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29 mayo 2026

LA ESPERANZA

 




Aunque el viento está siendo contrario

y la única pericia estriba

en ponerse de perfil,

en aguardar a que amaine

tratando de evitar las cornadas,

con la simulación

del que todo lo soporta.


Aunque la derrota sea certera vecindad

y esté a punto de obligarnos

a desandar los pasos dados

y volver rendidos y abochornados

por la adversa singladura

del nudo gordiano en el que nos encontramos.


Aunque la inquietante alarma sea ácida pesadilla

que nos entregue maniatados al fatal desenlace,

postrera lejanía donde el confinamiento

sea dulce consuelo a lo que se avecina,

y nos veamos forzados a entregar la cuchara.


Aunque la rendición, sea la posibilidad única

de encontrar el humillante portillo de salida,

entornar los ojos y asirse a la esperanza

es posiblemente el único consuelo.

21 noviembre 2025

MISTERIO

 




Detrás de un día desapacible

de opacas y densas nubes,

una luz difusa y tenue

nos ayuda a reconocer las tinieblas

y visualizamos el flotador

como patrulla de salvamento.


A veces no vemos el sol

y nos maniata la oscuridad

sin vislumbrar el camino,

pero el camino es tan verdadero

como lo es la expectación

de llegar por su senda a la meta.


Me encamino tras el fulgor,

tan solo imagino, idealizo,

sin vislumbrar otra cosa

que una espesa niebla,

pero su esencia es presencia viva.


Llega la noche a mi mente,

se intensifica la oscuridad,

mas al fondo, tintinea la Esperanza.

19 noviembre 2025

PÁNICO

 




Ese viento que ulula con estridencias,

que se filtra por las rendijas invisibles

y atraviesa impune la delicada médula.


Ese frío que hiela y desgarra el aliento,

que atenúa, acalla y enmudece la voz

dejando la impronta de hostil invernadero.


Ese filo acerado y cortante que saja en canal,

ese tajo contundente y de puntería certera,

de acanaladura cirujana y sin sutura posible.


Ese temible anuncio de una nueva gota fría,

que abate y embadurna por los suelos de barro,

sin posible atadura a la que asirse y salvarse.


Esa ola infernal de lodo y agua, ese anuncio,

esa noticia reiterativa y subrayada, ese miedo,

ese espanto de “dana” que atenaza y esclaviza.

 

¡Pánico! ¡Pánico! ¡Pánico!


22 junio 2025

EN LO OSCURO

 




En lo oscuro,

al otro lado de la ventana,

trabado o no entre las ramas,

una trama que tiene

vestiduras talares de mentira,

tal vez ficción que amedranta e intimida.


Todos los miedos se entretejen

en la oscura madrugada,

desportillan el sueño

y te nombran una dilatada imaginaria

que, ni te toca,

ni estabas en condiciones de hacerla.


Signos grotescos. Imágenes deformadas

y una realidad biselada que da el pego.

Es la entrada de un túnel,

una terrible y oscura boca de lobo

que se agiganta con los ojos cerrados;

un vacío causado por hielo que quema,

sudoración profusa y temblores:

la ficción hecha pálpito angustiante.


23 abril 2025

INSTINTO DE SUPERACIÓN

 




Todavía no sabía cómo,

pero tenía la determinación de afrontarlo,

de no mirar para otro lado

esperando que pasase la ola

y se resolviese por sus propios medios.

Tuve que buscar los bríos que no tenía,

echar mano a la osadía que en mí no había despertado

y que nacía en lo profundo de las vísceras.


Vencer o morir:

despertó en mi interior la certeza

y tuve que invocar a la voluntad con gran resolución.

No podía dejarme llevar por la corriente,

por esa carcoma del día a día

que acaba con la tenacidad

antes de ponerla en práctica.

No es fácil nombrarle guardia a la voluntad

y empujar a su cumplimiento a toda costa.


El miedo me atenazaba, me destruía;

oía en mi interior la voz de retirada

antes de haber hecho frente al objetivo.

