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lunes, 29 de octubre de 2012

Ciencia y decadencia

Cuenta Michio Kaku, en La física del futuro, una conversación con el físico Freeman Dyson.
"Antes de la guerra cuando era un joven universitario que estudiaba en el Reino Unido, descubrió que las mentes más brillantes de Inglaterra estaban dando la espalda a las ciencias más arduas, como la física y la química, prefiriendo carreras lucrativas en las finanzas y la banca. Mientras la generación anterior estaba creando riqueza en forma de plantas eléctricas y químicas, e inventando nuevas máquinas electromecánicas, la generación siguiente se entregaba a la placentera actividad de acariciar y gestionar el dinero de otros. Lamentó esto como un signo de la decadencia del Imperio británico. Inglaterra no podía mantener su estatus de potencia mundial si su base científica se estaba desmoronando".
"Estaba viendo lo mismo por segunda vez en su vida. Las mentes más brillantes de Princeton no se dedicaban ya a abordar los difíciles problemas de la física y las matemáticas, sino que se sentían atraídas por careras tales como la gestión de la banca de inversiones.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Ser un buen profesor


           “Siempre, desde la época en la que se había movido a trompicones en las primeras clases de inglés de primero,  se había percatado del abismo existente entre lo que sentía por su asignatura y lo que impartía en clase. Había esperado que el tiempo y al experiencia redujeran ese abismo pero no había sido así. Las cosas que llevaba muy dentro de sí eran profundamente traicionadas cuando hablaba de ellas en sus clases;  lo que estaba más vivo se marchitaba en sus palabras y lo que le emocionaba más se volvía frío al pronunciarlo. Y la conciencia de su insuficiencia le angustiaba tanto que su percepción crecía con normalidad, como si fuera tan parte de él mismo como sus hombros encorvados.
            Pero durante las semanas que Edith pasó en San Luis, cuando daba clases, se encontraba a veces tan abstraído en su asignatura, que se olvidaba de sus limitaciones, de sí mismo, e incluso de los alumnos que tenía enfrente. De vez en cuando se sentía tan arrebatado de entusiasmo que tartamudeaba, gesticulaba e ignoraba los apuntes de clase que normalmente guiaban sus discursos. Al principio le molestaban estos arranques, como si se tomara demasiadas confianzas con su asignatura, y se disculpaba con sus alumnos pero cuando éstos empezaron a reclamarle después de las clases, y cuando sus ejercicios empezaron a revelar indicios de imaginación y el asomo de un amor vacilante, se animaba a hacer aquello a lo que nunca le habían enseñado. El amor a la literatura, al lenguaje, al misterio de la mente y el corazón manifestándose en la nimia, extraña e inesperada combinación de letras y palabras, en la tinta más negra y fría… el amor que había ocultado, como si fuese ilícito y peligroso, empezó a exhibirse, vacilante en un principio, luego con temeridad y finalmente con orgullo".

                        (de Stoner, de John Willimas)

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Dar clase


        “A pesar de que sólo iba a enseñar fundamentos de gramática y composición a un grupo poco selecto de alumnos, aguardaba la tarea con entusiasmo, apreciando profundamente lo que representaba. Programó el curso la semana antes del comienzo del semestre de otoño, valorando las posibilidades que había mientras luchaba con los materiales y temas de esa empresa pero sentía la lógica de la gramática y pensaba que percibía cómo le salía de adentro, calando el lenguaje y respaldando el pensamiento humano. En los simples ejercicios de composición que preparó para sus alumnos advertía las potencialidades de la prosa y sus bellezas y ansiaba animar a sus alumnos en la medida de su entusiasmo.
             Pero en la primera clase que tuvo, después de las rutinas iniciales de inscripciones y planes de estudio, cuando empezó a hablar sobre su asignatura a los alumnos, se dio cuento de que su deslumbramiento se le había quedado escondido dentro. A veces, cuando hablaba a sus alumnos, era como si estuviera fuera de sí mismo y observase a un extraño hablar a un grupo reunido contra su voluntad, escuchaba su propia voz desmotivada recitando los materiales que había preparado y nada de su entusiasmo aparecía durante la charla.
             Se encontraba libre y realizado en las clases en las que era el alumno. En ellas era capaz de recapturar el sentido de descubrimiento que tuvo aquel primer día en el que Archer Sloane le había hablado en clase y él se había convertido, por un instante, en alguien diferente al que había sido. Mientras su mente se entretenía en su asignatura, mientras contra el poder de la literatura que había estudiado e intentaba entender su naturaleza, era consciente del cambio constante en su interior y, mientras era consciente de ello, salía de sí mismo y entraba en el mundo que le contenía, de manera que sabía que el poema de Milton que había leído o el ensayo de Bacon o el drama de Ben Jonson cambiaban el mundo de que eran sujetos, y lo cambiaban por su dependencia de él. Casi no hablaba en clase y sus notas raramente le satisfacían. Como sus clases para los jóvenes alumnos, que no traicionaban sus profundos conocimientos".

