A veces, me glorío en mí mismo,
y me ufano tanto,
que la glotis se queda sin espacio
y acabo empavonado
y con dificultades respiratorias.
Busco justificantes
y hasta los encuentro,
porque no hay nada más fácil
que barrer para casa.
Lo difícil es que te piten falta
y aceptar de buen grado
los méritos de tu contrincante.
A veces, otras veces,
me doy cuenta de mi cerrazón
y hasta comprendo al otro
y lo justifico interiormente,
pero me faltan arrestos
para manifestar mi aprobación
en público.
Así, esas veces,
tan solo esas veces,
evito que pueda sucederle a él
por liberarle del riesgo de ufanarse.
Somos humanos y, por tanto, seres contradictorios.
ResponderEliminarSalud.
Muy contradictorios, Cayetano.
EliminarUn abrazo.
Francisco, una reflexión sincero y llena de humildad...Qué difícil conocerse uno mismo...!! tan fácil como es juzgar a los demás...!! Y es lo que deberíamos hacer siempre, reflexionar, porque todos somos humanos y muy parecidos.
ResponderEliminarMi abrazo entrañable, amigo poeta.
Tus comentarios, María Jesús, siempre me sorprenden y me agradan: miras muy bien todo lo que hago y te lo agradezco.
EliminarUn cariñoso abrazo.
A mí me ha causado tanta gracia por cómo lo has contado que no paro de reírme y eso que creo que es cosa seria, un abrazo Francisco!
ResponderEliminarEs cosa seria, pero contada para que provoque una sonrisa en lugar de una lágrima, María Cristina.
EliminarUn abrazo.