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02 julio 2019

BARRO INEPTO




Barro inepto,
un pegote amorfo
en busca de manos hábiles
de alfarero. Entállame
con tus manos
a la horma de tu deseo.

Quiero dejar de ser
para serte,
para dejarme hacer
por la tenacidad de tu codicia.

No busco ser, sino serte;
no busco figurar, sino ser figurín
y me modeles.

No busco ser, sino que me encuentres
según tu voluntad.

No busco el medio, sino el fin,
ser tuyo y diluirme en ti.

04 enero 2012

EL “LORITO” ELÉCTRICO

 Quienes crecimos calentándonos al calor de la estufa, difícilmente podremos olvidar esa sensación ascendente, desde los pies hacia arriba, en torno a la mesa camilla. Luego vinieron sistemas más sofisticados de calefacción, pero más costosos, más peligrosos y menos entrañables. Toda la familia, con las faldas cubriendo las piernas, la conversación o las labores de cada quien, participando de la misma fuerte calórica y una convivencia estrecha y cercana.

Aquella vieja copa de picón se la tragó el progreso, pero fue sustituida por otra de aspecto similar, aunque alimentada con electricidad, más cara y más limpia. A pesar de contar en casa con un sistema de calefacción por radiadores de agua, tal vez el medio más eficaz, no nos hemos olvidado del viejo sistema de la mesa camilla y el calor tibio en los pies que tanto confort proporciona.


En lugar del brasero común, desde hace algún tiempo, tenemos el denominado lorito eléctrico -posiblemente llamado así por la forma de jaula de su armazón- que cuelga del centro de la mesa camilla. Anoche, antes de disponernos a cenar y convivir las horas nocturnas al calor del infernillo, resultó que se había descompuesto y no funcionaba. Pensé dejarlo para el día siguiente, pero no se estaba cómodo y decidí echarle una mirada. ¡Ya está! ¡Se ha fundido una de las patillas de uno de los polos y no le llega la corriente! De inmediato volví a conectarla y la cubrí de cinta aislante para darle mayor firmeza. Al instante calentaba de nuevo y hasta tuve ese momento de gloria con el que nos recompensa los pequeños arreglos; pero a poco de estar nuevamente enchufado empezó a oler a plástico quemado y tuve que desenchufarlo de inmediato reconociendo mi fracaso. Por la mañana, por sólo 50 céntimos, dos nuevas patillas de cobre y un tubito aislante de fibra de vidrio, unos minutos en embornar los polos y de nuevo los laureles efímeros de la gloria del chapuzas casero.

18 noviembre 2010

MANZANAS Y MANZANILLA


(mi primer óleo)
Con sincero agradecimiento a las personas que me animaron.