Se nos metió el día en agua y me abrigué para salir al mundo pequeño bejarano, casi un mundo de ultratumba cuando ya no hay verano que sumar ni ha llegado la nieve todavía [aquí vivimos de los espejismos que propician las agradables temperaturas del verano –sobre todo del fresquito nocturno– y del azaroso espejismo de la nieve]. Paseé por Colón y no me encontré un alma [eran las 10:15 horas], lo que me pareció magnífico, pues mi ciudad me gusta así, sola, como abandonada de la gente, tendida para mí solo. Tal circunstancia logró que demorase mi paso para intentar hacerlo eterno. Al llegar a mi estudio miré el orden del día [la prensa en internet] y vi que Alonso ya dejó de ser rival y Hamilton sonríe, que el Barça goleó, que San Suu Kyi podrá hablar con un tipo de la ONU por gracia del fascio birmano, que hay un ‘acta de Crawford’ que delata a los perros de la guerra Bush y Aznar, que el rey anda quemado por las calles y que Wayne Wang gana la Concha de Oro del Festival de Cine de San ...
Bitácora de Luis Felipe Comendador