Hoy puedo confirmar que el miedo atenaza,

que bloquea todos los instintos,

baja los brazos y también la cerviz.


Había tomado la determinación,

el instinto de conservación me hizo irreconocible,

aunque todo se removía en mis entrañas

con los espasmos de un vómito;

el miedo era superior a la voluntad

y la decisión, sin muchos razonamientos,

estaba tomada, aunque amenazaba la derrota.

02 abril 2025

PONIENTE ENROJECIDO

 




Al poniente enrojecido de la tarde,

las florecillas blancas del naranjo

y pisadas anónimas por la acera,

en un adiós impronunciado que se aleja.


En el cielo una queja sin respuesta

y una densa bandada de estorninos

con su estridente griterío de vísperas,

ensordece la tarde con su capote pardo

y su densa estola de inquietudes.


La luna aún es un presagio en espera,

una llegada demorada sin justificante,

y mi desasosiego se consolida agria,

con el desconsuelo de esta soledad

que habita en la despensa de mi pecho.


En el compás oscuro de mi esperanza,

solo a solas, la intriga de un encuentro

que no llega remotamente a producirse,

y el pulso acelerado y hasta desbocado

que vuelve a habitarme silenciosamente.

27 febrero 2025

TORMENTO

 




Por el paseo de lo soñado,

mi tormento,

el sobresalto de mi soledad en tu búsqueda.

En mi reloj el tiempo adormecido

y en mis pasos la inquietud

de los acontecimientos recelados y temidos.

Por la orilla del río

el fluir lento e incesante

que lleva al no retorno.

En la quilla de cada uno de los barcos

el cuchillo que saja y separa

entre nuestro ayer y el desconcertante para siempre.

En el silencio el eco gutural inconfundible

de tu adiós impronunciable

como temida sentencia.

Y en la sordidez de la noche

que me aturde y acongoja

tu veredicto firme como dictamen inapelable.

30 enero 2025

LA IMPACIENTE ESPERA

 




Sentado al borde de la espera,

en la desesperante demora

que se dilata hasta proyectar sombras.


Cantó el gallo y todavía reina la noche,

inquietud y desvelo que bosteza

aguardando el rumor callejero

que precede al clarear del día.


El minutero, afónico, enmudece

y la impaciencia se empeña

en batir todos los récord y palidece.


En la boca, reseca de angustias,

se instala y acomoda el amargor

de la sangre remecida y adormecida.


Un destello imaginado es este flujo

en el que nada sucede, salvo la espera.

Me inundan las sombras. Me asechan.

Me inquietan. Es todavía noche cerrada.

El tiempo mastica y digiere cada segundo

y mi corazón estalla de impaciente espera:

los minutos se agigantan como lomas pardas

donde habitan los cruentos fantasmas.

24 julio 2024

MIEDO

 



Miedo. Miedo de ti y de mi,

de todo.

Miedo a lo desconocido,

a lo novedoso, a toda alteración

que modifique esta estancia

de la que con frecuencia reniego

y me subyuga.

Miedo. Miedo de quererte

hasta la mismísima saturación;

pero miedo mayúsculo

a tu posible y hasta más que certero

rechazo.

Miedo a cambiar

y miedo a no cambiar nunca,

a ser martilleado por mis obsesiones,

por el constante martilleo

de la banda sonora de mis días.

Miedo a que me extermines

de tu ámbito amado.

Miedo a no estar a la altura

y a reconocerlo. Miedo de mí.

Miedo a sentir miedo.

09 diciembre 2022

SOPLA LA BRISA



 

Sopla la brisa acariciando

al caer la tarde

y en el álamo se hace música,

fiesta de alegres acordes

y un temblor de acompasados

caras y envés, que se alternan

como guiños tornasolados

sumados al espectáculo.

Es otoño y el crepúsculo

vendrá con urgencias,

pasada la media tarde,

dando por cerrado el día

y dejando añoranza y sed,

hambre de un tibio sol que no hiere.

