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07 abril 2026

ECOS LEJANOS

 




En la sala, el hogar, la protección,

el crepitar de la leña hasta ser brasas

y el derroche de amor

como moneda corriente y en curso,

como cinturón de seguridad sin resquicios ni aristas.

Al final de la escalera,

los pasos crujientes sobre madera,

los relatos en la voz de la abuela,

los sueños y los ensueños por entre las fértiles fisuras,

y entre las sábanas los atolones de lo imaginado.

En la plaza, los juegos aplazados

hasta el día siguiente

y la guardia pretoriana de las palmeras

elevando los nidos más allá de lo visible.

En la campana del reloj

la repetición de las horas en punto

y la veleidad sonora de las medias;

los juegos, los Chorros, los buñuelos,

y la pescadería aromando las mañanas

entre voces y escamas en competencia.

En la era, las reproducciones cinematográficas,

los enfrentamientos bélicos y las conquistas,

y desde mi ventana,

el azul del mar haciendo guiños relucientes

de tierras desconocidas,

la aventura de un más allá que rompe las lindes.

09 enero 2026

LA COMETA

 




Se escapó de su mano infantil

y ahora revolotea los cielos inmediatos,

tan inalcanzables como los sueños.


Los Reyes fueron abundantes,

pero ninguno tan sutil ni tan ligero

como la posibilidad de volar,

de meter sus sueños en un gurruño

y esconderlos entre la trama de colores

del tejido etéreo, liviano y vaporoso

por la que ascender a lo imposible.


Sus coletas bailaban el mismo son

que la lumínica y gaseosa cola de la cometa.

Ascendía sin visión de fronteras o límites,

tal y como ella desenrollaba sus sueños

perdiendo la verticalidad en lo vaporoso

de sus muchas elucubraciones y fantasías.


En su locura, dejó escapar la tranza

y la distancia se esfumó por el infinito,

salvo aceleradas caídas que algún torbellino,

como un guiño de proximidad o juego,

le hacía pensar en un regreso voluntario.


La madurez comienza después de los fracasos,

la infancia acaba cuando la niña deja de arriesgar

y averigua que puede multiplicarse, dar vida,

a la que encadenarse cumplimentando el ciclo

y dejando los juegos en manos ajenas

para añorarlos cada uno de los días de su vida.


14 diciembre 2025

AGUA VA

 




Así como el berrinche de un niño,

que grita, se agita y patalea,

cuando no es consentido y sí contrariado,

a fin de lograr sus denegados caprichos;

así también la tormenta, con su estruendo retardado

y la rabieta eléctrica como flecha incendiaria

que atraviesa los cielos en silencio,

seguida de un barahúnda,

con la velocidad sobrecogedora del pánico.


El cielo se ha tornado de un blancuzco gris espeso,

apenas alcanza la visión al otro lado de la calle,

el silencio es profundo, meditativo, expectante,

ese batido opaco y denso

se ha hecho llovizna;

así también las dudas del bebé

pasan de la llantina a la sonrisa,

sin apenas haber derramado lágrimas.


El niño es un tanto obstinado

y usa todas las herramientas a su alcance

para conseguir lo que quiere,

su experiencia le dice que apunte alto

y monta un terco pollo;

en la calle suenan los timbales

de un fuerte aguacero,

una amenaza fortuita que se supone breve,

pero también intensa.


Ya hace unos minutos que ha escampado,

han dejado de hacer música las canales

sobre el acerado;

el niño duerme plácidamente.

11 noviembre 2025

AGUAS MANSAS

 




Aguas cristalinas en movimiento,

gorjeos y ecos musicales;

mi inocente mirada se pierde

persiguiendo a una hoja amarillenta

que navega la aventura final de su vida,

o tal vez, se despeñe al cruzar bajo el puente.


Canta mi corazón infantil

rememorando las aventuras en el río,

tiempo dormido, agitado y exaltado,

brincando de piedra en piedra

y escabulléndose entre el cañaveral

como frontera de lo prohibido y refugio.


En mis horas ancianas reviven inquietas

la agitación y también las mojaduras del ayer,

la diversión sorteando los peligros

y también el regocijo de los prohibido.


Aguas mansas de mi domesticada infancia.

15 octubre 2025

LA INOCENCIA

 



                                    A Mar García Marliterata


La inocencia es una luz cenital

que ni ciega, ni deslumbra,

a pesar de ser hermosamente llamativa

y de un albo blancor incólume;

es flor silvestre que se derrama

y viste de gala los campos,

y de aromas a espliego, a cilantro,

a salvajes y erguidos mastrantos.