                                                             (de Stoner, de John Williams, )

viernes, 24 de febrero de 2012

En algún punto del mercado laboral o del sector educativo hay algún problema

Bill Gates:

"Ustedes [en España] tienen una tasa de paro peor que la de cualquier otro país y claramente esto es por algo. En algún punto del mercado laboral o del sector educativo hay algún problema. No soy un experto en España pero, en general, las mejores soluciones a largo plazo siempre acarrean dolor a corto plazo en términos de los mercados. ¿Cuál es la forma de hacerlo? No soy un tecnócrata que haya estudiado la situación de España, pero hay una oportunidad probablemente histórica de tomar decisiones difíciles para ganar algo de la fluidez que caracteriza los mercados laborales de Irlanda, Reino Unido o Estados Unidos.
¿Por qué no han bajado aquí los sueldos? Si tienes una fábrica que produce carbón y nadie lo compra está claro que el precio de tu carbón es demasiado alto y hay que bajarlo. Tienes toda esa mano de obra disponible, pero hay algo muy raro en que el precio no se ajuste para permitir a otros países instalarse aquí, porque está claro que estos trabajadores están dispuestos a trabajar. Ese nivel de desempleo nos indica que hay rigideces importantes operando en el mercado. Puedes mirar hacia las universidades y preguntarte si la formación es tan sólida como debería ser, pero no creo que esta sea la razón. Estoy de acuerdo en que este asunto es la prioridad número uno de España, incluso más que ese 1% de ayudas para los pobres".

jueves, 19 de enero de 2012

Por una educación liberal

Jean François Revel:
"… el núcleo duro de la enseñanza y el periodismo, el deber sin el cual no son más que un desfile de máscaras: el servicio de la verdad, o al menos el firme propósito de servirla. Me ahorraría este truismo si los responsables de la enseñanza no cedieran periódicamente a la tentación de transformarla en instrumento de propaganda y adoctrinamiento. En el periodismo se trata de una inclinación conocida y de la que desconfían los lectores. En cuanto a las falsificaciones de la enseñanza, desgraciadamente la desconfianza protege menos a los jóvenes. Su ignorancia les hace vulnerables, algo de lo que pueden abusar los profesores cargados de ideología y henchidos de autoridad, tal como hicieron en Europa Occidental después de 1968, cuando consideraron que tenían por misión convertir a toda la juventud al socialismo. (…) El odio a la libertad a veces se enmascara como su defensa. La diferencia entre la educación totalitaria y la educación liberal estriba en una distinción de lo más sencillo: la primera prescribe lo que hay que pensar; la segunda cómo pensar. (…) En las civilizaciones adulteradas por la ideología, los dos sacerdocios de la información –la educación y la comunicación- se degradan necesariamente juntos. El profesor trasmite a sus alumnos y el periodista a sus lectores no lo que saben que es verdad, sino lo que quieren hacerles creer. Les ocultan lo que desean que sigan ignorando".

viernes, 9 de diciembre de 2011

Los nazis y el deporte


El 4 de febrero de 1942, Reinhard Heydrich, protector de Bohemia-Moravia, jefe del servicio secreto nazi y de la Gestapo, organizador de la Solución Final, da un discurso en Praga. Dice:

            «Es esencial ajustar cuentas con los profesores checos, porque el cuerpo docente es un vivero para la oposición. Hay que destruirlo y cerrar los institutos checos. Naturalmente, habrá que hacerse cargo de la juventud checa en algún lugar donde se la pueda educar fuera de la escuela y arrancarla de esa atmósfera subversiva. No veo mejor lugar para ello que un campo de deporte. Con la educación física y el deporte, nos aseguraremos a la vez un desarrollo, una reeducación y una formación.»