En el cielo se dibujan

figuras grotescas y grises

que no soy capaz de interpretar,

pero que, en mi temor, podría conjugar

como amenaza. El verdor

se ha hecho sombras desdibujadas

y la arboleda siniestras figuras

que intimidan y desconsuelan.

Se ha encendido el alumbrado público,

es el momento de volver a casa

y guarecerse de las amenazas

o de mis infantiles miedos.

03 diciembre 2022

COMO CEÑIDO



 

Como ceñido a tu cintura,

mis manos en tus caderas

soñándote en todo instante.

La mirada perdida en los recuerdos

y una sombra obstinada

cegando el camino de retorno,

estremecido y opaco

como noche lúgubre y anticipada.

En mis ojos entornados

el resplandor de tu mirada ausente,

el repelús de la distancia

subrayada por el deshielo

de tu posible desaire.

Nadie. Solo. Aislado,

amasando los recuerdos, soñándote,

y recomponiendo la entelequia

de este miedo a vivir un fracaso

como resurrección de un éxito.

02 junio 2022

NOCTURNO


 

Un desconocido avanza en la noche

con música de cuero sobre los adoquines;

va tocado con abrigo y sombrero

y envuelto en espiral de sombras,

como refugiándose de vagas sospechas

a las que evita alertar a todo trance.

La calle es silencio insondable,

un eco sordo, una alerta, un enigma…

No se dibuja temblor en su ánimo;

en cada encrucijada una incógnita

bosqueja lo previsible

dando rienda suelta a lo inimaginable.

Las sombras se agigantan,

crecen exponencialmente

y se anticipan, por efectos de la luz,

al cruce siguiente: la luz, como el sonido,

es chivato que alerta en la penumbra.

Le salen al paso dos amigos de lo ajeno,

Y se percata del doble brillo de acero

respondiendo con toda docilidad.

Mala suerte: el manto de sombras

le ha envuelto en lo adverso

y se limita a paladear el sabor de estar vivo.

 

17 marzo 2021

SOSPECHAS INCONFESABLES


Un hombre pasa flotando

ingrávido en la oscuridad,

llevado por una espesa sombra de niebla,

como se transporta una pompa de jabón

irisando sospechas inconfesables.

 

Imagino sus manos frías,

livianas, a lo sumo tibias,

temblosas y muy sudadas,

manos que al saludar hablan de miedo y sospechas

con la firmeza inequívoca de una radiografía.

 

Se ha detenido. Es posible que el pánico

le haya hecho dudar y sienta que el suelo

se proyecta en vertical hacia su cintura

atrapándolo para soterrarlo;

por sus piernas ascienden tallos de yedra,

tapiz bajo el que desaparecen sus pies.

 

Sospecho que algo en su mente redobla

el efecto de pánico propio de lo desconocido.

En breve, desaparece y lo pierdo de vista:

es muy probable que lo inconfesable

sean mis infundadas sospechas.

30 enero 2021

ESCÓNDEME EN TUS BRAZOS



Escóndeme en tus brazos

mientras pasa la pandemia

como viento huracanado

que nos acosa. ¿Lo oyes?

¿No escuchas el galope alocado,

sin riendas ni destino?

 

Tiemblo, como la tierra en Granada,

con estertores repetitivos

y enloquecidos, como animal

que se sacude los parásitos

con grandes sacudidas.

 

Estréchame contra tu pecho,

si acaso llega el virus

a lomos de una ráfaga;

quiero echarme de antemano

los brazos que me acunen

y la boca que me transfunda

los últimos resuellos.

01 noviembre 2020

TODA TÚ

 


No necesito que me hables,

me basta tu lenguaje gestual;

conozco todos tus rictus:

el de tus ojos, tu boca, tus cejas,

y el brillo comunicador del óvalo de tu cara

antes de formular alguna indicación.

 

Es tu presencia la que comunica,

el escalofrío que antecede a tu voz

y también ese estremecimiento

que anuncia tu verbo,

ese que me asaeta el alma

cuando se arquean tus labios

instantes antes a que articules el sonido.