Es vertical y directa

como los rayos del sol

cuando atraviesan el cristal

sin que llegue a mancillarse;

es la sonrisa de un bebé

cuando bisbisea con su madre

y ella hace guardias interminables

sin dar muestras de cansancio,

pero llora sus angustias en silencio.


Es la melancolía de un bello despertar

entre almohadones de ternura,

un mundo idílico

nacido del universo de los sueños

que transita de puntillas

para no hacerse notar, ni dejar huella.

26 septiembre 2025

PRÓLOGO

 




La vida, a veces, es un prólogo

por indexar cada día,

un infinito que vuelve una y otra vez

con los mismos lamentos,

emborronando páginas

y páginas sin fin,

pero todo cuanto cambia es la talla,

no la encarnadura de las criaturas,

y mucho menos

el devenir arropado del cada día.


La herencia genética, la educación,

la formación o las carencias;

los malos tratos, el hazmerreír,

el juguete roto que no ve la salida,

el foco de todas las persecuciones,

los azotes, las burlas, el escarnio.


Todo sucede en ausencia de los responsables,

justo cuando miraban para otro lado

o cuando no advirtieron malicia

en el todos contra uno

y el corro de pasivos reían las gracias.


Un prólogo que acota la odiosa infancia

y que ha sido bautizado con un anglicismo

que no quiero pronunciar,

la complacencia de lo invisible

que vuelve a dejar en el prólogo de la vida

a esa criatura que tiene pavor a crecer.

16 agosto 2025

HABLO DE LA INFANCIA

 




En casa no había reloj,

pero el de la Iglesia sonaba

-con repeticiones-

como si viviéramos en el atrio.

Un hogar intimista con chimenea y leña,

con la puerta abierta

y sin otro tesoro que guardar

que dejarse custodiar por los desvelos.

No había sótano,

tampoco buhardilla,

pero sí una primera planta

donde el suelo de tablas

permitía caminar descalzos

con música de cine y soñar.

Las paredes de cal de un blanco impoluto,

la fantasía la aportaba la abuela

y el rigor y desvelos mi madre.

Mi padre, como hortelano,

me enseñaba los misterios de la vida

y proyectaba en mí el germinar,

el desarrollo y los frutos

de aspirar a hombre de bien,

a ser feliz y a mostrar la sonrisa.

Hablo de la infancia,

días tan lejanos como inolvidables.

09 abril 2025

LA INOCENCIA

 




Entre la tarde de tonos pálidos

y la noche con rumores de alerta,

la mirada inocente que se enturbia

y hasta se solivianta por casi todo.


La inocencia es dócil al engaño,

pero también tiene los brazos apaisados

para recibir estrechamente todas las novedades,

capaz de hacerse un chal o un tocado

y convertir en festiva cualquier ocasión.


La inocencia, mientras se mantiene

en su talla, todavía no adulta,

cierto que ocasiona algunas sorpresas,

pero muy especialmente, regalos ostentosos.

22 enero 2025

OSADA JUVENTUD

 




Ese equilibrio, esa luz que te ilumina,

esa agilidad que desconoce el peligro

con la que te pones en riesgo,

esa tramoya enramada por la que te deslizas

y te pones en vilo, como con venda en los ojos.

Es esa y se llama osada juventud.


El encanto de lo divertido y lúdico,

la maravilla de tu liviano cuerpo,

de rama en rama, sin atisbo de riesgos,

como un zorzal que busca anidar,

como jovial calandra, madre amorosa,

que anida engorando mientras canta.


En las alturas mora lo sublime, es cierto,

por eso lo divertido, lo festivo e intrépido,

no está para nada en el durísimo suelo,

sino en el entramado azaroso de zarzas

y una cama de púas como lecho de faquir,

que ni ves, ni barruntas, ni intuyes, ni recelas.

14 diciembre 2024

TRAS LOS CRISTALES

 




A muy temprana edad,

ya experimenta la adversidad

como imponderable adverso.

Hasta la merienda le ha parecido

un trámite evitable y sin recompensa.

Llueve. La calle, desde la ventana,

es un deseo insatisfecho

y hasta se ve emborronada

y también inalcanzable.

El rigor que puso su madre

en cada palabra le sonó a sentencia

y no admite brecha posible

que permita bajar la escalera:

“¡Hoy no se sale!”

