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Mostrando las entradas etiquetadas como ÁNGEL PASOS

La vida sigue al mismo ritmo que la muerte.

Van cayendo los días y también van cayendo las empresas al amor de esta jodida crisis. Esta mañana, sin ir más lejos, se me torcía el desayuno al saber que dos empresas fuertes de la ciudad me habían devuelto pagarés por cantidades importantes [una lo había hecho por quiebra y la otra por suspensión de pagos], lo que me dejaba con el culo al aire y con esa sensación agria de que no está en mi mano solución alguna. La cosa está en dejarme llevar y esperar a que los sucesos se tornen favorables antes de que la situación se torne insostenible… vamos, apretar el culo y aguantar el tipo para ver si los políticos toman las decisiones justas para que volvamos a tomar las riendas de la situación. Ya veremos. Y por lo demás, pues nada, que la vida sigue al mismo ritmo que la muerte, y la primavera alumbra colores que conforman un decorado que rechina justo detrás del teatro de los hombres. Y que debo acordarme de las visitas y el afecto de mis amigos durante los últimos días [la marcha de Magda...

Hoy tengo sensación de arroz hervido.

Seremos, Ángel Pasos amigo, de cuando lo poco fiable… huesos afilados. Poco más. Ayer murió un cercano casi de mis mismos años, de mi generación [una generación vacía y vaciada a fuerza de intersecciones y anuncios luminosos]. Hoy tengo sensación de arroz hervido, de enculado a traición por un sistema en el que estuve y del que quise salir… estoy en la peor edad, la de las odiosas responsabilidades en las que los padres empiezan a ver el fragor de la vejez y las taras y los hijos empujan y asfixian. Creo que me quedan quince años así, atado a esa balanza llena de pesas falsas en la que destruirme. Sí, la muerte es estupenda si tramita bien su tempo, pero una hija de puta si se muestra indecisa. Tengo sensación de arroz hervido, blanco, pastoso, insípido… El optimismo ahora es una refriega con los demás para estar solo, una huida hacia la quietud absoluta. Y vuelvo a las palabras como puñales de hace unos días: ‘una generación tan hecha, tan fácil, tan soberbia... tan banal’. Yo la habr...

Mu Zimei

Ayer me explicaba mi amigo Ángel Pasos que «nunca pasa nada» y que sólo debemos esperar a que la naturaleza cumpla sus ciclos y ponga las cosas en su justo lugar. Y tiene razón el colega hasta donde no me afecta, porque en mi humana calidad soy enormemente propenso a ganas y desganas, prisas y pausas, amores y odios, cansancios y holganzas... y ese «no pasa nada» me gusta mucho, pero no me sirve a veces para sentirme medianamente bien. ¡Coño!, y digo yo que la vida también es para los altibajos, para los valles y las cimas... sentirse mal para poder sentirse bien, o para crear, o para morirse. No pasa nada cuando a mí no me pasa nada, ése es mi pensamiento al respecto. Que se caiga el mundo, que exploten las bombas en otros cuerpos, que el hambre toque en la puerta de al lado... así no pasa nada, amigo Ángel, mientras yo lo vea todo suceder y no forme parte del espectáculo. (17:26 horas) Sigue sin aparecer Mª del Carmen Hernández, la hija de Marino, que desapereció ya hace una semana. ...