventando las leyes de la física y dándole la vuelta al jersey del mundo. Todo es arbitrariedad y pueden ubicarse en la misma proposición el revés y su contrario sin herirse, copulando con un desinterés que, en resumen, resulta lo más interesante. No hay objeto ni sujeto, pero todo es susceptible de objetivarse y subjetivarse; el orden se descompone y no busca otro orden, porque no hay lógica posible. El artista es el amante y el objeto de su amor, pero también el enemigo mayor y el más pequeño... La dificultad llega cuando intentas «narrar» lo que sucede, pero eso no es importante, porque el arte estuvo en tu cabeza y no tiene necesidad alguna de l...