Cae la tarde, la lluvia no es torrencial,

pero tampoco da tregua a un cambio

permisible y divertido.

A tan temprana edad,

ya conoce el sabor amargo de la contrariedad

y aún desconoce que este será

moneda de cambio en el devenir de sus días.

05 diciembre 2024

FRENTE A FRENTE A LA ESPERANZA

 




En su cara de ángel se había iluminado

la promesa, pero permanecía

ese halo incorrupto de deficiencia

con el que Dios toca a algunas criaturas

y santifica a sus padres en vida.

Comía churros con chocolate

y en su agitación y gozo se balanceaba

la visita inminente a la Señora

y el disfrute en sus ojos y en su barbilla

del chorreante y espeso desayuno.

Sus gestos eran todo lo moderados

que uno supone a Alicia en el país de las maravillas.

Ella ya se adivinaba sobre adoquines de plata

e inhiestos candelabros de oro y arcos florales,

así como el hábil delineado de un jardinero

a sendos lados del Arco, competencia floral

que reproducía para ella todos los colores

y también los matices infinitos del mismo arco iris.

Las nubes habían hecho una genuflexión

ante el empuje rubicundo del sol

y se sumaron los pájaros viniendo a añadir

su banda sonora como salmos de alabanza.

En ese mismo instante, Cristina dejó de comer

y su madre la aseó con la pulcritud acostumbrada

para cumplir con el ritual que le había prometido:

su inocencia frente a frente a la Esperanza.

20 noviembre 2024

A LA CAÍDA DE LA TARDE

 


De aquella lejana niñez

guardo estampas que acabaron

haciéndose paisaje en la memoria.


Próximo a la caída de la tarde,

cuando el sol era triste despedida

y se acababan los juegos

y volvía a casa, entonces,

y solo entonces,

media docena de barcos o más,

se hacían a la mar

con la esperanza de volver al alba

y alcanzar los sueños en la subasta.


Remos, velas, faenas y aparejos,

buena o mala mar,

buena o mala suerte,

y al alba, entristecidos o ufanos

a rendir su oferta en la porfía

y descansar,

para volver a la tarea de nuevo

a la caída de la tarde.

25 septiembre 2024

RETRATO EN BLANCO Y NEGRO

 




De la posguerra aprendí a guardar silencio,

a dar gracias por haber llegado tarde,

a eludir palabras sonoras

que pudieran haber sido aprendidas

en el entorno familiar,

a captar los conocimientos de la enciclopedia Álvarez,

a usar la caja de lápices Alpino,

a corregir y borrar y a pedir perdón,

a saber escuchar

cuando los mayores hablaban en voz baja

y a silenciar lo escuchado a todo trance.

Aprendí que la letra con sangre entra

y que un sopapo es la alberca materna

derramándose por el rebosadero.

Aprendí también el Pan nuestro de cada día,

a besar el trocito que había caído al suelo

y seguir comiendo y dando gracias.

Aprendí que nada se alcanza sin esfuerzo

y a ser aprendiz para toda la vida.

11 septiembre 2024

RECUERDOS DE MI NIÑEZ

 




Recuerdo que mi calle

tenía otro nombre rotulado

y sobrevenido

que nadie pronunciaba,

pero le llamábamos de la Fuente

y ahora es nombre propio.


Era muy empinada

y el suelo era de piedras.


En mi infancia las piedras

estaban muy a mano,

de ahí esta jura

como segunda coronilla.


Las fachadas eran de piedra y barro,

pero muy gruesas

y enjalbegadas de un blancor impoluto,

donde el tesón de las madres

daba el do de pecho.


Las puertas eran un artificio,

siempre abiertas y,

por las noches,

las sillas se sacaban a la calle

en amena asamblea abierta.


En un tiempo de escasez,

mi calle olía a pan

y era encuentro recreativo

donde se jugaba infinitamente.


Habían pocas cosas que guardar,

de ahí lo de las puertas sin oficio,

pero la felicidad corría calle abajo

como corría el agua

los días de lluvia por entre los guijarros.

26 junio 2024

Y ALLÁ, LA MAR

 



Quedaba muy lejos,

pero desde mi ventana

se veía la mar.

Hasta se veía la silueta

cuando cruzaba un gran barco.

Era un mirar al que había que ponerle

dosis de imaginación.

Desde mi cuarto no se olía,

tampoco se apreciaban las olas

ni el faenar fatigoso de los marengos,

ni en remate de tanto esfuerzo

en una subasta.

Sigo sin entender

la mediación del agotador trabajo

rematado en una subasta.

