Hoy dejo, lector, algunos de los comentarios hechos por mí en distintos blogs amigos. Leyéndolos pudieran parecer una página arrancada de un libro de autoayuda, pero son sólo algunas ocurrencias sin importancia.
La mirada es previa al habla y certifica la verdad de lo que pronuncian los labios.
Sólo la libertad garantiza el billete de vuelta.
El rencor y el odio sólo hace daño a quien lo atesora y padece: el otro ni se entera.
La música no tiene idioma ni fronteras, entre sus escalas lleva impreso el visado de universalidad.
La sabiduría no es flor de un día, sino el cúmulo de muchas experiencias.
Pon la meta en lo imposible; te quedarás cerca de lo sublime.
El naufragio es la sima por la que se precipitan los sueños.
Los museos son hojas muertas de la historia viva.
La muerte, como paso definitivo y sin regreso, pone en valor a la vida.
Sin sensibilidad nos acercamos al animal que llevamos dentro.
Algunos sintonizamos tu música para sentirnos cerca de ti.
No hay distancias insalvables; sólo las que nos acomoda.
Sólo se aprende de lo que se desconoce; lo sabido nos envuelve como una nebulosa.
Aparta de tu corazón el odio y el espacio será ocupada por la complacencia y el amor.
El prejuicio sólo daña a quien lo formula.
Somos presas de los afectos, por eso también furtivos de ser reconocidos y valorados. Ser reconocidos y valorados es depender de otros; luego difícilmente nos permitirá alcanzar la autonomía.
Lo único que verdaderamente posees es aquello que no puedes legar en testamento.
Podemos posponer todas las citas, dar plantón o llegar tarde por sistema, pero seremos escrupulosamente puntuales cuando nos cite la muerte.