 

Tú no lanzas vocablos

como venablos en dirección a la diana,

sino que articulas muecas

como anticipo a una cascada oral,

como lluvia que todo lo empapa

y me envuelve en severa agitación.

 

Quizás no sean sugerencias y sí asertos,

pero los acato antes de oírlos,

tras acostumbrarme a que siempre

llevas razón. Tal vez por eso,

miro donde tú miras, veo lo que ves,

palpo aquello que tú palmas

y me relamo en los placeres que me restan.

¿Adicción? Tal vez. Amor lo llaman otros.

02 mayo 2020

ME DUELEN LOS VIVOS




Me duelen los vivos,
los vivos amenazados,
esa escandalosa cifra impronunciable
que ha sido desarmada
como consecuencia de esta pandemia,
sin saber ni cómo ni cuándo
recuperarán el camino de vuelta.

Me duelen esos inquilinos
amenazados de ser lanzados a la calle
y el sumatorio de recibos
que contabilizan en el debe.
¿Cómo hacer frente al día a día
arrastrando el saldo negativo anterior?

En los medios y en las redes sociales
se discute si galgos o podencos;
mientras ellos, los últimos de la fila,
con la penosa costumbre de comer cada día,
siempre pensando en lo mismo.

Claro que me duelen los muertos,
en especial haberles dejado sin funeral;
pero al menos ellos han acabado
todas sus necesidades
y gozan para siempre donde mana leche y miel.

¿Y los menesterosos? ¿Y ese aluvión
millonario que ha perdido su salario
quedando a expensas de la misericordia?
Quienes han hecho el tránsito hacia la Estigia,
hayan pagado o no el óbolo,
duermen en paz para siempre, pero
¿cómo quedarse dormidos cuando suena el órgano
en las tripas propias y en la de los hijos?

25 abril 2020

METIENDO MIEDO




No quiero exasperarme:
es más fácil amoldarse al encierro
los días de lluvia que los soleados.

Ni sé ni quiero saber
tanta sobreabundancia de noticias  
reiterativas y controvertidas
como circulan, o si es preferible
dejarse sorprender por los acontecimientos.

Todos hablan por los codos,
todos metiendo miedo:
en las redes sociales las amenazas
de suplantación de personalidad;
en los noticiarios el guirigay de los políticos
jugando a gallos de pelea,
en lugar de tratar de defendernos, todos a coro,
de la zorra que se ha colado en el corral…

No quiero exasperarme,
pero me parece más inmoral
el juego político en caso de pandemia,
que especular con el precio de los salvavidas
porque se conoce el final trágico
del Titanic frente al iceberg.

13 abril 2020

SE VAN EN MASA





Se van en masa,
─cientos cada día─
caídos en singular batalla;
sin fragor, sin aire,
en rotunda soledad.

No hay flores,
ni despedidas, ni pésames;
las coronas son microscópicas
y a miríadas,
como cuerpos de ejército
avanzando en formación de ataque,
sembrando desolación.

Sin reposo, sin duelo, sin cortejo;
en silencio profundo,
en el abandono más absoluto;
así, solos y en masa.

24 marzo 2020

ESTA GUERRA LA VAMOS A GANAR




La ciudad ha enmudecido,
pareciera que bosteza,
que dormita a plena luz;
la brisa es audible en el naranjo
y la primavera se acentúa
en los brotes verdes
y en los estornudos que siembran alarma.

Esta pasada noche ha lloviznado,
pero a la hora del ocaso,
antes de los aplausos comunitarios a los héroes,
los pájaros han diseñado bellas partituras
en el desolado atardecer.

“Esta guerra la vamos a ganar”,
pero hemos mandado al frente
a un batallón de sanitarios
que también están probando
en sus carnes las heridas
que tratan de curar en línea de combate.

En el arresto domiciliario
cunde el pesimismo y el tedio;
los acaparadores han llenado sus alacenas
y han minado de desabastecimiento
a rezagados y prudentes.

“Esta guerra la vamos a ganar”,
pero habremos alistado a los débiles
a las interminables filas de la misericordia.