La mar, desde mi ventana,

era una acuarela,

una infinita masa añil,

a veces turquesa,

un azul movible, según los días,

que no lograba fijar

con los lápices Alpino en el cuaderno.

Tampoco se veía la playa,

quizás por eso,

era feliz bañándome en el río.

La mar, desde mi ventana,

era algo tan lejano e ilusionante

como hoy día lo es

pensar en mi infancia,

volver a ser niño.


03 junio 2024

TOPAO D’ÉL

 



Una cabezada y la plaza

es el mismo hervidero de ayer,

de mi remoto ayer.

        ¡Topao d’él!

El reloj de la iglesia

lleva en cuenta el paso del tiempo

y lo certifica con campanadas dobles.

        ¡Topao d’él!

Dos palmeras hacen guardia,

siempre enhiestas,

y dan cobijo a numerosos trinos

al alba y al atardecer.

        ¡Topao d’él!

Un desfile de cántaros y cubos

se aprovisionan en los Chorros

y regresan con la parsimonia de la carga.

        ¡Topao d’él!

Niños y niñas. Dos ámbitos

cercanos que no se mezclan

y el cancionero tradicional

mientras ellas saltan a la comba.

        ¡Topao d’él!

La pescadería es ausencia y cierre,

también de moscas,

pero en la nariz se certifica

el bulle bulle de cada mañana.

        ¡Topao d’él!

Cae la tarde. En breve,

muy escasas bombillas mortecinas

certificarán que acaba el día,

límite para dejar los juegos

y volver a casa. Cae la tarde.

        ¡Topao d’él!

17 mayo 2024

PATRAÑAS



Era, quizás algo más que un niño

cuando traté de trasplantar el mar

con la ayuda de un cubo

y un rastrillo de juguete.

Antes lo había intentado con las manos,

pero se escabullía el agua,

la sal, el yodo… Hasta los restos de algas

se me hacían líquido por entre los dedos.

Todo en fuga. Una evasiva en tránsito.


Alguna ocurrencia similar

también intenté con los sueños,

pero el resultado fue otro disparate

de dimensiones similares,

como cuando quise exprimir una nube

para saciar la sed del momento.


De niño experimentaba cosas

que acabaron siendo absurdas.

Ahora… Ahora sigo sin saber

otra multitud de cosas. ¡Qué triste,

es muchísimo lo que ignoro!


Últimamente estoy tratando

de estudiar la metafísica

de los bulos puestos en moda,

y en verdad ando bastante perdido.

Seguramente que, como con las armas,

alguien estará sacando beneficio de ello,

pero esa titularidad solo la conocen

las entidades financieras y lo ocultan

con sumo y sigiloso afán.

14 mayo 2024

EL NIÑO

 



Tú que eres el candor

y la belleza plena,

la inocencia en grado superlativo.

Tú que bebes como quién juega

y juegas con el jugo de los besos maternos.

Tú que sigues el curso

de las cucamonas sin malicia

y te reflejas a plenitud

en una mirada limpia.

Tú que eres la perfección

en tamaño reducido

y no conoces la perfidia.

Tú que todavía, un copo de nieve

ardiente e inmaculado,

eres la esencia que ya conjugas

presente y futuro.

Tú que eres la esperanza

de la generación futura,

aprende de mis errores

y mantente por siempre potable

en el cauce del arroyo que vives,

sin pensar a qué mares irán tus aguas.

09 mayo 2024

EL RÍO

 


 

Manso. A veces mínimo, otras sobresaltado,

pero entrañable en todo momento,

como destilado de las entrañas del más allá,

saltando peñas y esquivando recodos.

En ocasiones brioso y juvenil

y siempre espejo del granado y el limonero,

porteador de sus hojas macilentas.

Burbujeaste en los trancos

y apacible cuando se duerme

entre brinco y brinco para luego sestear.

Un nuevo impulso, un empellón irrefrenable

y una mirada con antojo de nueva aventura

antes de caer al precipicio tras el puente.

Allí los viejos lunes de blanquear sábanas,

allí las ilusiones de alta mar,

las aventuras de corsarios y conquistadores,

los sueños embarcados en lo imposible.

En la distancia, la fascinación y el recuerdo,

las andanzas ancladas en cada recoveco

de la imaginación infantil,

y el verano con su escasa corriente,

entorchando soñados veneros

con los que alimentarlo opulentamente,

rebuscando por entre las adelfas

y las piedras desnudas.