Mágica calidad del hombre la del asombro. Sin él no estaríamos sembrados de dudas y su misma existencia es indicativa de que estamos por encima de las necesidad vitales, circunstancia que no concurre en el resto de los seres [según el hombre, claro]. Yo me asombro, por ejemplo, de que el profesor Gustavo Bueno, al que he admirado siempre por su prosapia y por su utilización rococó de la lógica, esté empeñado en tomar constantemente como ejemplo de sus inteligentes mofas a José Luis Rodríguez Zapatero y no caiga en que con Aznar, con Zaplana o con Acebes luciría más su sarcasmo… Quizás sea que el puntito reflexivo de la izquierda haga que resulte mejor muñeco para su juego filosófico… Me asombro de que el tribunal de La Haya aún no haya puesto en búsqueda y captura a los tres visionarios que declararon la última guerra en las Azores [no digo que los juzguen en Irak, que sería muy desagradable verlos intentando hacer pie en una grabación de teléfono móvil]… Me asombro de seguir vivo cada...
Bitácora de Luis Felipe Comendador