Copio la cita de HHhH, la magnífica novela de Laurent Binet.

Binet remata:

"El deporte es, pese a todo, una hermosa mamarrachada fascista".

viernes, 11 de noviembre de 2011

"El capitalismo tiene una lógica, pero no una moral"


Jordi Llovet, barcelonés de 1947, catedrático de Literatura Comparada en la Universidad de Barcelona hasta que se prejubiló hace tres años. Publica, Adiós a la universidad. El eclipse de las humanidades. 
"Los pedagogos son hoy una casta que no llega a dictatorial; a enseñar se aprende enseñando y con buenos maestros"."La universidad se ha convertido en una empresa, el capitalismo tiene una lógica, pero no una moral. La universidad no debe formar sabios sino ciudadanos. Debe civilizar a los estudiantes, politizarlos. Cuando la democracia está en situación de debilidad, como hoy, hay que reforzar la educación, no recortarla".

jueves, 30 de junio de 2011

Aprender cantando

“Hace veinticinco años los niños en la escuela solían enunciar la lección cantando. El producto resultante era un recital monótono a medio camino entre el sermón de un párroco y el soniquete de un aserradero cansado; sin ánimo de ofender a nadie, también tiene que haber madera y serrín en la viña del señor.
            Recuerdo la letra de una linda e instructiva cancioncilla que surgió en la clase de fisiología. La frase más destacable era esta:
            “La ti-bia es el hue-so más lar-go del cuer-po hu-ma-no”.
            ¡Lo que hubiéramos ganado si hubieran grabado en nuestras jóvenes mentes, a base de melodías y de lógica, las proezas de la carne y del espíritu que conciernen al ser humano! Pero no aprendimos gran cosa en anatomía, música y filosofía”.
(En La voz de la ciudad, La voz de Nueva York, O.Henry).

O’Henry escribe lo que antecede en torno a 1900, parecen muy lejanos por tanto esos veinticinco años anteriores a los que se refiere, pero en España el soniquete escolar se oía en los cincuenta y en los sesenta y, todavía hoy, hay países en los que se sigue oyendo si uno pone el oído cuando pasa delante de una escuela.

martes, 14 de junio de 2011

No enseñamos las amenazas del interiorismo, según Vicente Verdú

Escribe Vicente Verdú con su habitual agudeza:
"En 1962 Rachel Carson publicó un libro, luego casi bíblico, titulado The Silent Spring (La primavera silenciosa) y desde ese momento se dio por iniciada la conciencia del medio ambiente. Nunca antes ni después un movimiento social ha alcanzado tanta audiencia y acatamiento en proporción al intervalo de su desarrollo. El ecologismo que inauguró ese manifiesto de Carson hizo pensar de otra manera sobre los bosques, creer como nunca se nos habría ocurrido en la bondad de los coyotes, nos despertó al delito de echar residuos en los ríos y nos inició en el arte de amar las focas.
El exterior, animado e inanimado, se introdujo en nuestro interior como una nueva fe y los norteamericanos, tan hábiles en la teología, convirtieron esa enseñanza en una doctrina. Nadie pudo, en lo sucesivo, declararse insensible al medio ambiente. Dios había sido reemplazado por la naturaleza y los pecados por tirar las pilas al suelo.
El mundo desarrollado empezó a caracterizarse por su sensibilidad respecto al paisaje y, conjuntamente, por un esmerado tratamiento de la basura, que pasó a ser un producto trascendente. Todo residuo, cualquier detritus de un país moderno merece hoy un especial tratamiento porque el entorno exterior debe ser protegido a toda costa.

No ha sucedido lo mismo con el interior. Toda la sensibilidad parece haberse dirigido a salvar el destino del mundo exterior mientras el interior se desdeñaba. En las escuelas, enseñan a los niños la reverencia al entorno haciéndoles entender que su vida moral y física depende de ello, pero nadie se ocupa de alertarlos sobre las amenazas del interiorismo que pueden acabar más directamente con su amor a la vida.
Desde los comedores hasta las cafeterías de colores naranja que se iluminan como quirófanos, los arquitectos, los interioristas, los decoradores o los aficionados han colmado nuestro país -y otros muchos- de ambientes que corroen la vida, arrancan pedazos de fe y contribuyen a soportar el mundo como una incesante producción de telebasura. Cualquier empresario puede plantearse la inauguración de un cine, un hotel, una tienda y nadie parece pensar que la mercancía y el cliente mantendrán una relación dentro de ella".

