Manda huevos que en la medida en que baja la insistencia del dolor, llega el malestar producido por los jodidos medicamentos... mareos, vómitos, rarísima sensación de sueño constante, estreñimiento, desgana, agotamiento de no hacer nada... y esta incomodidad postural que me hace estar como un culillo de mal asiento. Hoy dejaré del todo las medicinas pase lo que pase, pues prefiero manejar mis dolorcillos con lucidez que andar como un ser de ultratumba –y sin rendir–. Lo mejor del día es que ya tengo novena, ja, ja, ja... yo, que fui nombrado en su día patrono de honor [ya casi no me quedan títulos para igualarme con la Virgen del pueblo]. De lo mejor –dentro de la vorágine en la que estoy metidito esta semana... demasiados asuntos a los que atender– la lectura del nuevo libro que recibí ayer de Galaxia Gutemberg: “Pájaro relojero”, una antología de poetas centroamericanos seleccionada por Mario Campaña... en ella me encontrado a poetas que ya conocía y me gustaban, como Roque Dalton, E...
Bitácora de Luis Felipe Comendador