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17 mayo 2026

POR LA MARGEN IZQUIERDA

 




Camino solo a orillas del río

por la margen izquierda,

por donde otros lo hacen

en sentido contrario

o adelantándome

y dejando constancia de su paso

en el espejo del agua.

A veces serena,

otras oscilante y temblorosa.


Yo voy imbuido en mis pensamientos

y con todos los sentidos alertas,

para detectar qué es eso que llama mi atención.


Alguien se cruza por delante,

pasa inadvertido y en silencio,

pero otros lo hacen manifiesto,

haciéndose notar y hasta obligando

a alterar el paso o la línea recta.


Hay algodones blancos en el cielo,

y se agradece la sombra amable.

El murmullo del agua

es banda sonora y serena,

pero a veces, unos patos

colocan sus estridencia en el pentagrama

y lo ordinario se reviste de gala.


En el silencio escucho los desvelos

de ella -no te extralimites, cuídate-

Y su sin par recuerdo, me certifica,

que en ningún momento estoy solo.

11 mayo 2026

EL CANTO DEL ARROYO

 




En la corriente del arroyo,

la canción de agua

sorteando las piedras,

y los desniveles,

precipitadas y violentas

o atrincheradas con mansedumbre

y algún timorato remolino queriendo volver.


Sobre el cañaveral,

por encima de la cota de verdor fiero,

una formación de penachos,

todos enhiestos,

en armonía militarizada.


Y en las orillas,

el bisbisear de los chopos

con guiños blanquiverdes,

que ahora se ocultan

y después se asoman

en juego de alternancia,

como quien se ejercita en el veo veo

y se queda abducido

por el pestañeo incesante

que provoca la brisa.


Como tú y yo,

un deambular del ayer al hoy,

de la impetuosa jovialidad

a la lasitud de estas energías

emborronadas por el uso

que se amansan y se aquietan.

19 abril 2026

PASEO BUCÓLICO


 

Caminar. Caminar

con la mirada puesta en la naturaleza

y esquivando el sol

que estalla y destella en la lámina del río,

reparar en cada piedra, en cada socavón,

en el suspiro de alegría que no llega a grito,

en los pequeños racimos amarillos

que encienden la mirada,

en el guiño multitudinario de las hoja del olmo.


Y reparar en quien se cruza conmigo

y lleva auriculares que le apartan del presente,

y que seguro irá viendo

eso que yo también imagino al oír la radio

entre las paredes de casa.


Oír la voz de mando a los remeros

y admirarme de la disciplina sincrónica

y uniformada. Bogar con la mente

y hacer largas travesías sin presupuesto ni equipaje.


Observar el afán de los pescadores desde la ribera,

el complejo aparataje de aparejos y enseres

para volver de vacío. Refugiarse en la sombra,

descansar un buen rato,

interrumpirse a uno mismo para tomar una fotografía

y atender una llamada telefónica.


Sentir cansancio y las urgencias del reloj

en los momentos plácidos,

sentir el calo, la humedad, el frío en la piel

y saberse afortunado, un día más,

hasta que se acabe el contrato de permanencia.


10 febrero 2026

HAGO MEMORIA

 




Hago memoria de los álamos

que me guiñan, al pasear la ribera,

con sus sonrisas blanquiverdes.


El agua me hace juegos visuales

y me crean la ilusión

de que regresan remontando,

con un arrepentimiento

sembrado de dudas y requiebros.


Pronto caerá la tarde

y yo caeré rendido. Caídas al fin,

oscuridad que esconde este tránsito

entre el aleteo de sombras

en la que se envuelve con desaliño.


Vuelven los estorninos

con la disciplina de una orquesta afinada

y la geometría alborotada de un caos

que para nada es riguroso.


Los tules morados,

otros muy ensombrecidos y rojizos

envuelven la seda de la tarde,

después que el sol se despeñara

más allá de la linde visual.

28 octubre 2025

RÍO ARRIBA

 




Vadeando el río en sentido inverso

del discurrir del agua.

Una formación de juncos

montando guardia a ambas orillas

y adelfas de llamativos colores

iluminando el paisaje.

Una sutil mariposa,

la levedad de lunares y colores,

se posa sobre una rama

maliciando de la rana

que toma el sol sobre una laja.

Cuando mi mirada pasó a ser sospecha,

brincó y desapareció en la corriente.

Un indefinido número

de ágiles pececillos se deslizaban

como niños en la nieve o el barro;

en el remanso de una charca,

a escasa distancia, una cascada

como barítono que se desgañita,

un salto en caída libre

con música orquestal

y agitación de burbujas en caída libre,

aspas inexistentes

que giran en la imaginación

la mole de piedra que muele el grano.

Arriba, junto al precipitado,

un almendro, un cielo de flores blancas

y entre sus ramas un nido abandonado:

un paisaje idílico

en la memoria de la juventud.

04 abril 2025

EL RÍO VA A LO SUYO

 




 

El río va a lo suyo,

corre precipitado y hasta se despeña

por alcanzar con prisas el Charcón.

Son caudales de otro tiempo,

cuando las mozas y las madres

restregaban la ropa al son de coplas

que repetía la radio hasta la afonía.


El agua es fuga constante

que salta o rodea las peñas,

según su intuición

y la celeridad o no de la medida.

Sobre las adelfas, sobre las rocas,

el soleado blanqueador

y el añil que le devuelve apresto y prestancia.


Los cánticos de la escuela

se quedaron varados en el Toledillo;

en el río la aventura, la agilidad y la improvisación,

y también la merienda,

y, de vez en cuando,

un chapuzón improvisado

a causa de un equilibrio inestable

que acabó en fracaso,

como tantas veces nos sucede.

02 marzo 2025

LOS RÍOS

 




Los ríos se abajan siempre,

van de menor a mayor

perdiendo ímpetu en su caminar

y ensanchando su caudal,

hasta entregarse en otro lecho

y prescindir humildemente de su identidad.


Algunos, los de marcado carácter,

son de los que se apropian

de los caudales ajenos, se engrosan,

y tras su recorrido vital

desaparecen en el anonimato

de unas aguas abiertas y salobres.


No comprendo el proceder del hombre,

que no hace sino imitar a los ríos:

van también de menor a mayor,

derrochando ímpetu en su camino,

ensanchando la cintura y la cartera

hasta entregar sus vidas por mor del vil metal.


No es obstáculo alguno embarrancar

a quien se interponga o haga objeción,

procediendo sin la menor limitación

y olvidando gozar del recorrido

como de vivir y dejar vivir.


Nuestras vidas son los ríos”,

que no dejan de fluir constantemente,

mas a la vuelta del más insospechado meandro

que es el morir”, ya no hay vuelta atrás.