viernes, 10 de junio de 2011

Michel de Montaigne: Sobre la educación de los hijos

“Nos enseñan a vivir cuando la vida ya ha pasado”, decía Montaigne en 1580. Se refería a la educación medieval, para los pocos que podían disfrutar de ella, basada en el Trivium y el Quadrivium- y proponía sustituir el Libro Sagrado por el Libro del Mundo:
“Este gran mundo, que algunos multiplican como especies de un género, es el espejo donde debemos mirarnos para conocernos cabalmente. En resumen, quiero que sea el libro de nuestro colegial”.
Ese libro era un libro laico, escrito en la escritura de la vida:
“Y para ese aprendizaje, todo cuanto se presenta a nuestros ojos sirve de valioso libro: la malicia de un paje, la necedad de un criado, una frase de sobremesa, son otras tantas materias nuevas”.
Una reflexión del siglo XVI, que sirve para hoy mismo.

martes, 5 de abril de 2011

La educación prusiana

Hacia 1870 los prusianos organizaron la Alemania naciente a su gusto. La instrucción y el espíritu militar se apoderaron de los niños en cuanto entraban en la escuela. Un manual de educación primaria les decía a los maestros cómo debían actuar: "¡Siéntese derecho! ¡Silencio! ¡Cállese la boca! ¡Manos arriba! ¡Las plumas bien rectas! ¡Enséñeme el cuaderno!". El maestro ordenaba y el alumno debía obedecer las órdenes de inmediato.
"Si el maestro iba a ser el sargento de la nación, los profesores del Gymnasium, el instituto de secundaria, se movían envueltos en una nube de esplendor que era un reflejo no sólo de un profundo respeto por la educación, sino también de la jerarquización absoluta de la sociedad. Mal pagado, pobremente vestido y a menudo demasiado pobre para casarse, hasta el más humilde de ellos tenía derecho a que lo llamaran señor profesor, y los alumnos se dirigían a él en posición de firmes".
Thomas Mann escribió:
"De niño me gustaba personificar el Estado en mi imaginación como si fuese un severo personaje de madera, con frac, barba negra y una estrella en el pecho, y con una mezcla de títulos militares y académicos que expresaba perfectamente su poder y su seriedad: era el General Doktor Von Staat".
Sin embargo, un colegial de la época, Hans Khon, recordaría:
"La política -la austriaca, la europea, la turca o la asiática- nos interesaba muy poco, y no sabíamos nada de ella. La gente no viajaba como hoy, y en gran parte nuestro horizonte estaba definido por una educación clásica y la lengua alemana. El mundo vecino, el de los eslavos, nos era desconocido, aunque devorábamos las novelas de moda de Dostoievski y otros rusos".
 (Información extraída de Años de vértigo, 1900-1914, de Philipp Blom).

viernes, 1 de abril de 2011

Explicar la Shoah

Cómo explicar qué fue la Shoah, literalmente la catástrofe, que comunmente sustituye a la palabra Holocausto, como antes se decía. Cómo escapar de la simplificación, de la estampa, del nombre propio, de la banalidad, del sentimiento espurio. Claude Lanzmann en su La liebre de la Patagonia cuenta esto:
"Quiero recordar a dos supervivientes de Vilna, Motke Zaidl e Izthak Dugin, miembros de un comando de jóvenes judíos obligados a abrir las inmensas fosas comunes del bosque de Ponari y a exhumar, con sólo sus propias manos, sin ayuda de herramientas, los miles de cadáveres enterrados allí, entre los que reconocen a sus más allegados, a los que sólo pueden nombrar calificándolos de Figures o de Schmattes, es decir, marionetas o trapos. Si osaban emplear la palabra muertos o víctimas, eran molidos a palos. Lo que no he contado en Shoah es el increíble intento de evasión de algunos jóvenes de aquel comando, entre los que estaban Zaidl y Dugin: cavaron en la tierra un largo, profundo e irrespirable túnel que desembocaba en el bosque, más allá de las alambradas. Dugin y Zaidl lograron salir al aire libre. Los SS, cuando se percataron de la evasión, soltaron sus enormes perros de presa. Habla Dugin:  "Estábamos tan al límite de nuestras fuerzas que los perros nos atraparon, estábamos seguros de morir entre sus fauces. Pero de pronto se pusieron a gemir dando vueltas a nuestro alrededor con gemidos de terror, y temblaban y se echaban en el suelo. Olíamos tanto a muerte, porque llevábamos chapoteando en las fosas, que nuestro hedor espantaba hasta los mismos perros".

lunes, 21 de marzo de 2011

Negligencia en educación

Sigrid Kraus, alemana, de editorial Salamandra, la editorial española de Harry Potter,
"La única crítica que le puedo hacer a España, un país que adoro, es la negligencia en la educación; en todas las épocas. Y eso es también un problema para la librería. Y el librero está en una enorme soledad. Se ha formado a sí mismo, aprendiendo. Tendría que tener más formación, más ayudas, jornadas a las que pueda ir a aprender, a formarse, a prepararse... Ahí, en la librería, es donde hay que fijarse".

lunes, 21 de febrero de 2011

Claro que se puede creer en cosas imposibles

Dice Alicia, le contesta la reina:


A través del espejo, Lewis Carroll.

jueves, 3 de febrero de 2011

El mero conocimiento no es sabiduría

De Cartas desde Asia, del médico y profesor en la facultad de medicina de Antioquia, Colombia, Héctor Abad Gómez:
"Qué gran cantidad de equivocaciones las que cometemos los que hemos pretendido enseñar sin haber alcanzado todavía la madurez del espíritu y la tranquilidad de juicio que las experiencias y los mayores conocimientos van dando al final de la vida. El mero conocimiento no es sabiduría. La sabiduría sola tampoco basta. Son necesarios el conocimiento y la sabiduría y la bondad para enseñar a otros hombres. Lo que deberíamos hacer los que fuimos una vez maestros sin antes ser sabios, es pedirles humildemente perdón a nuestros discípulos por el mal que les hicimos".
Tomado de El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Pagaría por trabajar

En estos tiempos de penuria llama la atención lo que dice el físico Theodor W. Hänsch, premio Nobel de Física,
«Pagaría por trabajar. No imagino vida más interesante que esta».

No todos pueden decir los mismo. Quizá debería haber estudiado un poco de sociología además de física. Es una cuestión de oportunidades: los dones que la naturaleza reparte aleatoriamente; el lugar donde se nace; las ayudas que se reciben; la posibilidad de escoger lo que se quiere estudiar y las oportunidades de trabajo. Sin embargo, es interesante lo que dice:
Tengo la suerte de trabajar en la ciencia y puedo elegir los problemas a los que enfrentarme, así que elijo cosas que me interesen a mí y a mis alumnos. No puedo imaginarme una forma más interesante de vivir. 
Para ser un buen científico hace falta disfrutar y comprender la naturaleza, ser curioso y obsesionarse con resolver problemas sin solución, y para eso hace falta pasión, como le hace falta a un artista. 
Sí, sí, me fascinaban las ciencias [de niño], comprender el mundo y las cosas que ni los adultos entendían. Jugaba a hacer experimentos químicos hasta que una mezcla me estalló en la cara y me hizo perder audición. Entonces, la física me pareció algo más segura.
La gente me pregunta para qué seguir si ya lo tengo y le digo que no trabajo para ganar premios, sino porque me interesa y es un desafío.
¡Ya ve lo que gana un profesor! Pero es que yo hasta pagaría por usar el laboratorio.

Theodor W. Hänsch (Heidelberg, 1941) compartió en 2005 el Nobel de Física con John L. Hall por contribuir a mejorar la espectroscopia, haciendo que el láser midiera con precisión la frecuencia de la luz. De la medicina a las telecomunicaciones (películas holográficas), industria o ciencias aplicadas han sido revolucionadas por sus hallazgos.

lunes, 31 de enero de 2011

Charlotte Brontë, maestra

Los escritores escriben diarios.
A la luz de una vela Charlotte Brontë escribe con una letra minúscula en una hoja no mayor que la palma de una mano, una noche de tormenta, y para aprovechar más el papel la letra se va haciendo más diminuta todavía a medida que escribe y llena hasta el filo mismo de la hoja. Es noche cerrada, aunque sólo son las siete. Quizás ve su reflejo en el cristal de la ventana que sacude el viento. Es febrero de 1836, Brontë tiene 19 años y ha empezado a trabajar como maestra en un colegio que es un caserón helado en medio de un páramo. Está agotada después de una jornada de trabajo de doce horas, entre gente ajena y hostil, que le despierta una añoranza infinita de su casa familiar y de sus padres y hermanos. Los rasgos de la escritura son veloces y quebrados: casi podríamos escuchar el roce continuo y entrecortado de la punta de la pluma, que moja de vez en cuando en el tintero. El acto de escribir le parece "un refugio que nadie conoce en esta casa salvo yo misma". El cuarto, la luz de la vela, la soledad, la escritura, le hacen sentirse en un arca que flota sobre las aguas de un mundo tan ajeno a ella como si lo hubiera anegado un diluvio universal.
Pero no sólo escribe por las noches, cuando se encuentra a solas en su cuarto, antes de acostarse. En un aula helada, a primera hora de la mañana, con toda la pesadumbre del comienzo del día gris y de la jornada que le queda por delante, abre un libro de texto y toma un lápiz y quizás mientras los estudiantes hacen algún ejercicio ella escribe con el lápiz en el reverso de una página en blanco, la letra más pequeña todavía, casi como de un mensaje cifrado, y cuenta que no hay fuego en el aula y que está muerta de frío: ese momento me llega intacto como una sensación física cuando miro el viejo libro escolar con tapas de cartón muy gastadas en una vitrina de la Morgan Library y reconozco esa letra, y en ella esa voz tan precozmente llena de literatura y de ambición de vivir. ANTONIO MUÑOZ MOLINA 29/01/2011.

lunes, 24 de enero de 2011

"¿A alguien le gusta escribir?"

Elvira Lindo y sus manolillos:
Desde que el mundo es mundo, los niños que soñaban con ser escritores eran los rarillos. Una rareza que no se apreciaba, porque ya se encargaban esos niños fantasiosos de que nadie descubriera su diferencia. En este aspecto las cosas no han cambiado. Tú preguntas en una clase, "¿a alguien le gusta escribir?", y las criaturas bajarán la cabeza como si hubieras preguntado quién se masturba o algo parecido. Tal vez un alumno decida romper la tensión señalando a una compañera, "ésta escribe poesías", y lo más probable es que la pobre enmudezca, deseando que sus compañeros se olviden pronto de su tara. El niño que escribe es el rarillo. La niña, la rarilla. Porque en la niñez la destreza para la acción tienen mucho más prestigio que las dotes reflexivas. Algunos maestros me han dicho que hay niños que aspiran a ser zánganos de Gran Hermano. En fin, cada generación ha dado su camada de zánganos, ahora, además, tienen programa en la tele. Pero quiero creer que siguen respondiendo a un primitivo impulso heroico que les hace querer curar, ganar carreras, salvar vidas, pilotar aviones, vencer a un enemigo, perseguir al malo. Y todo eso con un uniforme, si es posible.

lunes, 17 de enero de 2011

La educación y sus efectos

Esta cita,
"Así como la enseñanza primaria creó un mercado que se alimenta de diarios y semanarios baratos, así la extensión de la instrucción secundaria, y por fin de la superior, ha creado una gran población de personas, a menudo con gustos literarios y académicos bien formados, a las que se ha educado mucho más allá de su capacidad de practicar el pensamiento analítico." Peter Medawar.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿Público o privado?

¿Es mejor la enseñanza privada que la pública?
Dice Arcadi Espada,
A mí no me parecen mal las precauciones intervencionistas; y mucho menos entre españoles. ¡Yo sería un gran liberal si tuviese pueblo! Pero ese concepto de bien público me parece en extremo gracioso. No creo que nadie niegue que la salud y la enseñanza son también bienes públicos. Tan públicos y tan principales que en cuanto un español tiene dinero se asegura que sean ejercidos por manos privadas: es decir por mutuas o por colegios. De tal modo que, en España, la medicina y la enseñanza privadas son sinónimos de calidad, como atestigua nuestro Rey cuando elige el nicho privado de un hospital público para operarse o la notable cantidad de médicos que siguen operando en el sistema público (en razón del material demográfico, o sea, de la consiguiente abundancia de casos) pero que para «dar calidad» recomiendan sus consultas privadas.